Mientras millones de cubanos sobreviven sin luz, sin agua y sin comida, el régimen desplegó este domingo en varias provincias del país su campaña "Mi Firma por la Patria", presentada como un movimiento espontáneo de la sociedad civil, pero organizada y dirigida desde el Partido Comunista de Cuba (PCC) en el marco del 65 aniversario de la Batalla de Playa Girón.
El patrón fue idéntico en cada territorio: jornadas de "trabajo voluntario" de producción de alimentos, lectura de cartas de denuncia contra el embargo de Estados Unidos y actos de "reafirmación revolucionaria" presididos por las máximas autoridades del PCC y los gobiernos provinciales, todo ello con la solemnidad y ridiculez consustanciales a la propaganda oficial cubana.
En Isla de la Juventud, la movilización fue convocada por el Comité Municipal de la Central de Trabajadores de Cuba y culminó con un "clímax patriótico" —título textual de la Agencia Cubana de Noticias—: la lectura de una carta que simboliza "la unidad y la vocación de paz del pueblo cubano".
En Santiago de Cuba, el acto se celebró en el Estadio Guillermón Moncada, encabezado por las máximas autoridades del PCC y el Gobierno provincial, donde una vecina del barrio Los Hoyos declaró que firmar hoy es un acto de responsabilidad con la historia y con el presente y futuro del país.
El "show revolucionario en Guantánamo, incluyó a decenas de personas que cosecharon tomate en la finca El Paraíso del Polo Productivo Arroyo Hondo, a 12 kilómetros al sureste de la ciudad, en una jornada presidida por Yoel Pérez García, primer secretario del PCC en la provincia, y la gobernadora Alis Azahares Torreblanca. En Holguín, el acto de reafirmación se celebró en el Parque Calixto García con la presencia del General de División Eugenio Rabilero Aguilera, jefe del Ejército Oriental, por si alguien dudaba del carácter estrictamente "voluntario" del evento.
La campaña respalda la Declaración del Gobierno Revolucionario "Girón es hoy y es siempre", emitida el 17 de abril, que proclama que "Cuba no será jamás un trofeo, ni una estrella más de la constelación estadounidense". El presidente Miguel Díaz-Canel inauguró la iniciativa firmando primero en el acto central de Ciénaga de Zapata, Matanzas, convencido, como había afirmado un día antes de que "siempre vamos a vencer"… aunque no haya qué comer, como completaron con rapidez en redes sociales.
El propio Díaz-Canel reconoció el miércoles pasado carecer de combustible absolutamente para casi todo en el país. Los apagones afectan cotidianamente más de la mitad del territorio nacional en simultáneo, con cortes que superan las 20 horas diarias. La economía se ha contraído un 23% desde 2019, con una proyección de -7.2% para este año. el euro superó el domingo los 600 pesos cubanos, mientras la pensión mínima es de apenas 4,000 pesos y más de 200,000 cubanos no tienen acceso a agua potable.
Las decenas de protestas ciudadanas en las últimas semanas reflejan el hartazgo de la ciudadanía, pero los mecanismos represivos del régimen, que monopoliza la fuerza militar, tienen una presión intimidatoria notable.
No es la primera vez que el poder totalitario recurre a este mecanismo de legitimación y propaganda política mediante firmas. En septiembre de 2025 realizó una campaña idéntica de recolección de rúbricas para apoyar al dictador aliado, Nicolás Maduro, ante posibles amenazas militares a Venezuela.
El disidente Manuel Cuesta Morúa calificó la iniciativa actual de "farsa" y dudó de su éxito dado la "altísima impopularidad" de la casta gobernante cubana, mientras la intelectual Miryorly García llamó a no participar y advirtió que firmar constituye una irresponsabilidad, que respalda el mecanismo de control del Gobierno.
Las listas de asistencia, convocatorias forzadas, amenazas y chantajes de todo tipo siempre han sido utilizados por el poder de la tiranía para obtener la "cooperación" ciudadana en estos llamados. Y el conglomerado de medios de prensa oficiales de inmediato amplifica "el clímax" de apoyo "espontáneo".
Preguntas frecuentes sobre la campaña "Mi Firma por la Patria" en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Qué es la campaña "Mi Firma por la Patria" en Cuba?
La campaña "Mi Firma por la Patria" es una iniciativa organizada por el Partido Comunista de Cuba (PCC) que busca recolectar firmas en apoyo a la Declaración del Gobierno Revolucionario "Girón es hoy y es siempre". Se presenta como un movimiento espontáneo de la sociedad civil, pero está dirigido desde el PCC como una estrategia de reafirmación revolucionaria y resistencia ante las tensiones con Estados Unidos.
¿Cuál es el propósito de la campaña de firmas según el régimen cubano?
Según el régimen cubano, el propósito de la campaña es reafirmar la soberanía y la "irrenunciable vocación de paz" de la nación, además de demostrar unidad frente al "bloqueo" estadounidense y cualquier amenaza externa. La campaña también busca legitimar al gobierno en un contexto de crisis económica y social en la isla.
¿Cómo ha reaccionado la población cubana a la campaña "Mi Firma por la Patria"?
La reacción de la población cubana ha sido crítica y escéptica. Muchos ciudadanos y opositores consideran la campaña una farsa y un mecanismo de control social, argumentando que las firmas no reflejan una convicción genuina sino una respuesta a la coacción y presiones institucionales. Las críticas también resaltan la desconexión entre la propaganda oficial y la realidad de la crisis que enfrenta el país.
¿Qué desafíos enfrenta actualmente Cuba en medio de esta campaña?
Cuba enfrenta una severa crisis económica y energética, con apagones de más de 20 horas diarias, escasez de alimentos y combustible, y una contracción económica del 23% desde 2019. La situación se ha agravado por la interrupción del suministro de petróleo y las tensiones geopolíticas con Estados Unidos, exacerbadas por sanciones y presiones internacionales.
¿Cuál es la postura de los opositores cubanos frente a la campaña de firmas?
Los opositores cubanos critican la campaña calificándola de "farsa" y "manipulación". Manuel Cuesta Morúa, un destacado disidente, ha señalado la alta impopularidad del régimen y duda del éxito de la recolección de firmas, advirtiendo que estas iniciativas buscan mostrar un apoyo popular que no existe realmente. La campaña se percibe como una estrategia de legitimación en un contexto de crisis y descontento generalizado.
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