
Vídeos relacionados:
La Embajada de Bélgica en Vietnam convirtió una celebración deportiva en un golpe diplomático.
Pocas horas después de que los Diablos Rojos golearan 4-1 a Estados Unidos este martes en los octavos de final del Mundial 2026, la representación belga publicó en su cuenta oficial de Facebook un mensaje que mezcló euforia futbolística con una pulla directa al presidente Donald Trump.
El mensaje que nadie esperaba de una embajada
El texto, redactado en inglés y vietnamita, arrancaba celebrando el triunfo:
«¡La victoria pertenece a la selección nacional belga! ¡Qué partido tan emocionante contra EE.UU.: ambos equipos dieron lo mejor de sí! Y pudimos sentirlo: Vietnam también nos apoyaba».
La referencia apuntaba directamente al escándalo de los días previos.
Trump había llamado personalmente al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedir la revisión de la tarjeta roja que le impedía jugar al delantero Folarin Balogun.
La FIFA revocó la sanción el 5 de julio, en una decisión sin precedentes en la historia de los Mundiales.
El propio mandatario reconoció la llamada desde el Despacho Oval: «Así que sí, solicité una revisión por parte de la FIFA».
A pesar de toda la maniobra, Balogun jugó pero no marcó.
Charles De Ketelaere abrió el marcador en el minuto nueve, Malik Tillman empató para EE.UU. en el 31, De Ketelaere volvió a anotar en el 33, Hans Vanaken amplió al 57 y Romelu Lukaku cerró la goleada en el descuento.
Los belgas registraron 14 tiros frente a siete de los estadounidenses.
¿Por qué el apoyo vietnamita tiene una ironía histórica
La frase sobre el respaldo vietnamita no era un simple detalle pintoresco: lleva décadas de historia encima.
La Guerra de Vietnam (1955-1975), conocida en ese país como la «Guerra de Resistencia contra Estados Unidos», dejó más de tres millones de muertos vietnamitas y marcó a generaciones enteras. EE.UU. se retiró en 1973 y Vietnam se unificó bajo bandera comunista en 1975.
Aunque ambos países normalizaron relaciones en 1995 y hoy son socios estratégicos, la memoria colectiva del conflicto sigue viva en la sociedad vietnamita.
Que la embajada belga celebrara públicamente ese apoyo popular -en un partido donde EE.UU. era el equipo local y anfitrión del torneo— añade una capa de significado político e histórico difícilmente ignorable.
La polémica Trump-Infantino como telón de fondo
El escándalo por la revocación de la tarjeta roja de Balogun había sacudido al mundo del fútbol durante días. La UEFA calificó la medida de «inaudita, incomprensible e injustificable».
El expresidente de la FIFA Joseph Blatter fue más directo: «Las tarjetas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas».
Infantino defendió su postura argumentando que «los órganos judiciales de la FIFA son independientes» y que la decisión se tomó con base en el reglamento. Trump, en cambio, agradeció la resolución y la calificó de corrección de «una gran injusticia».
La celebración belga tras el pitido final añadió otro capítulo al episodio: Lukaku y sus compañeros imitaron el baile característico de Trump al ritmo de «YMCA», en un gesto que se volvió viral en todo el mundo.
Bélgica avanza a cuartos de final, donde se medirá a España el 10 de julio en el SoFi Stadium de Los Ángeles.
Con la eliminación de EE.UU. en Seattle, se consumó además un hecho inédito: por primera vez en la historia, los tres países anfitriones de un mismo Mundial —EE.UU., México y Canadá— quedaron eliminados antes de los cuartos de final.
Archivado en: