La falta de condones agrava el embarazo adolescente en Cuba

Embarazo (Imagen de referencia) © Periódico 26
Embarazo (Imagen de referencia) Foto © Periódico 26

La falta de preservativos y otros métodos anticonceptivos continúa agravando el embarazo adolescente en Cuba, donde las propias publicaciones estatales reconocen que las dificultades para acceder a protección, las deficiencias en educación sexual y las condiciones económicas dejan a muchos jóvenes expuestos a embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual.

Un artículo publicado por el periódico oficialista Girón, de Matanzas, advierte que cuando los preservativos no están disponibles en los canales estatales, los jóvenes quedan expuestos a riesgos que podrían evitarse y terminan dependiendo del mercado informal o de la capacidad económica de sus familias.

«Si la protección depende del mercado informal o de la capacidad económica de cada familia, deja de ser un derecho y se convierte en un privilegio», señala el texto.

La publicación reconoce que el problema no se limita a la disponibilidad de condones. Los precios, las dificultades de distribución, la insuficiente información y la falta de confianza en los servicios de salud también forman parte de una cadena de obstáculos que afecta especialmente a los adolescentes.

A ello se suma una educación sexual que el propio artículo describe como una «asignatura pendiente».

Aunque existen programas oficiales, admite que no siempre llegan con la profundidad, continuidad o lenguaje necesarios para que los jóvenes comprendan los riesgos y puedan tomar decisiones informadas.

El silencio dentro de algunas familias y las insuficiencias de los contenidos escolares dejan también a adolescentes sin herramientas suficientes para conocer su cuerpo, establecer límites en sus relaciones y negociar el uso de anticonceptivos, según el análisis.

La situación no es nueva. En abril, datos sobre fecundidad adolescente mostraban que Cuba mantenía niveles elevados de embarazo entre menores pese a la caída general de la fecundidad.

Entre los problemas señalados entonces estaban precisamente la escasez de preservativos y anticonceptivos y las deficiencias en educación sexual. 

El Ministerio de Salud Pública reconoció en 2026 que el 18.2% de las embarazadas registradas durante 2025 eran adolescentes.

El problema presenta además importantes diferencias territoriales y alcanza niveles especialmente elevados en algunas provincias orientales. 

Granma registraba una tasa de fecundidad adolescente de 56.5 nacimientos por cada 1,000 adolescentes de entre 15 y 19 años, seguida por Holguín, con 53.3, y Guantánamo, con 50.9. En Las Tunas, el embarazo adolescente llegó al 19% durante el primer semestre de 2026, tres puntos porcentuales por encima del período anterior. 

El fenómeno tiene además una marcada dimensión de género. Grisell Rodríguez, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Cuba, ha señalado que la fecundidad adolescente es también una expresión de violencia de género y afirmó que el 99% de esos embarazos son no intencionados.

Datos correspondientes a 2025 indicaban asimismo que en el 64.5% de los embarazos adolescentes la pareja era un hombre adulto. 

Las autoridades cubanas intentaron responder este año con nuevas disposiciones. En mayo se publicó la Resolución 174/2025, orientada a organizar los servicios de salud sexual y reproductiva y reforzar la prevención del embarazo adolescente.

La norma plantea, entre otros objetivos, que los adolescentes puedan disponer de al menos tres opciones anticonceptivas.

Las propias autoridades reconocieron, sin embargo, que el suministro depende parcialmente de donaciones internacionales para adquirir preservativos, anticonceptivos y dispositivos intrauterinos. 

Las dificultades de abastecimiento continúan visibles. En julio, la escasez de condones en las farmacias cubanas contrastaba con las campañas oficiales sobre planificación familiar, mientras el sistema sanitario seguía dependiendo de importaciones y donaciones para cubrir parte de las necesidades de salud reproductiva. 

Las consecuencias más graves han quedado documentadas desde años anteriores. En 2025, la falta de preservativos fue relacionada con embarazos no deseados y prácticas de aborto clandestino entre adolescentes, incluidos casos de jóvenes que llegaron a hospitales tras recurrir a brebajes y otros métodos peligrosos. 

El problema tampoco comenzó recientemente. Ya en 2021, autoridades sanitarias de Cienfuegos relacionaban el aumento de embarazos adolescentes con la carencia de preservativos y tabletas anticonceptivas, mientras en Artemisa profesionales de la salud volvieron a advertir en 2023 sobre la misma combinación de escasez, inicio precoz de las relaciones sexuales y baja percepción de riesgo. 

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