Johana Tablada culpa a Marco Rubio de la migración masiva de cubanos a Estados Unidos



CiberCuba te lo explica aquí

Johana Tablada de la Torre y Marco Rubio © Facebook / Johana Tablada - Flickr / U.S. Department of State
Johana Tablada de la Torre y Marco Rubio Foto © Facebook / Johana Tablada - Flickr / U.S. Department of State

Vídeos relacionados:

Ver más

La funcionaria del ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX), Johana Tablada de la Torre, volvió a desatar polémica en redes sociales al publicar un extenso mensaje en el que culpó directamente al secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, de “obligar a emigrar” a cientos de miles de cubanos con sus políticas. 

El texto, difundido en su cuenta de Facebook, acusó a Washington de “torturar a la población cubana con fines de injerencia, desestabilización, saqueo, cambio de régimen y dominación”. 

Según Tablada de la Torre, el cubanoamericano al frente del Departamento de Estado es el “responsable de las medidas más duras e inhumanas contra Cuba” y sus medidas han provocado sufrimiento en los cubanos “que el propio Rubio obligó a emigrar de Cuba”

Más allá del tono encendido del mensaje, el post de la segunda embajadora en México volvió a colocar al régimen cubano frente a su contradicción más flagrante: la de culpar a Estados Unidos tanto por impedir la migración legal, como por provocar la emigración masiva

Desde hace años, el propio MINREX denuncia a Washington por “incumplir los acuerdos migratorios”, en particular el compromiso de otorgar 20,000 visas anuales a ciudadanos cubanos, tal como establecen los pactos bilaterales de 1994-1995.  

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla y otros funcionarios del ministerio han repetido que el cierre del consulado en La Habana y la reubicación de los trámites en terceros países —como Guyana— obstaculizan la emigración regular. 

Sin embargo, en sus más recientes palabras, Tablada de la Torre sostuvo exactamente lo contrario: que Rubio y el gobierno de Trump “obligaron a emigrar de Cuba” a los ciudadanos mediante sanciones y presiones. Es decir, que la emigración fue inducida, no frenada. 

Esa misma lógica quedó al descubierto cuando la propia diplomática, en una entrevista concedida a Russia Today en 2023, soltó una frase que hoy resuena con ironía amarga: “Los 200 mil que Estados Unidos pensaba iban a salir a tumbar al gobierno... emigraron”.  

La declaración, lejos de un desliz, fue una admisión involuntaria de cómo el régimen concibe la emigración: no como tragedia, sino como triunfo. En su relato, los inconformes que salieron a protestar el 11 de julio de 2021 (11J) no fueron ciudadanos frustrados con el fracaso del sistema, sino enemigos neutralizados que abandonaron el campo de batalla.  

La frase revela con crudeza la verdadera gestión política que hace el régimen del éxodo cubano: aliviar la presión social, vaciar las calles y convertir la diáspora en fuente de divisas bajo el disfraz de resistencia

El problema es que ambos argumentos no pueden coexistir sin anularse mutuamente. O Estados Unidos bloquea la salida legal de los cubanos, o los empuja fuera del país con sus políticas coercitivas. Decidir cuál de las dos versiones defiende el régimen depende, como suele ocurrir, del contexto propagandístico del momento. 

En el plano histórico, la estrategia no es nueva. Desde Camarioca en 1965 hasta el Mariel en 1980 y los balseros de 1994, el gobierno cubano ha utilizado la emigración como una válvula de escape y herramienta de presión política. 

Cuando el malestar interno amenaza con desbordarse, abre la compuerta; cuando necesita un argumento ante la comunidad internacional, acusa a Estados Unidos de “fomentar la migración irregular”. 

Washington, por su parte, ha advertido reiteradamente sobre esta táctica. Funcionarios del Departamento de Estado y del Departamento de Seguridad Nacional han descrito el uso de la migración como una forma de “coerción híbrida”, diseñada para desestabilizar la región y presionar negociaciones.  

El antecedente más claro fueron los acuerdos de 1994, que nacieron precisamente para evitar que La Habana repitiera el chantaje demográfico del Mariel. 

El discurso de Tablada de la Torre encaja perfectamente en esa lógica: victimismo externo y negación interna. Atribuir el éxodo a la “crueldad imperial”, pero omitir que los cubanos huyen por causas domésticas: inflación descontrolada, apagones, represión política y falta absoluta de libertades.  

El pueblo no emigra por los aranceles al petróleo, sino porque el país se ha vuelto invivible y ya no compra los argumentos del “bloqueo” del régimen, propios de medio siglo de burda propaganda castrista. 

Resulta además sintomático que la diplomática hable de “millones de cubanos” que emigran como víctimas de una agresión externa, cuando esos mismos millones son el resultado directo de la política de inmovilidad y censura del régimen. Y que invoque el sufrimiento de las familias cubanas mientras su gobierno depende de las remesas de esos emigrados para sobrevivir. 

En su publicación, Tablada de la Torre prometió que Cuba “resistirá y vencerá”. Pero, lejos de un gesto de dignidad, sus palabras revelaron la desesperación de un aparato que ya no puede sostener su relato. 

Al culpar a Rubio de la migración, la funcionaria terminó confirmando lo que intentó negar: que el éxodo masivo es la consecuencia inevitable del fracaso del modelo cubano, no de las sanciones externas. 

COMENTAR

Archivado en:

Redacción de CiberCuba

Equipo de periodistas comprometidos con informar sobre la actualidad cubana y temas de interés global. En CiberCuba trabajamos para ofrecer noticias veraces y análisis críticos.






¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

+1 786 3965 689


Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




Siguiente artículo:

No hay más noticias que mostrar, visitar Portada