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El periodista uruguayo Fernando Ravsberg publicó esta semana en su Facebook una pregunta que funciona como ironía afilada: «¿Por qué los particulares que importan gasolina a Cuba no pueden venderla a quienes no tenemos posibilidades o dinero para traer un tanque de 25 mil litros?»
La pregunta apunta directamente a una de las contradicciones más llamativas de la política energética del régimen cubano en 2026: el gobierno autorizó a mipymes y empresas privadas a importar combustible, pero lo restringió estrictamente al autoconsumo, prohibiendo la reventa.
El resultado es que hay gasolina importada por privados en la isla, pero quienes más la necesitan no pueden comprarla porque la ley lo prohíbe y porque el volumen mínimo de importación está fuera del alcance de cualquier ciudadano común.
El viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva confirmó el 6 de febrero en el programa Mesa Redonda la llamada «descentralización de la importación de combustible», autorizando a empresas con capacidad a comprarlo directamente.
Sin embargo, los requisitos son prohibitivos para la inmensa mayoría. Las mipymes cubanas que quieran importar combustible deben tramitar la compra obligatoriamente a través de la empresa estatal Quimimport, obtener certificados de microlocalización, contra incendios y de aforo, y adquirir isotanques de 25,000 litros.
La empresa china Fujian Trebor Trading Company, con sede en Miramar, ofrece diésel y gasolina en esos isotanques a 2,50 USD por litro con tanque propio del comprador, o 3,45 USD por litro con tanque incluido. El costo estimado de una operación supera los 150,000 dólares.
Menos del 33% de las mipymes registradas en Cuba cumplen los requisitos técnicos para importar combustible, excluyendo a sectores enteros como gastronomía, comercio, construcción y servicios por falta de infraestructura.
Mientras tanto, los cubanos de a pie enfrentan precios desorbitantes en el mercado negro. En enero, la escasez de gasolina disparó el precio del combustible hasta 1,500 CUP el litro en algunas provincias.
En febrero, el litro llegó a 4,000 CUP en La Habana. En marzo, la gasolina en La Habana alcanzó 4,000 CUP por litro en el mercado negro, superando los 30 dólares por galón.
En abril, el precio llegó a 6,000 CUP el litro, unos 10 dólares. Se documentaron casos de cubanos pagando 18,000 pesos por tres litros de gasolina, en un país donde el salario medio estatal no supera los 5,000-6,000 CUP mensuales.
Las colas en servicentros estatales superaron las 15 horas en abril, según reportes de ese mes.
Ravsberg, quien ha residido en Cuba durante más de 30 años como corresponsal y fue expulsado en 2018 —convirtiéndose, según sus propias palabras, en «el primer periodista expulsado de Cuba por el nuevo gobierno»—, mantiene una voz crítica sobre las contradicciones del sistema.
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