Un solar en La Habana Vieja Foto © CiberCuba

"Pierdo la vida si se cae mi edificio, ¿y qué?"

Este artículo es de hace 1 año

El edificio 698 de la zona 21 de Alamar de Habana del Este tiene la escalera "en el aire". "El inmueble no tiene ni 40 años de construido y las escaleras llevan más de ocho años con peligro de derrumbe", explica uno de sus inquilinos a través de la página web de Cubadebate.

De acuerdo con lo que expresa el forista, "desde entonces la respuesta del gobierno municipal es que no están disponibles los recursos por la situación económica del país. Cualquier día nos caemos; quizás la noticia la publique algún periódico. Llevamos años en el plan de una economía que al terminar el año fiscal no se cumple.

“Ojalá que no se tengan que lamentar pérdidas de vidas humanas. Siempre he pensado que es mejor reparar las viviendas a tiempo que dejar que el deterioro progresivo provoque derrumbes y que las personas deban ser trasladadas hacia albergues y pierdan la vivienda porque funcionarios negligentes no hacen lo que les corresponde", dice.

A eso agrega que hay "buena cantidad de cemento" en el país, pero “desgraciadamente la corrupción no permite que ese producto llegue en su totalidad a los necesitados que somos el pueblo trabajador. Sé de casos puntuales donde ese desvío de recursos no cesa y nadie hace nada, muchos se esconden detrás de la cortina de que para eso es la oferta y la demanda, y compran el carro completo para luego revender cada bolsa de cemento a un precio abusivo”.

En palabras del sociólogo Carlos García Pleyán publicadas en la revista Temas, "la exhortación a que las familias resuelvan sus problemas de vivienda por la autoconstrucción y que para ello utilicen materiales de producción local es sin duda una vía de solución oportuna, pero adecuada para las zonas rurales y los asentamientos pequeños.

“Pensar que las 50 ciudades cubanas -y, en particular, La Habana- que representan la mitad de las viviendas del país puedan resolver sus problemas de vivienda por esfuerzo propio y con materiales locales es de un optimismo infundado", indica.

El experto resalta que La Habana alberga a un 20% de la población cubana, pero recibe solo un 10% de lo que se destina en el país a la construcción de viviendas, lo que impide "un eficaz enfrentamiento a las acumuladas carencias de rehabilitación y que se expresa trágicamente en los frecuentes derrumbes de edificios".

Datos del Instituto Nacional de la Vivienda muestran que en 2008 en Cuba el 85% de los edificios con más de tres plantas requerían de reparaciones fundamentales.

Según asegura Ileana, quien reside en un deteriorado edificio del municipio de Boyeros, “es increíble que se diga que la construcción de nuevas viviendas solucionará el problema social más complejo que tenemos. ¿Qué pasa con aquellas que están en regular o mal estado? ¿Quién les da mantenimiento? Nada se dice de la reparación de lo que tiene un pésimo estado constructivo.

"En casas individuales, el mantenimiento recae en los que allí viven, pero, ¿qué pasa con los que no están en condiciones de afrontarlos? ¿Qué opciones tiene el que vive en un edificio multifamiliar? Contradictoriamente, hay viviendas que se construyen o reconstruyen en un año o menos tiempo si son para militares o algún jefe del Gobierno, y otras que se atrasan décadas. Entonces, pierdo la vida si se cae mi edificio, ¿y qué? No pasa nada", asegura la ingeniera agrónoma de 47 años.

Hay viviendas que se construyen o reconstruyen en un año o menos tiempo si son para militares o algún jefe del Gobierno, y otras que se atrasan décadas. Entonces, pierdo la vida si se cae mi edificio, ¿y qué? No pasa nada

Actualmente el 88 % de los 3 millones 824 mil 861 viviendas que existen en la isla es propiedad personal de sus ocupantes. Del 12 % restante, el 34 % son vinculadas y medios básicos, un 24 % no tiene titularidad, un 22 % corresponde a arrendamientos permanentes y un 20 % a usufructos.

"Yo vivo en una situación de peligro desde hace años, pero hasta que no se caiga el edificio no se arreglará. Me pregunto si será posible, aunque sea en mi ancianidad, poder disfrutar de un apartamento sin peligro de derrumbe", confiesa María Lourdes, de 57 años.

A tenor con esta maestra retirada, hay que demoler todo lo dañado y construir barrios nuevos con viviendas seguras. "Deberían permitir alquileres permanentes, las llamadas viviendas públicas, con todas las comodidades básicas (lavanderías, parques, escuelas, círculos infantiles). Es una fórmula que funciona perfectamente en muchos países.

“Para aquellas viviendas que se puedan reparar, que se haga un plan de financiación, de mejores condiciones de préstamos, de subsidios, etc., pero que el trabajo lo hagan los especializados en la construcción, que cumplan con las normas constructivas y permitan la importación de materiales, que en Cuba no están abundantes.

“No niego el potencial del desarrollo local de materiales y todo lo que ayudaría a resolver el problema habitacional del pueblo, pero creo que la base del desarrollo debe estar en el crecimiento vertical, como en el mundo moderno. Edificios multifamiliares es lo que necesita Cuba", puntualiza.

No obstante, Miguel Díaz-Canel ha calificado de exacta la Política de la Vivienda aprobada en el país, cuyo impacto favorable se vería en no menos de una década.

Desde la óptica del taxista Arturo, de 37 años, la falta de vivienda no se remedia con palabras y demagogia. “¿Cuántas relaciones de parejas jóvenes no tienen dónde vivir? ¿Cuántos problemas hay para poder tener una casa siendo un trabajador del Estado?

¿Cuántas relaciones de parejas jóvenes no tienen dónde vivir? ¿Cuántos problemas hay para poder tener una casa siendo un trabajador del Estado?

“En 2018 se produjo un millón 600 mil toneladas de cemento. ¿A dónde fue a parar ese cemento si en los rastros está perdido completamente, y para encontrarlo tienes que cogerlo en la calle -por la izquierda- hasta en 10CUC?

"En los rastros no hay cemento, ni acero, ni bloques. Hasta algo tan sencillo como los sacos para envasar pueden convertirse en una verdadera problemática. Si el cemento y los materiales estuvieran a montones en las tiendas mayoristas, nadie podría acaparar para vender, pero ya ni se ve en las tiendas; es como si fuera directamente del almacén a manos de los amigos. Trabajamos durante años, y seguimos viviendo agregados o rentados.

“Mientras no permitan que se abran negocios privados de ferreterías con dueños propios, estaremos muy por debajo de la demanda. El mayor problema es que el gobierno se quiere hacer cargo de todo cuando en realidad no puede. Sería mejor que el gobierno vendiera las fábricas y dejara abrir nuevas compañías y distribuidores privados", concluye el cuentapropista.

El mayor problema es que el gobierno se quiere hacer cargo de todo cuando en realidad no puede. Sería mejor que el gobierno vendiera las fábricas y dejara abrir nuevas compañías y distribuidores privados

Este artículo es de hace 1 año

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