Díaz-Canel canta victoria: "Se rompió el tabú de que el petróleo cubano no se podía refinar"



Miguel Díaz-Canel durante la reunión Foto © presidencia.gob.cu

Miguel Díaz-Canel celebró esta semana como un hito histórico que el crudo nacional cubano pueda refinarse, cuando en realidad la refinería de Cabaiguán lleva procesando ese mismo petróleo desde el año 2010, según reconoció el propio director adjunto de CUPET durante la sesión de abril del Consejo Nacional de Innovación (CNI).

El anuncio del régimen gira en torno a una tecnología de termoconversión desarrollada por el Centro de Investigaciones del Petróleo (Ceinpet), adscrito a la Unión Cuba Petróleo (CUPET), para procesar el crudo pesado de la franja norte petrolera, caracterizado por su alta densidad, viscosidad y contenido de azufre.

"Rompimos un criterio, un tabú que había en el país, de que el crudo nacional no se podía refinar, que no se podía emplear en otras cosas, y prácticamente lo teníamos condenado a que se usara directamente en un grupo de termoeléctricas", declaró Díaz-Canel, dando rienda suelta a un entusiasmo propagandista que contrasta con la crisis energética que se agudiza cada vez más en el país.

Lo que el régimen omitió es que la termoconversión —conocida industrialmente como visbreaking o craqueo térmico— es un proceso ampliamente utilizado en refinerías de todo el mundo desde hace décadas, con una capacidad instalada global de aproximadamente cuatro millones de barriles diarios desde 1996.

Lo que el régimen cubano anunció no es siquiera la construcción de una planta con tecnología para este tipo de procesamiento, sino el paso hacia una planta piloto aún por construir en la refinería Sergio Soto de Cabaiguán, en Sancti Spíritus. La nota de Presidencia no detalló ni el coste ni los plazos de tiempo para la construcción de la planta piloto.

Los resultados obtenidos hasta ahora son modestos: en una primera corrida experimental en la refinería Hermanos Díaz de Santiago de Cuba, se produjo nafta suficiente para apenas 15 días de cobertura para la producción petrolera y de gases en Varadero, además de un diésel "no de calidad especial, pero sí comercializable" y un fuel en evaluación para plantas eléctricas y la industria del níquel.

El propio Díaz-Canel admitió sin advertirlo la magnitud del fracaso de planificación del régimen: "Para sorpresa mía el tema no era empezar a investigar, es que ya había ciencia constituida, había investigación; lo que había que hacer era ordenar y articular".

En otras palabras, la investigación existía desde hace años y el gobierno no la había articulado, mientras Cuba se hundía en la peor crisis energética de su historia.

El anuncio llega en un momento de colapso energético sin precedentes. El mismo día en que Díaz-Canel celebraba el supuesto avance científico, el déficit eléctrico superaba los 1,333 MW, con apagones de hasta 18 horas en varias provincias.

Cuba produce apenas unos 40,000 barriles diarios de crudo nacional, cubriendo solo el 40% de su consumo, y necesita ocho barcos de combustible al mes sin recibir ni una fracción de esa cantidad.

El régimen perdió sus principales proveedores: Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro el tres de enero de 2026, y México, que suspendió envíos el nueve de enero por sanciones de EE.UU. El único alivio reciente fue una donación rusa de 100,000 toneladas de crudo que cubre apenas un tercio de la demanda mensual.

En marzo de 2026 se registraron al menos tres colapsos totales del Sistema Electroenergético Nacional, el séptimo en 18 meses. Este sábado, un nuevo disparo automático por frecuencia dejó sin electricidad zonas de Playa y Habana del Este, el sexto incidente de este tipo en La Habana en lo que va de 2026.

El patrón es claro: mientras los cubanos soportan casi 18 horas de apagones diarios, el régimen despliega anuncios de «avances científicos» basados en tecnología industrial conocida mundialmente, resultados experimentales de alcance limitado y plantas piloto que aún no existen, todo enmarcado en un discurso de soberanía energética que no enciende un solo bombillo en la isla.

Una tecnología conocida desde hace décadas

Lejos de tratarse de un descubrimiento cubano, la llamada termoconversión forma parte de un conjunto de tecnologías estándar en la industria petrolera internacional utilizadas desde mediados del siglo XX para procesar crudos pesados y extrapesados.

Procesos como el visbreaking, el craqueo térmico o la coquización se aplican de forma habitual en países con grandes reservas de crudo denso, como Venezuela, Canadá o México, donde permiten reducir la viscosidad del petróleo, mejorar su manejo y obtener derivados comercializables.

En este contexto, el anuncio del régimen no representa una innovación tecnológica en términos globales, sino una adaptación local de métodos ya consolidados, aplicada en condiciones de escasez de insumos y limitaciones industriales.

Además, el propio reconocimiento de que estas investigaciones existían desde hace años refuerza la idea de que no se trata de un avance reciente, sino de un retraso en su implementación dentro de la estrategia energética del país.

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