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Agentes de la Seguridad del Estado detuvieron este viernes a Dagoberto Valdés Hernández, director del Centro de Estudios Convivencia (CEC), y a uno de sus colaboradores, durante un operativo realizado en su vivienda en la provincia de Pinar del Río.
Horas más tarde, el intelectual fue liberado, según confirmó la propia organización en una publicación en Facebook.
De acuerdo con un comunicado del CEC, la detención fue ejecutada por el mayor Ernesto, oficial de la Seguridad del Estado que “atiende” a la institución, quien se presentó en la casa de Valdés acompañado por una patrulla de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).
En un primer momento se desconocía su paradero, mientras miembros del centro intentaban localizarlo en dependencias policiales y de la Seguridad del Estado.
La organización explicó que los oficiales no ofrecieron inicialmente una justificación formal para la detención y obligaron a Valdés a desalojar la vivienda donde se encontraban visitantes, cerrarla y acompañarlos, sin derecho a realizar llamadas telefónicas.
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Posteriormente, también fue detenido Yoandy Izquierdo, colaborador del Centro de Estudios Convivencia. Según relató el propio Izquierdo, al presentarse en la sede del Departamento Técnico de Investigaciones (DTI) de Pinar del Río, el mayor Ernesto le indicó que iba a ser conducido igualmente para interrogatorio.
Según el testimonio recogido por Convivencia, el motivo de las detenciones fue la reciente reunión de Valdés Hernández con Mike Hammer, encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Cuba.
Aunque Izquierdo fue acusado de acompañarlo, la organización asegura que este no participó en dicho encuentro.
Durante el interrogatorio, un oficial de la sección jurídica acusó a Valdés de terrorismo y de colaborar con una potencia extranjera, y le advirtió que las autoridades no permitirían contactos entre diplomáticos estadounidenses y ciudadanos cubanos, en el contexto de la situación interna del país.
Tras más de dos horas de interrogatorio, los oficiales concluyeron el proceso con un acta de advertencia, que Valdés se negó a firmar.
Según el comunicado, le recomendaron no aceptar futuras invitaciones del diplomático estadounidense ni asistir a actividades organizadas por la Embajada, aunque le autorizaron viajar a La Habana por motivos religiosos, académicos, familiares o de salud.
Asimismo, las autoridades advirtieron que “compartir ideas del enemigo” constituye un delito y afirmaron que no permitirían escenarios similares a los ocurridos en otros países de la región.
El Instituto Cubano por la Libertad de Prensa y Expresión (ICLEP) denunció que Valdés Hernández ha sido objeto durante años de hostigamiento, amenazas, campañas de difamación y restricciones a su libertad de movimiento, debido a sus opiniones y trabajo intelectual.
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