Receta de capuchinos cubanos: Te hacen la boca agua, pero pocos pueden disfrutarlos en Cuba

Los capuchinos cubanos son un lujo en Cuba, donde la escasez de ingredientes como los huevos dificulta prepararlos. La receta de Rosabel Orihuela ha despertado nostalgia y antojos en redes.

Capuchinos cubanos Foto © Instagram @rosy_orihuela01

Hay dulces que despiertan pasiones… y otros que, como los capuchinos cubanos, directamente hacen que se te derrita la boca con solo verlos.

Dorados, almibarados, tiernos y provocativos, estos conos sensuales hechos con maicena y huevo, han vuelto a encender la nostalgia en redes, pero también reviven el deseo imposible porque en la Cuba prepararlos es un lujo.

La receta lleva 13 huevos, y en un país donde conseguir uno solo ya es una odisea, muchos han tenido que resignarse a mirar desde lejos la receta de la creadora de contenido cubana Rosabel Orihuela (@rosy_orihuela01) que se atrevió a recrearlos con lo que tienen a mano.

La publicación hizo arder los comentarios, entre recuerdos de infancia, antojos insatisfechos y pedidos desesperados de la receta. Y aquí te la traemos

Receta de capuchinos cubanos

Los ingredientes son los siguientes:

  • 11 yemas de huevo
  • 2 huevos enteros
  • 1/4 taza de azúcar
  • 3/4 taza de maicena
  • 2 cucharadas de harina
  • Para el almíbar:
  • 2 tazas de azúcar
  • 2 tazas de agua
  • Vainilla y ron al gusto

La preparación tradicional requiere moldes cónicos, que pueden ser difíciles de encontrar fuera de comunidades cubanas, pero sí los hay en tiendas especializadas de pastelería.


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El primer paso es preparar los cucuruchos de papel y colocarlos en los moldes. Lo segundo es batir las yemas, con dos huevos enteros y añadir el azúcar poco a poco hasta que esté bien espeso. Luego se agrega la maicena cernida, envolviendo suavemente la mezcla.

La masa resultante se vierte en los moldes hasta 2/3 de cada cucurucho. Hornéelo alrededor de 15 minutos a 375°F (190ºC) o hasta que estén dorados en la parte superior. Antes de que se enfríen completamente quítele el papel y báñelos con almíbar.

El resultado final es una explosión de sabor, textura y memoria: un postre que no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma cubana. Probar los capuchinos es un placer de esos que uno no olvida… aunque tenga que cerrar los ojos para saborearlo en sueños.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un periodista antes de su publicación.




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