"Si tengo que ir a combatir también a Venezuela, iré cuando sea preciso": Hijo de cubano muerto apoya discurso oficial



La prensa oficial muestra a las familias de los fallecidos como símbolo de continuidad ideológica, pero las muertes revelan el costo humano de la alianza militar entre Cuba y el chavismo.

Luis Manuel Jardines Castro y su hijo Luis Manuel Jardines Foto © Redes sociales y captura de video de YouTube de Canal Caribe

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El hijo de Luis Manuel Jardines Castro, uno de los 32 militares cubanos muertos el 3 de enero en Caracas, dejó claro ante la televisión estatal su lealtad al régimen castrista.

"Yo estoy orgulloso de él, que estaba combatiendo en Venezuela junto a Maduro", afirmó.

Jardines Castro era soldado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y se desempeñaba como chofer. El próximo 30 de enero hubiera cumplido 60 años.

Cuando la periodista comentó que estaba en Venezuela defendiendo a Nicolás Maduro y la llamada "revolución bolivariana", su hijo, quien se llama igual que su padre, coincidió sin dudar.

"Así mismo. Que este ejemplo lo lleven a seguir todo el mundo, todo el pueblo de Cuba", señaló.

El joven también mostró su disposición personal a repetir el mismo camino. "Voy a seguir el ejemplo de él. Si tengo que ir a combatir también a Venezuela, iré en el momento que sea preciso", recalcó.


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El testimonio fue presentado como muestra de orgullo, continuidad generacional y compromiso político.

Pero más allá del tono épico, las palabras confirman un hecho que el régimen cubano intenta maquillar: esos militares no murieron defendiendo a Cuba, sino protegiendo a un dictador extranjero, Nicolás Maduro, en medio de una operación que terminó con su captura.

La narrativa de heroísmo contrasta con la realidad de una misión que estaba vinculada directamente a la seguridad del poder político chavista.

Otra familiar de Jardines Castro intervino en la televisión para reforzar esa misma línea. "Sentimos orgullo. Él fue un revolucionario más y representó a nuestro país. Nosotros sabemos lo que significa Venezuela para nosotros. El pueblo hermano, y si tenemos que ir, volvemos".

La cobertura oficial remarcó una y otra vez que la asistencia del pueblo al homenaje era espontánea y voluntaria.

Ese énfasis no es casual. Llega en un momento en que el gobierno atraviesa su peor crisis de credibilidad en décadas. La población vive agobiada por apagones constantes, escasez de alimentos y medicinas, inflación y un malestar social profundo.

En ese contexto, el poder necesita exhibir imágenes de respaldo y unidad. Por eso la prensa insiste tanto en que el pueblo va "por voluntad propia" y en que los familiares hablan desde el orgullo, aun en medio del dolor.

Lo que no se dice con la misma claridad es que estos hombres estaban en Caracas defendiendo a un régimen autoritario, no participando en una causa humanitaria. La épica construida desde los medios estatales busca transformar una operación de seguridad política en un relato de sacrificio patriótico.

En ese escenario también fueron difundidas las palabras de la viuda de Jardines Castro. "Sé que no murió en el mejor de los momentos, pero lo hizo con orgullo, con valentía", afirmó ante las cámaras.

Añadió que él llevaba un año cumpliendo misión en Venezuela, que estaba "muy contento" y con deseos de seguir trabajando allí. "Uno se comunicaba con él y el siempre tenia esa alegría y ese orgullo del trabajo que hacía". 

Insistió en que llegó allí por voluntad propia, "dispuesto a hacer lo que tuviese que hacer", nunca se quejó.

"Si estuviese entre nosotros, diría: 'si tengo que volver a hacerlo, lo vuelvo a hacer', porque esos eran sus ideales", aseguró.

Las palabras de esta familia encajan perfectamente con el guion que el Estado necesita mostrar: hombres convencidos, felices y agradecidos de haber estado en esa misión.

Más allá del tono emotivo y del dolor real de una esposa, sus palabras encajan perfectamente con el guion que el Estado necesita mostrar: hombres convencidos, felices y agradecidos de haber estado en esa misión.

La cobertura de la televisión insistió también en la reacción del "pueblo". La viuda dijo que veía en la gente "casi el mismo dolor" que en los familiares y que muchos esperaban hasta el último minuto para rendir homenaje.

Esa imagen de multitudes espontáneas es clave para la narrativa estatal, que necesita mostrar respaldo social en un momento de hartazgo generalizado.

Detrás de esa puesta en escena, sin embargo, queda al descubierto una verdad incómoda: Cuba tenía oficiales desplegados en Caracas sosteniendo a un poder extranjero en crisis.

El propio testimonio de los familiares y de militares que sobrevivieron al ataque confirma que no se trataba de una presencia simbólica ni de simple asesoría, sino de una implicación operativa.

Así, mientras la televisión insiste en la épica y en la continuidad del "ejemplo", las muertes de los 32 militares revelan la dimensión real del compromiso de Cuba con el chavismo.

Un compromiso que no se queda en discursos, sino que se traduce en hombres enviados a morir lejos de casa, familias rotas y un costo humano que el régimen convierte en propaganda.

Preguntas frecuentes sobre la intervención de militares cubanos en Venezuela

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¿Cuál fue la misión de los militares cubanos en Venezuela?

Los militares cubanos estaban en Venezuela para proteger el régimen de Nicolás Maduro, según se confirmó tras la operación estadounidense que resultó en la captura del mandatario venezolano. A pesar de los intentos del gobierno cubano por maquillar la situación como una misión humanitaria o de defensa de la soberanía nacional, el contexto y los testimonios revelan que se trataba de una implicación operativa directa en la seguridad política del régimen venezolano.

¿Cómo ha reaccionado el gobierno cubano ante la muerte de sus militares en Venezuela?

El gobierno cubano ha utilizado la muerte de sus militares para construir un relato heroico, presentando a los fallecidos como "héroes internacionalistas" que cumplieron con su deber. La narrativa oficial enfatiza el sacrificio y la valentía de los caídos, mientras evita subrayar que estos no murieron defendiendo a Cuba, sino sosteniendo un régimen extranjero en crisis.

¿Qué impacto tiene esta situación en la credibilidad del régimen cubano?

La credibilidad del régimen cubano se ve seriamente afectada debido a la contradicción entre años de negar la presencia de tropas en Venezuela y la reciente admisión de su implicación directa. Esta situación exacerba el malestar social en Cuba, donde la población sufre apagones, escasez de alimentos y medicinas, e inflación, mientras el gobierno prioriza sus alianzas políticas internacionales.

¿Cómo ha reaccionado el pueblo cubano a esta situación?

El pueblo cubano ha mostrado una mezcla de dolor y descontento. Aunque el régimen cubano ha organizado homenajes para los caídos, presentándolos como actos de respaldo popular, hay un creciente escepticismo y crítica sobre la decisión de enviar militares a un conflicto ajeno mientras el país enfrenta serios problemas internos.

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