El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, solicitó que los barcos estadounidenses, tanto militares como comerciales, transiten sin costo por los canales de Panamá y Suez.
A través de una publicación en su red social, Trump afirmó que esas rutas "no existirían" sin el apoyo histórico de Estados Unidos y ordenó al secretario de Estado, Marco Rubio, que actúe de inmediato hacer frente a esta situación y poner en valor los argumentos históricos esgrimidos por su administración.
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Trump lleva meses presionando para que su país recupere influencia sobre el Canal de Panamá, pero este sábado extendió sus exigencias a la estratégica vía egipcia del Suez.
Aunque Estados Unidos no participó en la construcción del Canal de Suez, la afirmación de Trump puede interpretarse como una referencia al papel histórico y actual de Washington en la protección de rutas estratégicas de comercio mundial.
Analistas señalan que su comentario refleja más una postura sobre la influencia militar y geopolítica estadounidense en la operación segura de estos canales, que una reivindicación literal sobre su construcción.
Su declaración ocurre en un contexto de tensiones globales que afectan las rutas marítimas, especialmente tras los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen, que han obligado a desviar tráfico por rutas más largas y costosas.
Desde Panamá, el presidente José Raúl Mulino recordó que las tarifas del canal están reguladas por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), un organismo autónomo, y subrayó que "no existe acuerdo en contrario" que permita exenciones.
En paralelo, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, visitó la Ciudad de Panamá y planteó la posibilidad de negociar el paso gratuito para buques de guerra, e incluso insinuó el regreso de tropas estadounidenses para "asegurar" el canal, propuesta rechazada de inmediato por las autoridades panameñas.
El Canal de Suez, por su parte, ha visto caer sus ingresos en un 60 % en 2024, debido a los riesgos de seguridad en el Mar Rojo. Egipto enfrenta una pérdida de 7,000 millones de dólares, agravada por la necesidad de desviar el comercio marítimo hacia rutas más largas.
En respuesta a los ataques hutíes, el ejército de Estados Unidos ha intensificado sus operaciones militares desde enero de 2024, una campaña que Trump prometió mantener hasta garantizar la seguridad de la navegación comercial internacional.
La presión de Trump sobre el Canal de Panamá
La reciente exigencia de Donald Trump para obtener tránsito gratuito en los canales de Panamá y Suez se inscribe en una ofensiva diplomática más amplia iniciada meses atrás, enfocada particularmente en el control del Canal de Panamá.
Desde finales de 2024, Trump ha reiterado su deseo de que Estados Unidos recupere influencia sobre esa vía interoceánica, argumentando preocupaciones de seguridad nacional y el creciente rol de China en su entorno operativo.
En marzo de 2025, Trump encomendó formalmente al secretario de Estado, Marco Rubio, la misión de "recuperar" el Canal, calificándola como una tarea prioritaria para su administración.
Aunque la declaración fue realizada en tono parcialmente jocoso, aludiendo a que si la gestión fracasaba sería culpa de Rubio, reflejó la seriedad con la que su gobierno aborda el tema. Trump sostuvo que la cesión del canal a Panamá en 1977 fue "una entrega injustificada" y acusó a China de "violar y manipular" el acuerdo original.
La reacción del gobierno panameño ha sido firme. El presidente José Raúl Mulino rechazó públicamente las afirmaciones de Trump, reafirmando que el Canal es y seguirá siendo de Panamá. Además, negó cualquier negociación sobre su recuperación durante las conversaciones bilaterales con Estados Unidos.
En paralelo, la administración Trump ha celebrado como "primer paso" la adquisición de los principales puertos aledaños al canal por parte de la firma estadounidense BlackRock, tras su compra al conglomerado hongkonés CK Hutchison, en un movimiento dirigido a reducir la influencia china en la zona.
La ofensiva de Trump sobre el Canal de Panamá, sumada ahora a sus demandas sobre el Canal de Suez, apunta a un esfuerzo mayor por reafirmar la hegemonía de Estados Unidos en rutas comerciales estratégicas globales.
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