En otros países, «manifestaciones de descontento popular»; en Cuba, «cubaneo cubano», ironiza escritor de la Isla

El escritor cubano Rodolfo Alpízar ironiza sobre la doble vara del régimen: los cacerolazos en otros países son «descontento popular», pero en Cuba son «cubaneo cubano», según el presidente Díaz-Canel. La pregunta sin respuesta: ¿habrá también un «cubaneo argentino» o de otras naciones?



Cubana muestra su olla de los cacerolazos © Collage Facebook/Jessica Castaño y captura/El Mundo
Cubana muestra su olla de los cacerolazos Foto © Collage Facebook/Jessica Castaño y captura/El Mundo

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El escritor, lingüista y traductor cubano Rodolfo Alpízar Castillo publicó este domingo una reflexión irónica en Facebook titulada «¿Cubaneo cubano?», en la que desmonta con sarcasmo la doble vara de medir del régimen cubano frente a los cacerolazos: los de afuera son «descontento popular»; los de adentro, una pintoresca expresión de la idiosincrasia nacional.

El detonante fue una entrevista que Miguel Díaz-Canel concedió recientemente al semanario puertorriqueño CLARIDAD, históricamente afín al castrismo. Ante la pregunta de por qué no ha habido un estallido social en Cuba, el gobernante respondió: «La gente toca cacerolas, algunos con más disgusto y otros... ya tú nos conoces, el "cubaneo cubano" también… Yo digo: bueno, tóquenle la cacerola a los vecinos del norte, que son los que nos tienen con este apagón».

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Alpízar, figura reconocida por las propias instituciones culturales del régimen —ex vicepresidente de la Sección de Traductores Literarios de la UNEAC y ganador de la Distinción por la Cultura Nacional en 2013—, señala la contradicción con fingida ingenuidad: cuando en otros países hay cacerolazos contra la inflación, la prensa oficial cubana los cubre con entusiasmo y los llama «manifestación de descontento popular contra las medidas del gobierno».

Pero cuando los cubanos repican sus ollas desde sus casas —porque salir a la calle, advierte Alpízar, puede costarles la cárcel a pesar de lo que establece la Constitución—, la prensa estatal no registra nada y el jefe de Estado los bautiza como «cubaneo cubano».

El escritor lleva la lógica oficial hasta el absurdo con una pregunta sin respuesta cómoda: si mañana se produce un cacerolazo en Argentina, ¿tampoco será expresión de descontento popular, sino de un «cubaneo argentino»? Y cierra con una frase que mezcla humor y hartazgo: «Ñooo, estoy viejo para esto, no entiendo nada tan sencillo».

La ironía apunta a algo que Díaz-Canel reconoció en la misma entrevista sin aparente contradicción: «Aquí hay escasez de transporte, de alimento, de medicamentos, aquí hay apagones prolongados de más de veinte horas. Eso provoca insatisfacción, nadie puede estar contento, el pueblo está sufriendo». Aun así, atribuyó la totalidad de la crisis al embargo estadounidense, descartando cualquier responsabilidad de la gestión del régimen.

La realidad en las calles desmiente el relato festivo. El déficit de generación eléctrica alcanzó un récord histórico de 2,208 MW el 25 de junio, dejando sin electricidad a cerca del 70% del país. El Observatorio Cubano de Conflictos registró 1,311 protestas solo en mayo de 2026, la cifra mensual más alta conocida, y 107 protestas callejeras en junio, récord histórico casi el doble del anterior máximo.

El régimen respondió con militarización y boinas negras armadas, operativos policiales y cortes de internet. Cubalex documentó al menos 38 arrestos en junio, entre ellos seis menores de edad. Una residente de Zamora, en Marianao, que protestó tras más de 24 horas sin electricidad lo resumió con precisión: «Para patrullar el barrio y reprimir sí tienen combustible, pero para mantener al país con los servicios básicos garantizados no».

La respuesta de los cubanos en redes sociales fue tan irónica como la de Alpízar. Un comentarista escribió: «Las cazuelas llenas no suenan; su repiqueteo es por hambre y por libertad». Otro advirtió con sorna: «Después que no mande a coger presos, si él mismo autorizó». Hubo quien lo resumió en cuatro palabras: «El colmo del cinismo».

Este no es el primer texto crítico que Alpízar dirige públicamente al gobernante: el 13 de junio pasado publicó cinco demandas en Facebook —amnistía, libertad de expresión, abolición de la pena de muerte, transparencia y plebiscito—, una voz que el régimen no puede descartar fácilmente con el argumento de «mercenario del imperialismo». Mientras tanto, Díaz-Canel cerró su entrevista con la convicción de siempre: «No nos vamos a rendir».

La CEPAL proyecta una contracción del PIB cubano del 6,5% en 2026, la peor de toda América Latina. Algunos economistas pronostican que será muy superior. 

Preguntas Frecuentes sobre la Situación Actual en Cuba y las Declaraciones de Díaz-Canel

CiberCuba te lo explica:

¿Qué opinan los cubanos sobre las declaraciones de Díaz-Canel respecto a los cacerolazos?

Los cubanos han respondido con ironía e indignación ante las declaraciones de Díaz-Canel, quien sugirió que los cacerolazos se dirijan a los "vecinos del norte". Muchos consideran estas palabras como una burla al sufrimiento del pueblo y una evasión de responsabilidad por parte del régimen ante la crisis que enfrenta la isla.

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¿Por qué se están realizando cacerolazos en Cuba?

Los cacerolazos en Cuba son una expresión de descontento popular debido a problemas como los apagones prolongados, la escasez de alimentos y medicamentos, y la gestión deficiente del régimen. Estos actos de protesta se han incrementado en respuesta a la crisis multidimensional que atraviesa la isla.

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¿Qué contradicciones señala Rodolfo Alpízar Castillo sobre la narrativa oficial del régimen cubano?

Rodolfo Alpízar Castillo resalta la contradicción en cómo el régimen cubano califica los cacerolazos dentro y fuera de la isla. Mientras que en otros países estos actos son vistos como "manifestaciones de descontento popular", en Cuba se les describe con el término despectivo y casi jocoso de "cubaneo cubano", minimizando su significado de protesta legítima.

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¿Cuál es el impacto de la crisis energética en Cuba?

La crisis energética en Cuba ha alcanzado niveles críticos, con un déficit de generación eléctrica que afecta a cerca del 70% del país. Apagones prolongados de más de veinte horas, y hasta 30 o 40, son comunes, exacerbando el descontento social y provocando un aumento en las protestas, como los cacerolazos.

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¿Cómo ha respondido el régimen cubano a las protestas y cacerolazos recientes?

El régimen cubano ha respondido con militarización y represión selectiva a las protestas y cacerolazos. Se han documentado operativos policiales, cortes de internet y arrestos como parte de las medidas para controlar el descontento social creciente en la isla.

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