El evangelio cederista según San Gerardo de la Mipyme, o la solidaridad que aplaude el régimen cubano

En un país donde cada licencia comercial depende de la fidelidad ideológica, la caridad se convierte en acto de supervivencia. Y los CDR de Gerardo Hernández se reciclan como plataforma de propaganda para los “nuevos actores de la economía socialista” y las políticas sociales del régimen.

Gerardo Hernández Nordelo y niños cubanos reciben donación de Mipyme coordinada por los CDR Foto © Facebook / Gerardo de Los Cinco

Gerardo Hernández Nordelo, el exespía reciclado en apóstol de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), volvió a dejar claro que en Cuba la solidaridad solo tiene valor cuando viene con sello revolucionario… y sin “likes” de satélites y fariseos.

Sí, lo dijo él mismo. En su cuenta de Facebook escribió con esa mezcla de cinismo y superioridad moral que lo caracteriza: “Es de noche, y de manera ordenada, coordinado con los #CDRCuba, sin drama, sin hacer llorar a nadie buscando ‘likes’, en comunidades afectadas de la Sierra Maestra, la caravana de las Mipymes ‘El Almirante’ y ‘Productos Lácteos CID’, de Artemisa, reparte ayuda solidaria”.

Captura de pantalla Facebook / Gerardo de Los Cinco

O sea, que mientras miles de cubanos y miembros de la diáspora organizan campañas de ayuda, publican enlaces, fotos o videos para visibilizar la tragedia y recaudar fondos reales, Hernández Nordelo —el mismo que convirtió en evento político la entrega de un par de cajas de jugo de mango importado en junio de 2023, cuando las inundaciones en Oriente— decide ahora dictar cátedra sobre humildad y “bajo perfil”.

El exespía, que aprendió bien la liturgia del doble discurso en prisión y en los pasillos del Partido –y que pontifica su conocimiento de las “entrañas del monstruo” para sublimar que el “monstruo” le conoce sus entrañas- pretende ahora enseñar ética a quienes ayudan, mientras él se apropia del trabajo ajeno y lo capitaliza políticamente bajo el hashtag #TodosSomosCederistas.

Porque, claro, en Cuba la solidaridad solo vale si pasa por el filtro del régimen.


Lo más leído hoy:


La modestia televisada

La ironía alcanza categoría de tragicomedia cuando apenas horas después de ese post altisonante, el Noticiero Nacional de la Televisión (NTV) dedicó un reportaje en horario estelar a las mismas Mipymes que Hernández Nordelo ensalzaba como ejemplo de “solidaridad sin drama”: El Almirante y Productos Lácteos CID.

En el video se ven camiones cargados con toneladas de ayuda, cámaras en primer plano, ajetreo de uniformados y, por supuesto, los omnipresentes CDR coordinando “de manera ordenada”.

El mensaje es transparente: la caridad televisada, institucional, esa sí se aplaude; la que nace de la sociedad civil, esa se censura o se ridiculiza.

Hernández Nordelo no menciona, por supuesto, que los “nuevos actores de la economía” y sus exitosas empresas operan gracias a licencias concedidas por el gobierno de la “continuidad” de Miguel Díaz-Canel, controladas por el aparato militar-empresarial de GAESA y, en muchos casos, dirigidas por testaferros de dirigentes o familiares de funcionarios.

Captura de pantalla Facebook / Gerardo de Los Cinco

En otras palabras: la gran mayoría de ellas son la evidencia palpable de que el régimen cubano está enfocado y concentrado en la construcción de un capitalismo de Estado con guayabera verde olivo.

Así, mientras el Estado no entrega ni una sábana a los damnificados, los mismos empresarios privilegiados que se enriquecen en dólares aparecen como salvadores en la televisión nacional. Y al frente del coro, Hernández Nordelo: ese nuevo “gestor de sinergias” entre la revolución cansada y los enérgicos emprendedores obedientes.

Captura de pantalla Facebook / Gerardo de Los Cinco

El evangelio cederista según San Gerardo de la Mipyme

No es la primera vez que el exespía intenta fabricar épica con la miseria. En junio de 2023 celebró con pompa la donación de una Mipyme que envió unas cajas de jugo de mango importado a los damnificados del oriente del país.

Un detalle menor: en Cuba las cosechas de mango se pudren por culpa de la empresa estatal de Acopio, mientras los agricultores miran desde el surco cómo sus cosechas se desintegran en la burocracia.

Pero eso no impidió a Hernández Nordelo convertir la anécdota en epopeya solidaria. En su universo, la solidaridad tiene que ser administrada por el poder, bendecida por los CDR y difundida por Cubadebate, no organizada por cubanos de a pie, iglesias o emigrados.

Para él, la caridad sin foto es virtud, y la caridad con foto —cuando no la protagoniza— es “buscar likes”.

El problema, claro, es que Gerardo no entiende el amplio y diverso mundo de la solidaridad, sino del control. Cada iniciativa que promueve responde a una lógica política: reabsorber el nuevo tejido económico dentro de la narrativa revolucionaria.

Así convierte a las Mipymes en extensiones simbólicas del Estado, y a los CDR en agencias de relaciones públicas que venden “espíritu comunitario” mientras vigilan, controlan y subordinan.

La solidaridad del miedo

En el fondo, lo que Hernández Nordelo celebra no es la generosidad, sino la obediencia. Las empresas privadas que “se suman” lo hacen porque saben que deben hacerlo si quieren seguir existiendo.

En un país donde cada licencia comercial depende de la fidelidad política, la caridad se convierte en acto de supervivencia. Y el CDR, ese dinosaurio que apesta a moho ideológico, se recicla como plataforma de propaganda para la “nueva economía socialista”.

El resultado es grotesco: un régimen que destruyó la iniciativa privada durante seis décadas ahora presume de sus empresarios patrióticos; un exespía que predica austeridad desde las redes mientras aparece en eventos con luces, cámaras y hashtags; un régimen que llama “solidaridad” a lo que en realidad es una campaña de relaciones públicas para ocultar el colapso del Estado.

Si no te gusta el misal…

Hernández Nordelo encarna la paradoja de un país donde la miseria se gestiona como espectáculo. Aplaude lo que controla, desprecia lo que no puede controlar.

Predica humildad con el noticiero detrás, moraliza mientras posa para la cámara, y convierte cada acto solidario en propaganda del fracaso.

En la Cuba de San Gerardo de la Mipyme, la solidaridad tiene dueño, los empresarios tienen partido y la caridad tiene su liturgia. Y si no te gusta el misal, tranquilo: el CDR le echará azúcar.

COMENTAR

Archivado en:

Iván León

Licenciado en periodismo. Máster en Diplomacia y RR.II. por la Escuela Diplomática de Madrid. Máster en RR.II. e Integración Europea por la UAB.


Sigue a CiberCuba en Google Discover: click aquí


Recibe las noticias de CiberCuba en WhatsApp: click aquí


¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

+1 786 3965 689


Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




Siguiente artículo:

No hay más noticias que mostrar, visitar Portada