Comandos de la Royal Marines británica abordaron esta madrugada el tanquero ruso Smyrtos en el Canal de la Mancha, en la primera operación de este tipo liderada por fuerzas armadas del Reino Unido.
El buque, de 244 metros de eslora y bandera camerunesa, quedó retenido y vigilado frente a la costa de Weymouth, en el sur de Inglaterra, mientras continúan las investigaciones. Acorde a la BBC, la operación tuvo una duración de seis horas y el apoyo de oficiales de la Agencia Nacional del Crimen y la Fuerza Aérea Real.
El primer ministro Keir Starmer celebró la acción: «Esta exitosa operación asesta otro golpe a Rusia y recuerda a quienes financian la guerra de Putin en Ucrania que no les dejaremos esconderse».
El Smyrtos partió el 5 de junio desde el puerto ruso de Ust-Luga, terminal petrolera cercana a San Petersburgo, y cruzó hacia el Canal de la Mancha el sábado.
El buque fue sancionado en julio de 2025 y desde entonces cambió su nombre —antes se llamaba Myrtos— y su bandera en dos ocasiones, tácticas habituales de la llamada «flota fantasma» rusa para evadir controles internacionales.
Según el Ministerio de Defensa británico, esa flota, compuesta por más de 700 buques, transporta el 75% del petróleo ruso sujeto a sanciones y constituye un salvavidas financiero crítico para el Kremlin.
Los marines descendieron al buque mediante cuerdas desde helicópteros, registraron camarotes e inspeccionaron documentación, según imágenes difundidas por el propio Ministerio de Defensa.
La operación contó con el apoyo de un avión P-8 de la RAF, helicópteros del Grupo Aéreo Marítimo y los buques HMS Sutherland y HMS Ledbury, y fue coordinada estrechamente con Francia.
El exministro de Fuerzas Armadas Al Carns describió la maniobra: «Volar a baja altura sobre el mar, elevarse ante el barco, descender por cuerdas, asegurarlo y llevarlo a nuestras aguas territoriales».
Carns advirtió además que, tras esta primera interceptación, «probablemente veremos más, si se presentan las oportunidades».
El fiscal general Richard Hermer subrayó el respaldo legal de la acción: «Este gobierno dejó claro que perseguiría la flota fantasma de Rusia con toda la fuerza del derecho internacional».
El presidente ucraniano Volodimir Zelenski agradeció el paso dado y reclamó más ambición: «Europa necesita urgentemente medidas legislativas que permitan no solo la detención de tanqueros y restricciones a los envíos de petróleo, sino también la confiscación del crudo que transportan».
La operación se produce dos semanas después de que Francia interceptara el tanquero Tagor el 1 de junio con apoyo de un helicóptero británico, en una acción anunciada por el presidente Emmanuel Macron.
La escalada europea contra la flota fantasma tiene consecuencias directas para Cuba, que en los últimos tiempos depende casi exclusivamente del petróleo ruso para sostener su maltrecha economía energética.
La isla produce unos 40,000 barriles diarios pero necesita entre 90,000 y 110,000, y Venezuela interrumpió sus suministros en noviembre de 2025 mientras México los suspendió en enero de 2026, dejando a Rusia como único proveedor.
En enero de 2026, Cuba no recibió petróleo por primera vez en una década, y en mayo el petrolero ruso Universal se alejó de la isla sin entregar su carga de entre 250,000 y 270,000 barriles de diésel, presionado por sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos.
Las sanciones estadounidenses, concretamente la Licencia General 134A emitida el 19 de marzo de 2026, excluyen explícitamente a Cuba de las transacciones con petróleo ruso permitidas, cerrando aún más el cerco sobre los suministros a La Habana.
El día anterior a la interceptación del Smyrtos, el capitán de otro buque de la flota fantasma se declaró culpable ante la justicia estadounidense, en una señal de que la presión sobre esta red de evasión de sanciones se intensifica simultáneamente a ambos lados del Atlántico.
El Ministerio de Defensa británico resumió el mensaje de la operación en una frase: «No hay ningún lugar donde esconderse».
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