Gerardo Hernádez y una cola para comprar en un quiosco en La Habana. Foto © Collage Granma / Cibercuba

Ex espía Gerardo Hernández insiste en que los cubanos siembren y críen animales en sus patios

El ex espía cubano Gerardo Hernández insistió en que las personas en la isla debían sembrar cultivos y criar animales en sus patios, a modo de paliativo ante la crisis generada por la pandemia del nuevo coronavirus.

Hernández promovió esta vía de autoconsumo en medio de la escasa producción de alimentos que golpea al país, durante una visita de trabajo al municipio Urbano Noris, en la provincia de Holguín, donde se reunió con cuadros de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).  

Su llamado a los cederistas en el intercambio fue a multiplicar el cultivo en patios, parcelas, azoteas y fomentar la crianza de animales, como una modalidad sustentable gestionada por los miembros de cada familia, exponen medios oficialistas locales.

El ex espía visitó por primera vez el territorio en calidad de Vicecoordinador de los CDR, e intercambió con vecinos y productores a quienes intentó motivar para desarrollar cultivos en las comunidades.

Este pedido de los CDR a sus integrantes se viene haciendo desde hace un tiempo. A mediados de mayo, Carlos Rafael Miranda Martínez, coordinador nacional de la organización, durante una visita a la provincia de Matanzas, dijo: “Esto es una crisis mundial, no es un problema de Cuba, las producciones en todo el mundo están deprimidas, lo que repercute en la economía cubana”.

“Por eso es vital que cada cual aporte un poquito”, enfatizó. “Retomaremos con la agricultura urbana, suburbana y familiar todo lo que tiene que ver con la producción de alimentos, que no es la solución para garantizar el ciento por ciento de la comida, pero alivia con hortalizas, viandas, frutas; aves, conejos y alguna producción porcina”, explicó.

En reportes anteriores se indicó que la carne de cerdo, una de las más demandadas por la población cubana, había elevado abultadamente sus precios, además de las escaseces habituales que deben enfrentar los habitantes del archipiélago.

Otro de los alimentos cuyo precio ha sido alterado a raíz de los efectos del coronavirus, es el arroz, también de amplia demanda en el país. Cuando se halla en algún establecimiento, los precios pueden oscilar entre 20 y 25 pesos (el equivalente a un dólar).

Recientemente, el mismo ex espía Gerardo Hernández aseguró que el gobierno de Estados Unidos quería matar de hambre a los cubanos. Mientras hacía estas declaraciones, llevaba en su muñeca izquierda un Rolex GMT-Master II, valorado en unos nueve mil 830 dólares, en el mercado internacional de artículos de lujo.

En abril, organizaciones independientes lanzan una campaña para pedir al Gobierno de Cuba que adopte una serie de medidas con el propósito de evitar una catástrofe alimentaria en la Isla.

Mientras el país vaticina un hundimiento económico por la pandemia, el texto recuerda que las sanciones de Estados Unidos no incluyen al campesino cubano que puede -si no fuera por las limitaciones que impone el gobierno de Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro- importar, exportar y recibir inversiones privadas de EE.UU.

“Vietnam sufría una hambruna en cuando en 1986 liberó las fuerzas productivas con reformas de mercado. En cuatro años ya se autoabastecían y exportaban excedentes de alimentos”, recordaron las organizaciones.

Ese mismo mes, el gobierno cubano reconoció los efectos de la crisis en el país por el coronavirus y dijo que consideraba aplicar medidas tomadas durante el llamado Período Especial para hacer frente a la situación.

Rodrigo Malmierca Díaz, ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, advirtió que Cuba tendrá que “prepararse para situaciones muy complejas”.

“Trataremos de evitar que, en el caso de los alimentos, haya afectaciones a la población”, aseguró. “Nadie va a quedar desamparado, pero, como resultado de la pandemia, van a existir afectaciones”, subrayó, al tiempo que se refirió al embargo de Estados Unidos como el “principal obstáculo” para el desarrollo del país.

“Nuestra economía es muy abierta y depende mucho del comercio exterior, por lo que se debe trabajar en función de exportar, sustituir importaciones sobre todo en lo referido a alimentos y energía, y mantener todos los esfuerzos por atraer la inversión extranjera”, puntualizó

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Maykel González

Periodista de Cibercuba. Graduado de Periodismo por la Universidad de La Habana (2012). Cofundador de la revista independiente El Estornudo.

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