Miguel Díaz-Canel se presentó este viernes en la Tribuna Antiimperialista José Martí de La Habana vistiendo uniforme de combate verde olivo, pero no pronunció ningún discurso ante los asistentes al acto político masivo convocado en respaldo a Raúl Castro.
El evento se organizó tras la acusación penal presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el exdictador.
El único dirigente político que habló fue Gerardo Hernández, coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución, quien transmitió un escueto mensaje de Raúl Castro ante la multitud congregada frente al Malecón habanero.
El silencio de Díaz-Canel resulta llamativo porque rompe un patrón establecido: en todos los actos políticos recientes celebrados en ese mismo escenario, el gobernante sí ha tomado la palabra.
En enero de 2026, cuando el régimen convocó una concentración de urgencia tras la detención de Nicolás Maduro, Díaz-Canel pronunció un encendido discurso en esa misma tribuna, calificando la operación de «terrorismo de Estado, cobarde, criminal y alevosa».
El 1 de mayo de 2026 también intervino desde ese escenario, donde afirmó que «si Cuba es agredida, habrá combate». Sin embargo, este viernes, en un acto convocado específicamente para defender a quien él mismo llama su «maestro», guardó silencio.
Díaz-Canel sí anunció su presencia en la red social X con el mensaje: «Por Cuba y por Raúl, estamos en la Tribuna Antiimperialista. Raúl es Raúl».
El día anterior había subido el tono en esa misma plataforma, publicando: «El General de Ejército es Cuba y a Cuba se respeta» y «No se irrespeta a los héroes de la Patria, no se ofenden historia y tradiciones sin respuesta. No en Cuba».
La elección del uniforme verde olivo también tiene una carga simbólica deliberada, asociada al poder revolucionario desde 1959, y que Díaz-Canel ya había utilizado en momentos de crisis anteriores, como durante el huracán Melissa en octubre de 2025.
El acto estuvo marcado por otra ausencia igualmente notable: la del propio homenajeado.
Raúl Castro no asistió al evento organizado en su nombre, lo que desató una ola de burlas en redes sociales. «¿Y el homenajeado no fue a su acto?», ironizó una usuaria cubana. «¡Y Raúl en la cueva!», escribió otro internauta. «Hay más verde olivo que pueblo, nadie está con esto», apuntó una tercera.
El régimen movilizó militares, policías y trabajadores para engrosar la asistencia, convocada por la Unión de Jóvenes Comunistas y otras organizaciones de masas.
La acusación que motivó el acto fue presentada el 20 de mayo —Día de la Independencia de Cuba— en la Freedom Tower de Miami, e incluye cargos de conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses y cuatro cargos individuales de homicidio por el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate sobre aguas internacionales el 24 de febrero de 1996, en el que murieron Armando Alejandre Jr., Carlos Costa, Mario Manuel de la Peña y Pablo Morales.
El estado de salud de Raúl Castro, que cumplirá 95 años el 3 de junio, es un factor de fondo permanente. El propio Díaz-Canel lo describió en abril como «frágil debido a su avanzada edad», y en marzo de 2026 tampoco asistió al 9º Congreso del Partido Comunista.
Su última aparición pública había sido el 1 de mayo en esa misma Tribuna, visiblemente deteriorado, tres semanas antes de que el régimen convocara un acto masivo en su nombre al que él no pudo —o no quiso— asistir.
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