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En un texto profundamente emotivo, el médico cubano Omar Rensoli desnuda la realidad de una isla que, tras más de seis décadas de promesas incumplidas, se debate entre la resistencia forzada y el dolor silenciado.
El ensayo, titulado ¿Hasta cuándo, Cuba?, fue compartido en varios grupos de Facebook.
“Resistir ya no basta”, afirma Rensoli, quien sostiene que lo que por años se ha vendido como una virtud cívica del pueblo cubano, no es más que una condena diaria impuesta por un sistema que ha normalizado la escasez, el adoctrinamiento y el miedo. En sus palabras, resistir ha sido la única opción para sobrevivir, no una elección libre.
El autor invita a recorrer las calles de La Habana, Santiago o cualquier rincón del país, y las compara con un “museo del abandono”, donde la pobreza ya no sorprende, sino que define la vida cotidiana.
“La dignidad, ese derecho humano básico, ha sido reducida a una consigna vacía”, escribe, denunciando una desconexión profunda entre el discurso oficial y la experiencia real de los ciudadanos.
Sin ambigüedades, Rensoli se refiere al gobierno cubano como una dictadura que ha “desangrado el alma del pueblo” y domesticado la miseria hasta volverla parte del ADN nacional.
Sus críticas apuntan también al corral ideológico en el que se castiga pensar distinto o emigrar, y al cinismo de una propaganda estatal que oculta la desesperación de quienes sueñan con escapar o simplemente vivir con dignidad.
“Cómo me dueles, Cuba. Pero también cómo me inspiras a no callar más”, cierra el autor, en una declaración que resume el espíritu de su denuncia con una mezcla de dolor profundo y esperanza rebelde.
La publicación ha sido comentada por algunos cubanos que coinciden con el autor en que el límite ya fue superado hace tiempo.
“Hasta que 10 millones de cubanos nos llenemos de coraje y salgamos a las calles en todo el país. Contra eso no podrán hacer nada”, escribió una usuaria.
“Esa pregunta nos la hacemos los que vivimos en la isla. ¿Hasta cuándo? Duele mucho, pero callar duele más. Por eso no podemos aceptar callados”, compartió otro lector.
Y hay quienes expresan una mezcla de desesperanza y fe quebrantada. “Yo creo que hasta Dios se olvidó de nosotros. Oramos todos los días por acabar con esta angustia y cada día nos castiga”.
Las palabras de Rensoli, que en 2024 ya habían resonado con fuerza al mostrar en video la cruda realidad de una bodega vacía en Cuba, ahora toman forma escrita para denunciar un país donde la dignidad ha sido reducida a una consigna y la pobreza se ha vuelto norma.
Al final de su texto, el autor deja un mensaje que resuena como llamado: “Cuba merece más. Merece libertad, verdad y, sobre todo, dignidad”.
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