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Miguel Díaz-Canel aseguró en una entrevista concedida ayer a Newsweek -la primera a un medio estadounidense desde 2023- que "no me preocupa mi seguridad personal" ante la creciente presión de la administración Trump, descartando cualquier comparación con el destino de Nicolás Maduro en Venezuela.
Díaz-Canel argumentó que Cuba funciona sobre una unidad monolítica, una cohesión ideológica y una disciplina revolucionaria en la que el pueblo actúa y vela por la seguridad.
"Y cuando esto ocurre, la traición se vuelve extremadamente difícil", afirmó el gobernante cubano desde el Palacio Presidencial de La Habana.
También negó la posibilidad de un acuerdo paralelo que socave el orden constitucional.
"La dirección del Estado cubano, del Partido y de la Revolución es colegiada. Y las decisiones se toman colectivamente", dijo.
Sus palabras suenan a bravuconería a la luz del precedente venezolano, que él conoce mejor que nadie.
El 3 de enero de 2026, la Delta Force de Estados Unidos ejecutó la Operación Resolución Absoluta en Caracas: unos 200 soldados en 150 aeronaves capturaron a Maduro y su esposa Cilia Flores en cuestión de horas. El anillo de seguridad de Maduro -que incluía personal cubano en sus capas más sensibles- colapsó completamente ante la operación.
Ahora, ante la pregunta directa de Newsweek sobre si le preocupan los métodos de la administración Trump, Díaz-Canel rechazó el paralelismo: "No creo que sean apropiadas las comparaciones con lo ocurrido en otros países. Sería ignorar la historia de la Revolución Cubana y la historia de nuestro pueblo, sería ignorar la fortaleza de nuestras instituciones y sería ignorar nuestra propia unidad".
La protección personal de Díaz-Canel recae en la Dirección de Seguridad Personal del MININT, una estructura de cientos o pocos miles de efectivos seleccionados por lealtad política y diseñada para amenazas internas, no para operaciones militares extranjeras de alta precisión tecnológica.
En la captura de Maduro murieron 32 militares y agentes cubanos de las FAR y el MININT, además de 24 oficiales venezolanos.
El propio Díaz-Canel reconoció esas muertes el 5 de enero vía Facebook y decretó duelo nacional. El 21 de marzo intentó reencuadrar la derrota como hazaña heroica, afirmando que los 32 cubanos "contuvieron" a la Delta Force. La realidad es que Maduro fue capturado de todas formas.
Ante el nuevo desafío del dictador cubano, la respuesta de Washington fue lapidaria. El secretario de Estado Marco Rubio, al ser consultado sobre las declaraciones del gobernante cubano, respondió con una sola frase: "No pienso mucho en lo que él tiene que decir".
La ironía es que el gobernante usó exactamente esa misma expresión en la misma entrevista para referirse a Trump, lo que resume el nivel de credibilidad que Washington otorga a sus declaraciones.
La entrevista se produce en el momento de mayor tensión entre Cuba y Estados Unidos en décadas. Trump firmó en enero la Orden Ejecutiva 14380, declarando al régimen cubano amenaza extraordinaria e inusual para la seguridad nacional estadounidense y bloqueando los envíos de petróleo a la isla, lo que ha provocado apagones de hasta 20 horas diarias y escasez de medicamentos.
El 27 de marzo, Trump afirmó en Miami Beach: "Cuba es la siguiente, pero finjan que no lo dije", aunque el 13 de marzo había descartado una intervención militar directa.
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