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Cuba amanece este jueves con una crisis eléctrica en escalada.
Según el reporte oficial de la Unión Eléctrica, a las 06:00 a.m. la disponibilidad del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) era de apenas 1.043 MW frente a una demanda de 2.334 MW, dejando 1.296 MW sin cubrir.
"En el día de ayer se afectó el servicio por déficit de capacidad durante las 24 horas y se ha mantenido la afectación durante la madrugada de hoy", señaló la UNE en su nota informativa. La máxima afectación registrada este miércoles fue de 1.885 MW a las 20:20 horas.
Lo peor está por venir. Para el horario pico nocturno de este jueves, la UNE pronostica una disponibilidad de solo 1.045 MW frente a una demanda proyectada de 3.000 MW. El déficit previsto es de 1.955 MW, con una afectación estimada de 1.985 MW, la más severa de los últimos días.
Las causas inmediatas son múltiples averías simultáneas en las centrales termoeléctricas del país. Están fuera de servicio las unidades 5 y 8 de la CTE Mariel, las unidades 1 y 3 de la CTE Santa Cruz, la unidad 2 de la CTE Felton, y las unidades 3, 5 y 6 de la CTE Antonio Maceo. Además, la unidad 6 de la CTE Mariel y la unidad 5 de la CTE Nuevitas permanecen en mantenimiento. En total, las limitaciones en generación térmica suman 347 MW fuera de servicio.
Como único alivio parcial, los 52 parques solares fotovoltaicos instalados en el país aportaron 3.760 MWh este miércoles, con una potencia máxima de 592 MW en horario diurno. Sin embargo, esta generación no puede compensar el déficit nocturno, ya que Cuba carece de sistemas de almacenamiento en baterías a gran escala.
La situación de este jueves se enmarca en un deterioro sostenido que se ha agudizado de forma dramática en las últimas semanas. El pasado domingo, Cuba sufrió su segundo apagón total en una semana —y séptimo en 18 meses— cuando la falla de la unidad 6 de la termoeléctrica de Nuevitas desencadenó un efecto cascada que dejó el SEN a cero megavatios. Más del 90% de La Habana quedó sin electricidad. El 16 de marzo había ocurrido otro colapso total que duró 29 horas y 29 minutos.
El trasfondo estructural es devastador. Las termoeléctricas cubanas, construidas con tecnología soviética en los años 60 y 70, superan ampliamente su vida útil diseñada de 25 años. La rehabilitación del sistema requeriría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares, recursos inalcanzables para el régimen. A esto se suma la interrupción del suministro petrolero venezolano desde finales de 2025, que cubría cerca del 30% de las necesidades energéticas de la isla, y las sanciones de la administración Trump que bloquean el acceso cubano al petróleo internacional. México detuvo sus ventas el 27 de enero de 2026.
La producción eléctrica cubana cayó un 13,7% en 2025, año en que el PIB de la isla retrocedió un 5%, acumulando una caída del 15% desde 2020, consecuencia directa de 67 años de gestión dictatorial que han llevado la infraestructura del país al límite del colapso definitivo. Un experto insiste en que los colapsos del SEN no son solo consecuencia de la falta de combustible, sino de décadas de deterioro estructural sin solución a la vista.
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