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En medio de la habitual feria agropecuaria dominical de la Plaza del Tenis, en la ciudad de Matanzas, una familia entera fue vista durmiendo en el suelo bajo una tarima, cubierta apenas con trapos y cartones, una escena que desmonta cualquier narrativa de protección social en Cuba.
El relato, enviado por una seguidora a través de la página en Facebook La Tijera, explicó que, como cada domingo, acudió bien temprano al lugar para comprar alimentos, pero vio “algo que nunca pensé ver en Cuba”.
Describió cómo al amanecer los adultos -dos hombres mayores, un joven y una mujer con un bebé en brazos- rebuscaban entre los desperdicios que dejan los camiones de viandas.
“Se comían mangos podridos con una ansiedad y hambre que me dejó sin palabras. El niño se me acercó y me pidió dinero. Me dolió ver cómo los adultos lo dejaban atrás, sin ayudarlo a bajar de la tarima… yo misma tuve que ayudarlo. Estaba sucio, con ropa rota, con una mirada triste que no se puede fingir”, ilustró.
Se trató de una imagen que, en sus propias palabras, “estruja el corazón” y deja una pregunta en el aire: ¿dónde están los servicios sociales?
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Indicó asimismo que la imagen que acompaña el post la tomó “cuando ya se habían levantado para respetar sus dignidades, pero todo el que pasó por ahí a esa hora los pudo ver”.
El testimonio apunta directamente a la ausencia del Estado y recuerda las palabras de la exministra de Trabajo y Seguridad Social quien aseguró que en Cuba “no hay mendigos”, sino “disfrazados”.
Pero lo visto en Matanzas no tiene maquillaje posible: era miseria sin filtros, dolor visible y abandono oficial.
Mientras el Estado cubano maquilla la indigencia con eufemismos como “deambulantes” y “vulnerables”, una población creciente de personas ancianas, enfermas y marginadas sobrevive a la intemperie en Matanzas y el resto de las provincias cubanas, sin políticas efectivas que los amparen ni voluntad real de ver lo que el país esconde bajo la alfombra.
Así lo ha reconocido incluso la prensa oficialista, que en reportajes recientes ha mostrado esa otra ciudad bajo la ciudad, la capa olvidada donde viven quienes lo han perdido casi todo -casa, familia, salud mental, trabajo- y rebuscan entre desechos para sobrevivir.
El periódico provincial Girón publicó el 1 de agosto un trabajo periodístico que reveló la grave situación que viven decenas de personas “deambulantes” en el Centro de Protección Social de Jagüey Grande.
El reportaje “Habitantes del polvo (II): La tierra que nunca fue prometida” documenta las condiciones de vida en este lugar que más que centro de acogida parece, según los testimonios recogidos, “un cementerio de hombres vivos”.
Hoy, entre paredes descascaradas, colchones sin tender y pasillos grises, sobreviven personas con discapacidades físicas, trastornos mentales y ancianos sin familia, muchos de ellos allí internados sin visitas, sin atención médica regular, ni asistencia legal o social, indica el texto.
El 14 de julio, la entonces ministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó Cabrera, aseguró en una de las comisiones del parlamento que en Cuba “no existen mendigos”, sino personas “disfrazadas”, a quienes calificó además como “borrachos” y “simuladores”.
Sus declaraciones negando la existencia de hambre en la isla y responsabilizando a los ciudadanos por su situación de pobreza generaron un estallido de indignación en redes sociales, medios independientes y sectores de la ciudadanía.
Horas después, el Buró Político del Partido Comunista de Cuba y el Consejo de Estado aceptaron su renuncia, la cual fue presentada, según fuentes oficiales, tras un “análisis conjunto” con la dirección del Gobierno.
Dos días después, el gobierno reconoció que más de 310,000 personas residentes en la isla se encuentran actualmente en situación de pobreza o vulnerabilidad social, en medio de una profunda crisis económica.
El Acuerdo 10056/2025 del Consejo de ministros define a las personas “deambulantes” como “un trastorno del comportamiento humano multicausal” que implica “la inestabilidad y la inseguridad en el hogar, carencia de autocuidado y autonomía económica, de atención o amparo familiar, así como de un proyecto de vida favorable”.
La medida no aborda con claridad cómo revertir la mendicidad, sino cómo gestionar su visibilidad. Como comentó semanas atrás un usuario en el portal oficialista Cubadebate: “Una cosa es erradicar la mendicidad y otra es erradicar los mendigos”.
Tampoco ataca las causas estructurales del fenómeno centradas en el colapso del modelo económico, la desintegración familiar, el envejecimiento demográfico y la emigración masiva. El Estado no reconoce su responsabilidad en esa crisis y opta por medidas reactivas para esconder sus síntomas.
La institucionalización del control sobre los más pobres, bajo la etiqueta de “conducta deambulante”, no es más que otro parche autoritario para maquillar una fractura social que ya no se puede ocultar.
El régimen cubano atribuye el incremento de personas en situación de calle a la desatención familiar y al endurecimiento del embargo de Estados Unidos.
A fines de abril, otro reportaje de Girón dejó al descubierto una de las realidades más dolorosas de la Cuba actual: la precariedad extrema en la que viven miles de jubilados que, tras décadas de trabajo, se ven obligados a subsistir en las calles.
Preguntas frecuentes sobre la situación de indigencia y pobreza en Matanzas, Cuba
¿Cuál es la situación actual de las personas sin hogar en Matanzas, Cuba?
La situación de las personas sin hogar en Matanzas es crítica, con familias enteras viviendo en la indigencia y buscando comida entre los desechos. El gobierno cubano ha intentado ocultar esta realidad bajo eufemismos, pero la pobreza y el abandono son evidentes en la provincia.
¿Qué ha dicho el gobierno cubano sobre la pobreza y la mendicidad en la isla?
El gobierno cubano, a través de declaraciones de la exministra de Trabajo y Seguridad Social, ha negado la existencia de mendigos, calificando a las personas en situación de calle como "disfrazados". Estas declaraciones han sido criticadas duramente por su falta de sensibilidad y desconexión con la realidad.
¿Existen políticas efectivas para ayudar a las personas vulnerables en Cuba?
Actualmente, no existen políticas efectivas para ayudar a las personas vulnerables en Cuba. Los centros de protección social están en condiciones deplorables, y las medidas gubernamentales se centran más en ocultar la pobreza que en resolverla.
¿Cómo ha reaccionado la población cubana ante la crisis de pobreza y abandono?
La población cubana ha expresado su indignación a través de las redes sociales, denunciando las condiciones inhumanas en las que viven muchos ciudadanos. El descontento es palpable, especialmente tras las declaraciones del gobierno que minimizan la gravedad de la situación.
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