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El médico cubano Yonardo Fonseca Mesa publicó esta semana en su perfil de Facebook una contundente denuncia sobre un incidente que vivió en su hospital cuando intentaba subir en ascensor a para operar a dos pacientes con cáncer.
El episodio comenzó antes de llegar al quirófano. Fonseca Mesa describió haber pasado una mala noche de apagones, un amanecer sin desayuno porque no tiene gas, ni corriente ni paneles solares, y haber tenido que luchar de manera "creativa" para llegar a su centro de trabajo.
Ya dentro del hospital, al entrar al elevador rumbo a la quinta planta, un funcionario que afirma no haber visto nunca en su vida le ordenó que se bajara y subiera por las escaleras.
"Resulta que un 'jefe de asuntos sin importancias' (que en mi vida había visto) tiene la desfachatez de decirme que debo bajarme y subir por las escaleras porque, según él, eran 'órdenes del director del hospital', y que aquel engendro de aparato era 'solo para pacientes'", relató.
El propio cirujano detalló la escena con crudeza en su publicación:
"Hoy, después de una mala noche de apagones y un amanecer sin desayuno (porque no tengo gas ni corriente ni 'paneles solares'), después de luchar de manera 'creativa' en qué carajos llegar al lugar donde dicen que aún trabajo; entro al ascensor para intentar arribar al 5to. piso y salón, en el que me esperaban dos pacientes con cáncer para operarlas".
Según el relato del suceso, la orden no solo le resultó absurda, sino profundamente ofensiva en el contexto en que se producía.
Fonseca Mesa explicó que, pese a la tensión del momento, decidió no acatar la indicación.
"Aunque la situación se puso un poco tensa, por supuesto que no me bajé, llegué a mi salón e hice lo mejor que pude por aquellas dos personas que no tenían culpa de nada", describió.
La denuncia, sin embargo, no se limitó al incidente puntual.
El médico aprovechó su publicación para arremeter contra las condiciones salariales y el trato que reciben los profesionales del sector.
"Yo les voy a decir algo, 'jefes' que sé que miran a escondidas mi perfil: la mierda que ustedes me pagan (8800 pesos = 17 dólares) no me alcanza ni para comprar papel higiénico", arremetió.
En uno de los fragmentos más duros del texto, subrayó: "todos los días son muchísimas las veces que me cago en esta basura", dijo, dejando entrever el nivel de frustración acumulada tras años de precariedad.
El cirujano también denunció la imposibilidad de abandonar su puesto pese a haberlo solicitado reiteradamente: "llevo casi cinco años pidiéndoles 'liberación' y no les da la gana de soltarme".
En tono de advertencia, concluyó con un mensaje directo a las autoridades hospitalarias:
"Les sugiero que pongan mi foto en los ascensores o repártanla a todos los mononeuronales que pongan en esa vergonzosa tarea porque la próxima vez que algo así me ocurra daré media vuelta y, con dolor por los que no tienen culpa, no operaré ni a la madre que me parió".
Y remató con una frase que resume su indignación: "La estupidez tiene límites, por favor, 'reordenen' las sinapsis en sus cabezas".
La publicación cuenta hasta el cierre de esta nota con más de 200 opiniones, muchas de ellas dando la razón al profesional de la salud y lamentando la forma en que el régimen trata a sus médicos, que ya bastante drama tienen con trabajar en pésimas condiciones desde todo punto de vista.
La situación descrita refleja la realidad de hospitales que operan con menos del 40% del personal necesario, donde los profesionales de la salud enfrentan además condiciones laborales cada vez más degradantes.
En un sistema donde los médicos con décadas de experiencia ganan entre 7,000 y 8,000 pesos cubanos, episodios como este evidencian el profundo deterioro institucional de la salud pública cubana.
Quienes se atreven a denunciar públicamente estas situaciones se arriesgan a expulsiones y sanciones que les impiden ejercer la medicina durante años.
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