
Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca para su segundo mandato y la juramentación de Kristi Noem como secretaria de Seguridad Nacional, Estados Unidos ha experimentado una caída sin precedentes en su población inmigrante, especialmente entre los no ciudadanos y migrantes sin estatus legal.
“En menos de 200 días, 1.6 millones de inmigrantes ilegales han dejado Estados Unidos. Esto significa calles más seguras, ahorros para los contribuyentes, menos presión sobre las escuelas y hospitales, y mejores oportunidades laborales para los estadounidenses”, escribió Noem en su cuenta oficial de X.
Además, la secretaria de Seguridad Nacional agradeció al presidente Trump por lo que calificó como un logro clave de su nueva administración.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) respaldó sus palabras con una publicación tajante: “Los datos muestran que 1.6 millones de ilegales salieron de nuestro país en los últimos 200 días desde que la Secretaria Noem asumió el cargo y el presidente Trump volvió a la presidencia. ¡Promesas hechas, promesas cumplidas!”.
La afirmación se sustenta en un análisis reciente del Current Population Survey (CPS), realizado por el Centro de Estudios de Inmigración, el cual reveló que la población total de extranjeros nacidos fuera de EE.UU. cayó en 2.2 millones entre enero y julio de 2025.
El informe detalla que esta es la mayor caída registrada en un semestre desde que se recopilan datos de forma sistemática desde 1994.
El descenso de 1.6 millones de inmigrantes ilegales equivale a una reducción del 10 % de esta población, que ahora se estima en 14.2 millones.
La mayoría de las salidas corresponden a ciudadanos no estadounidenses provenientes de América Latina que ingresaron al país después de 1980, un grupo que tradicionalmente incluye un alto porcentaje de inmigrantes en situación irregular.
Algunos analistas advierten que el endurecimiento de las políticas migratorias de Trump podría estar provocando una menor disposición de los migrantes a participar en encuestas oficiales. Eso podría inflar las cifras de salida, aunque los datos preliminares apuntan a una fuerte correlación entre las nuevas medidas de control fronterizo y esta abrupta reducción.
El informe destaca que el empleo entre los nacidos en EE.UU. aumentó en 2.5 millones durante el mismo periodo, mientras que el empleo entre inmigrantes cayó en 1 millón, algo que el propio presidente festejó asegurando que eran "números increíbles".
El impacto de las medidas migratorias de Trump ha sido interpretado por sectores conservadores como una validación del argumento de que la salida de inmigrantes crea más oportunidades laborales para los ciudadanos, pero está afectando notablemente algunos sectores como agricultura y servicios al turismo.
Mientras tanto, en contraste a la retórica contra la inmigración ilegal en ascenso en Estados Unidos, un número creciente de cubanoamericanos y latinos residentes en Miami está poniendo la vista en España como destino migratorio.
Visados para nómadas digitales y beneficios fiscales como la Ley Beckham han convertido al país europeo en una opción atractiva para quienes buscan una mejor calidad de vida y mayor estabilidad económica.
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