Gobierno cubano impulsa el gas de la calle en La Habana para compensar apagones y falta de gas licuado



Trabajadores de CUPET (i) y Hornillla de gas (d) © Collage Granma
Trabajadores de CUPET (i) y Hornillla de gas (d) Foto © Collage Granma

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Mientras los apagones continúan marcando la vida cotidiana en Cuba y el desabastecimiento de gas licuado de petróleo (GLP) golpea a miles de hogares, el Gobierno ha retomado la expansión del llamado “gas de la calle” en La Habana, presentado como una solución energética ante la crisis.

Un artículo publicado en el diario Granma este lunes aseguró que el plan permitirá alcanzar hasta 25.000 clientes en la capital durante este año, aunque por ahora la cifra real dista mucho de ese objetivo: apenas 735 viviendas han sido conectadas.

Cocinar de madrugada para no quedarse sin comer

El relanzamiento del servicio se apoya en historias como la de Mayda Fraguela Rodríguez, residente en Plaza de la Revolución, quien describe el impacto directo de la crisis energética en su vida diaria.

“Date cuenta de que tengo solo esa cocinita eléctrica. Todo lo tenía que hacer rápido: calentar el agua, cocinar. Hubo ocasiones en que nos quedamos sin comer”, relató.

Como ella, muchas familias han tenido que adaptarse a cocinar de madrugada o recurrir a alternativas como el carbón o la leña, en medio de apagones prolongados y la falta de GLP.

Su reciente conexión al gas manufacturado —tras años de espera— es presentada como un alivio, pero también evidencia que el acceso sigue siendo limitado.

Una solución reciclada tras años de abandono

El programa retoma una infraestructura que fue prácticamente abandonada entre 2007 y 2010, cuando el Gobierno apostó por otra matriz energética y dejó en pausa la expansión del gas manufacturado.

Ahora, en medio de la crisis, las autoridades lo presentan como una “política de Estado”, destacando que su materia prima se obtiene en el país, a diferencia del GLP, que depende de importaciones cada vez más difíciles de sostener.

Según la directora de la Empresa de Gas Manufacturado, Daina Álvarez, la prioridad será conectar a quienes ya tenían instalaciones incompletas.

“Los que tienen la tubería llegando a la puerta de sus casas, pero sin el servicio, así como aquellas solicitudes que constituyen planteamientos de la población”, afirmó.

Sin embargo, el alcance del sistema sigue siendo reducido.

En La Habana, solo unas 284,000 personas -alrededor del 16% de la población- tienen potencial acceso a esta red.

Menos consumo eléctrico, pero con limitaciones

Desde el discurso oficial, el principal beneficio del gas manufacturado es aliviar la presión sobre el sistema eléctrico nacional.

“Cada hogar gasificado reduce la demanda de electricidad en horas pico… y las familias tienen la certeza de poder cocinar a cualquier hora, incluso cuando falla el fluido eléctrico”, afirmó Lázaro Rafael Campos Recio, trabajador del sector.

El sistema se alimenta del gas natural extraído en los yacimientos de Jaruco, que luego se procesa en la planta de Melones para producir lo que técnicamente se conoce como “aire metanado”.

Desde allí se distribuyen unos 40,000 metros cúbicos por hora a varios municipios de La Habana.

Parte de la red tiene la ventaja de funcionar sin electricidad, lo que la hace más estable en medio de apagones.

Pero no todo el sistema comparte esa ventaja.

En zonas como Playa y Marianao, el servicio depende de bombeo eléctrico, lo que lo vuelve vulnerable a fallos. De hecho, recientes apagones han provocado interrupciones prolongadas en esos municipios.

Costos, materiales escasos y mercado informal

El acceso al servicio tampoco es gratuito. Los usuarios deben pagar tanto la instalación como los materiales, lo que introduce una barrera económica en un contexto de crisis.

Aunque la tarifa oficial es de 65 pesos por hora de trabajo, el verdadero problema radica en los insumos, que suelen escasear y aparecer solo en el mercado informal a precios muy superiores.

Esto deja a muchas familias fuera del sistema, incluso cuando tienen la red cerca de sus viviendas.

Tecnología dependiente y escasez estructural

A pesar de ser presentado como una alternativa “nacional”, el sistema no está exento de limitaciones externas. La tecnología utilizada depende de piezas importadas y de insumos que no siempre están disponibles.

Uno de los ejemplos más reveladores es el de la sustancia utilizada para detectar fugas de gas:
“Se tuvo que cambiar por un olorizarte europeo porque ya no había forma de adquirirlo”, reconoció un directivo del sector.

Entre el discurso oficial y la realidad

El Gobierno promueve el gas manufacturado como un paso hacia la “soberanía energética”, pero su alcance real sigue siendo limitado frente a la magnitud de la crisis.

La propia narrativa oficial reconoce que la expansión será gradual y dependerá de la disponibilidad de recursos, mientras miles de familias continúan enfrentando apagones diarios y la falta de combustible para cocinar.

En ese contexto, el aumento del “gas de la calle” aparece más como una medida parcial que como una solución estructural, en un país donde la energía sigue siendo uno de los principales factores de precariedad en la vida cotidiana.

Preguntas frecuentes sobre la crisis energética y el gas en Cuba

CiberCuba te lo explica:

¿Por qué el gobierno cubano está expandiendo el servicio de "gas de la calle" en La Habana?

El gobierno cubano está expandiendo el servicio de "gas de la calle" como una solución temporal para enfrentar los constantes apagones y la escasez de gas licuado de petróleo (GLP), que han afectado a miles de hogares en Cuba. Esta medida busca aliviar la presión sobre el sistema eléctrico nacional y proporcionar una alternativa energética más estable.

¿Qué limitaciones presenta el sistema de gas manufacturado en La Habana?

El sistema de gas manufacturado en La Habana enfrenta varias limitaciones, como su dependencia de piezas importadas y la escasez de materiales necesarios para su instalación y mantenimiento. Además, ciertas zonas dependen de bombeo eléctrico, lo que las hace vulnerables a los apagones, y el acceso al servicio no es gratuito, lo que representa una barrera económica para muchas familias.

¿Cómo afecta la crisis energética a las familias cubanas en su vida diaria?

La crisis energética en Cuba ha llevado a que muchas familias tengan que cocinar de madrugada o recurrir a alternativas como el carbón o la leña debido a los apagones prolongados y la falta de GLP. Esto ha afectado su capacidad para preparar alimentos de manera regular y segura, incrementando la precariedad en su vida cotidiana.

¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano para enfrentar la falta de gas licuado de petróleo (GLP)?

El gobierno cubano ha suspendido la distribución de GLP en varias provincias debido a la falta de suministro, lo que ha agravado la crisis energética. Como parte de las medidas, se ha intentado retomar el uso del gas manufacturado, aunque su implementación todavía enfrenta múltiples desafíos logísticos y económicos.

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