El periodista y analista político cubano Camilo Loret de Mola desmontó en una entrevista con Tania Costa la figura pública de Sandro Castro, nieto de Fidel Castro, y lo descartó como cualquier tipo de alternativa política real: «Sandro Castro es un payaso manipulado por el régimen y este hombre está diciendo las cosas que le inducen que diga o que le mandan que diga».
Loret de Mola advirtió que las apariciones mediáticas del joven Castro —que desde marzo de 2026 ha concedido entrevistas a CNN y NBC criticando a Díaz-Canel y defendiendo el capitalismo— responden a una estrategia orquestada desde arriba, no a una voz disidente genuina.
«No crean, eso es un señuelo. Todo eso es fantasía», sentenció el analista, quien identificó el objetivo de la operación: Raúl Castro busca garantizarle un lugar a la familia en el espectro político del futuro cubano, sea cual sea el escenario de transición.
El analista fue contundente al describir al nieto de Fidel: «¿Quién cree que ese muchacho bruto vacilador dado a la bebida y al abuso en algunos casos va a ser un pensador? Este es el Ramfis Trujillo de Cuba».
La comparación alude al hijo del dictador dominicano Rafael Trujillo, figura sin sustancia real que intentó perpetuar el trujillismo tras la caída de su padre.
Loret de Mola también cuestionó las escenas de Sandro Castro repartiendo comida en las calles de La Habana: «Cuando le reparte comida a los infelices de la calle cubana es como un circo mal montado, una opereta de tercera. Sandro Castro no es una figura, no es figura».
Su consejo fue tajante: «Sandro Castro, ni lo miren, que le están dando rating, le están dando entrada y le están dando dinero a su cuenta de estúpido payaso incongruente».
El analista situó a Sandro Castro en el mismo plano que Raúl Guillermo Rodríguez Castro, apodado «El Cangrejo», nieto de Raúl Castro y teniente coronel del MININT.
Según Loret de Mola, Raúl Castro lo puso en primer plano negociador por encima de su propio hijo, quien tenía experiencia previa negociando con Estados Unidos a través del Vaticano y fue enviado a México.
Pero tampoco «El Cangrejo» convence al analista: «Ese hombre no soporta una conversación en una mesa por más de 20 minutos, mucho menos una negociación profesional».
Esta valoración cobra peso ante los recientes movimientos diplomáticos: la administración Trump confirmó una reunión separada con «El Cangrejo» el 10 de abril, en el primer vuelo oficial estadounidense a La Habana desde 2016, antes incluso de dialogar con la Cancillería cubana.
Loret de Mola también explicó cómo Raúl Castro eliminó a las figuras que él mismo había cultivado: intentó crear una sucesión institucional al estilo del PRI mexicano, pero destruyó ese plan al retomar el control directo durante la crisis. «Al diablo el partido, al diablo Díaz-Canel, Marrero vete a una esquina y esto lo llevo yo», resumió el analista.
En ese proceso, Raúl Castro «sacó a su hijo por la puerta estrecha, le apagó las luces a Mariela Castro y sacó a los hijos de Fidel».
La oposición cubana ya ha exigido excluir a la familia Castro de cualquier negociación, mientras la nueva camada Castro gana terreno mediático en paralelo a los contactos diplomáticos.
«Toda decisión va a Raúl Castro, inclusive el papel protagónico que pueden tener cada uno de los elementos que hay en la historia oficial cubana de hoy», concluyó Loret de Mola.
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