Diosdado Cabello volvió a sorprender con un giro discursivo que contrasta de forma evidente con su retórica histórica contra Estados Unidos. El dirigente chavista pasó de advertir que “ni una gota de petróleo” saldría hacia territorio estadounidense en caso de agresión, a reivindicar públicamente que Venezuela “siempre” ha vendido crudo a EE.UU., en un contexto marcado por la captura de Nicolás Maduro y la creciente presión de Washington sobre la industria petrolera venezolana.
La afirmación más reciente fue hecha durante una rueda de prensa del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), celebrada el 12 de enero, cuando Cabello aseguró sin titubeos que la venta de petróleo a Estados Unidos no es nueva ni excepcional.
“Nosotros históricamente le hemos vendido petróleo a Estados Unidos siempre”, dijo, recordando incluso cifras de exportación que llegaron, según sus palabras, hasta 1,5 millones de barriles diarios en años anteriores.
El cambio de tono resulta significativo si se compara con declaraciones previas del propio Cabello. Apenas semanas antes, había afirmado de manera categórica que “ni una gota de petróleo puede salir de aquí para los Estados Unidos si agreden a Venezuela”, una frase que fue difundida y celebrada en redes sociales como muestra de firmeza frente a Washington. Hoy, ese discurso ha quedado atrás.
El viraje se produce tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el pasado 3 de enero, un hecho que alteró por completo el equilibrio de poder en Venezuela y abrió una nueva fase en la relación con Estados Unidos. Desde entonces, la narrativa oficial ha transitado desde la confrontación abierta hacia un pragmatismo forzado, centrado en la supervivencia política y económica del chavismo.
En ese nuevo escenario, Petróleos de Venezuela (PDVSA) confirmó públicamente que mantiene negociaciones con el gobierno estadounidense para la venta de crudo, bajo esquemas similares a los utilizados con empresas como Chevron. La estatal presentó el acuerdo como una transacción “legal, transparente y de beneficio mutuo”, aunque Washington dejó claro que los ingresos quedarían bajo su control.
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El propio presidente Donald Trump anunció que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, mientras su administración avanza en un plan de control energético que busca estabilizar y reorganizar la industria petrolera venezolana bajo supervisión estadounidense.
El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que se trata de una estrategia de tres fases —estabilización, recuperación y transición— para evitar un colapso interno del país.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, también adoptó un tono inusualmente conciliador en materia económica. Defendió las relaciones comerciales con Estados Unidos y reconoció que una parte significativa de las exportaciones venezolanas tiene como destino ese país, aun cuando calificó la operación militar del 3 de enero como una “agresión”.
El contraste entre el discurso de resistencia y la realidad actual ha sido evidente incluso dentro del chavismo. Mientras Cabello insiste en llamados a la calma, la paz y la unidad nacional, su reconocimiento de la venta histórica de petróleo a EE.UU. funciona como una admisión implícita de que el margen de maniobra del régimen se ha reducido drásticamente.
Así, el petróleo —símbolo central del poder político venezolano durante décadas— vuelve a ocupar el centro del tablero, no como herramienta de confrontación, sino como moneda de negociación en un momento de extrema debilidad institucional.
Preguntas frecuentes sobre el cambio de discurso de Diosdado Cabello y la situación del petróleo en Venezuela
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¿Cuál es el cambio en el discurso de Diosdado Cabello respecto al petróleo venezolano?
Diosdado Cabello ha pasado de afirmar que "ni una gota de petróleo" saldría hacia Estados Unidos en caso de agresión, a señalar que Venezuela "siempre" ha vendido petróleo a EE.UU. Este cambio se da tras la captura de Nicolás Maduro y refleja un giro hacia un enfoque más pragmático y conciliador con Washington. Este cambio en el discurso indica una aceptación tácita de la necesidad de cooperación con Estados Unidos para la supervivencia económica del chavismo.
¿Qué implicaciones tiene la captura de Nicolás Maduro para la industria petrolera venezolana?
La captura de Nicolás Maduro ha alterado el equilibrio de poder en Venezuela y ha abierto una nueva fase en las relaciones con Estados Unidos. El gobierno interino ha acordado entregar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a EE.UU. bajo un plan de control energético supervisado por Washington. Esta situación refleja un cambio en la administración de los recursos petroleros, con Estados Unidos asumiendo un papel central en su gestión.
¿Cómo afecta el nuevo acuerdo petrolero a las relaciones comerciales entre Venezuela y Estados Unidos?
El nuevo acuerdo petrolero implica que Venezuela venderá crudo a Estados Unidos, y los ingresos generados estarán bajo control de Washington. Este acuerdo transforma a Estados Unidos en el principal socio comercial de Venezuela, con la condición de que el dinero recibido será utilizado para comprar exclusivamente productos estadounidenses. Esta medida busca estabilizar la economía venezolana y afianzar las relaciones comerciales bilaterales.
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