
Vídeos relacionados:
Estados Unidos ha declarado como prioridad estratégica la reconstrucción del sistema eléctrico de Venezuela, el cual considera “deteriorado y frágil” tras años de abandono, corrupción y falta de inversiones por el régimen chavista, según un documento oficial del Departamento de Energía (DOE) publicado esta semana.
El plan forma parte del acuerdo energético entre ambos países, impulsado tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero y el establecimiento de una administración interina respaldada por Washington, citó el diario El Economista.
La iniciativa busca modernizar la infraestructura eléctrica venezolana para garantizar el aumento sostenido de la producción de petróleo, clave para la estabilidad energética y política regional.
“Trabajaremos para mejorar la red eléctrica, esencial para aumentar la producción petrolera, las oportunidades económicas y la calidad de vida diaria del pueblo venezolano”, señala el documento del DOE.
El Departamento de Energía describe el sistema eléctrico venezolano como “el cuello de botella más crítico” para la recuperación del país.
Según el informe, la red ha perdido más del 30 % de su capacidad de generación, lo que ha provocado apagones crónicos que afectan tanto los servicios básicos como la actividad industrial y petrolera en una de las naciones con más reservas de crudo a nivel mundial.
Lo más leído hoy:
El DOE subraya que el sistema es “altamente centralizado y dependiente de la energía hidroeléctrica (78%)”, lo que lo hace vulnerable y obsoleto.
La infraestructura presenta pérdidas de transmisión y distribución elevadas, además de fallas continuas en los equipos y líneas principales, señala el documento.
“Por fallas eléctricas, Venezuela deja de percibir más de 3.000 dólares por cada megavatio/hora que se raciona”, estimó el consultor energético José Aguilar, quien advirtió que la red es el mayor obstáculo técnico y financiero para el desarrollo económico del país.
Washington ya coordina con las autoridades interinas venezolanas y compañías privadas el ingreso de equipos, repuestos y servicios técnicos especializados para rehabilitar el sistema.
Fuentes del DOE confirmaron que todos los proyectos serán financiados y supervisados directamente por Estados Unidos, que ejercerá control total sobre los ingresos petroleros de Venezuela para asegurar la “transparencia y la integridad” en el uso de los fondos.
“El Gobierno de Estados Unidos ha comenzado a comercializar petróleo venezolano en el mercado global para beneficio de Estados Unidos, Venezuela y sus aliados. Todos los ingresos se liquidarán primero en cuentas controladas por EE. UU. en bancos internacionales reconocidos”, detalla el comunicado.
La reconstrucción eléctrica no se plantea como un programa humanitario, sino como un proyecto técnico de interés energético. El DOE sostiene que sin una red eléctrica plenamente operativa no es posible recuperar la producción petrolera a niveles históricos.
El plan contempla rehabilitación de plantas generadoras (hidroeléctricas y termoeléctricas); sustitución de transformadores y líneas de transmisión críticas; suministro de crudo ligero estadounidense para diluir el petróleo pesado venezolano e inversión en tecnología y servicios de mantenimiento, con participación de Chevron, ConocoPhillips y ExxonMobil, que ayer afirmó que el país todavía no es seguro para "invertir" y pidió garantías.
“El objetivo no es solo restablecer el suministro eléctrico para la población, sino crear las condiciones mínimas que permitan elevar la producción petrolera y reactivar la economía bajo supervisión estadounidense”, puntualiza el documento del DOE.
El acuerdo incluye un levantamiento selectivo de sanciones energéticas para permitir el transporte y venta de petróleo venezolano en los mercados internacionales.
El DOE confirma que EE. UU. proveerá diluyentes y petróleo ligero a PDVSA para mejorar la calidad del crudo extrapesado, mientras los beneficios de esas operaciones serán reinvertidos parcialmente en Venezuela y Estados Unidos bajo control financiero norteamericano.
“El único petróleo que entrará y saldrá de Venezuela será el que lo haga a través de canales legítimos y autorizados, consistentes con la ley estadounidense y la seguridad nacional”, advierte el documento.
Expertos en energía señalan que la recuperación total del sistema eléctrico venezolano podría tardar entre cinco y ocho años y requerir más de 15.000 millones de dólares en inversiones.
El DOE reconoce que los trabajos iniciales buscan garantizar condiciones mínimas de estabilidad eléctrica para acelerar la producción petrolera y restablecer gradualmente los servicios públicos esenciales.
Washington considera este proyecto como la base estructural del nuevo modelo económico venezolano, centrado en el petróleo, la estabilidad regional y el control de flujos energéticos en el hemisferio occidental.
Archivado en: