La prensa estatal cubana conmemoró el aniversario 68 de la Huelga Nacional Revolucionaria del 9 de abril de 1958 con homenajes y discursos patrióticos, mientras guarda silencio absoluto sobre las protestas que sacuden la isla y el régimen las descalifica como "vandalismo".
Canal Caribe dedicó un video de más de tres minutos a glorificar aquella huelga convocada por el Movimiento 26 de Julio contra la dictadura de Fulgencio Batista, describiendo poéticamente cómo la sangre derramada en las calles no secó la rebeldía, la abonó.
La Agencia Cubana de Noticias cubrió un acto en Matanzas donde estudiantes, profesores y autoridades del Partido Comunista rindieron homenaje a los mártires locales de aquel suceso y resaltaron el empuje de los jóvenes que se lanzaron a las calles a exigir el fin de la dictadura.
La contradicción es flagrante: esa misma prensa que exalta como heroísmo la huelga popular de 1958 —que incluyó asaltos, sabotajes y decenas de muertos— ignora sistemáticamente las protestas actuales de cubanos que exigen electricidad, agua, alimentos y medicamentos.
El pasado 13 y 14 de marzo, Morón, en Ciego de Ávila, fue escenario de la mayor ola de manifestaciones desde el 11 de julio de 2021, con cacerolazos, gritos de "¡Libertad!" y "Patria y Vida", y el incendio de mobiliario frente a la sede municipal del Partido Comunista.
La respuesta del régimen fue radicalmente distinta a la admiración con que hoy recuerda la rebeldía de 1958: el presidente Miguel Díaz-Canel calificó las protestas de "vandalismo" y "violencia", advirtiendo que para el vandalismo no habrá impunidad".
Aunque Díaz-Canel reconoció que "es comprensible el malestar que provocan en nuestro pueblo los prolongados apagones", insistió en que "lo que nunca será comprensible, justificado, ni admitido es la violencia y el vandalismo que atente contra la tranquilidad ciudadana y la seguridad de nuestras instituciones".
Funcionarios del régimen llegaron a llamar a los manifestantes "antisociales" y "chusma", en un eco del lenguaje que usó la prensa oficial durante el 11J de 2021, cuando Granma tituló sobre "provocaciones de mercenarios al servicio del enemigo en varias provincias".
El mismo día en que los medios estatales conmemoraban la huelga de 1958, se registraron cacerolazos en Guantánamo tras 23 horas sin electricidad, y el día anterior hubo un masivo cacerolazo en Santos Suárez, La Habana, por 15 horas de apagón.
El doble rasero es la esencia del discurso oficial: la rebeldía popular es heroica cuando ocurrió hace 68 años y el régimen la necesita como mito fundacional; cuando ocurre hoy, frente a 67 años de dictadura comunista, se convierte en delito.
Preguntas frecuentes sobre las protestas en Cuba y el doble rasero del régimen
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué el régimen cubano califica las recientes protestas como vandalismo?
El régimen cubano califica las recientes protestas como vandalismo porque considera que las acciones de los manifestantes, que incluyen cacerolazos y daños materiales a edificios gubernamentales, alteran el orden público y la tranquilidad ciudadana. Miguel Díaz-Canel y otros funcionarios han insistido en que las quejas son legítimas solo si se realizan con civismo.
¿Cómo ha sido la respuesta del gobierno cubano a las protestas en Morón?
La respuesta del gobierno cubano ha sido de condena y amenaza, calificando las protestas de vandalismo y asegurando que no habrá impunidad para los responsables. Además, el gobierno ha tratado de presentar los hechos como disturbios aislados y ha cortado el acceso a internet para controlar la difusión de información sobre las protestas.
¿Cuál es la principal causa de las protestas en Cuba actualmente?
Las protestas en Cuba están motivadas principalmente por la crisis energética, que ha generado prolongados apagones en gran parte del país. Esta situación se agrava con la escasez de alimentos, inflación y un deterioro general de los servicios básicos, lo que ha incrementado el malestar social en la isla.
¿Cómo se ha comparado la prensa oficialista cubana las protestas actuales con las del pasado?
La prensa oficialista cubana ha glorificado la huelga general de 1958 contra Batista como un acto heroico, mientras que ignora y descalifica las protestas actuales como actos de vandalismo. Este doble rasero busca preservar el mito fundacional de la Revolución mientras deslegitima el descontento actual.
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