Un rescatista alertó sobre la peligrosa conducta de varios adolescentes que, el pasado lunes, fueron grabados lanzándose al agua desde el muro del malecón de Santiago de Cuba en un área no autorizada para el baño.
En una publicación en redes sociales, Aris Arias Batalla, responsable provincial de Operaciones y Socorro / Seguridad Acuática, pidió a las familias tomar conciencia sobre los riesgos que implican estas prácticas.

Explicó que la zona donde se arrojaban contiene elementos y residuos arrastrados por las corrientes marítimas, como cabillas, vigas y palos filosos, que pueden causar lesiones graves o incluso la muerte si alguien impacta contra ellos.
El rescatista describió que los jóvenes realizaban acrobacias y se comportaban como si hubiera un salvavidas cerca, actuando de manera imprudente y sin ningún tipo de protección.
Recordó que estas áreas no están definidas como zonas de baño y carecen de vigilancia especializada, lo que incrementa el peligro en caso de accidente.
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Arias insistió en que este tipo de conductas debe ser evitado y supervisado por los adultos responsables, subrayando que un salto mal calculado podría tener consecuencias fatales.
“Por favor, familia, tomen conciencia del riesgo y peligro de acciones llevadas a cabo por estos jóvenes y adolescentes”, escribió.
Conductas como lanzarse al mar desde zonas no aptas para el baño no son nuevas en Cuba, pero se han convertido en una peligrosa rutina para muchos adolescentes quienes no tienen noción del riesgo.
En Matanzas, el puente giratorio ha sido escenario de numerosos saltos temerarios, asumidos por los jóvenes como desafíos virales, sin considerar los riesgos ocultos bajo el agua, como cabillas, escombros o corrientes impredecibles.
Ya en ocasiones anteriores, otros videos habían mostrado a grupos de adolescentes lanzándose desde lo alto de puentes y estructuras costeras.
Aunque para muchos parece un simple juego, estos actos ponen en peligro la vida de quienes participan y reflejan una preocupante ausencia de control y educación en seguridad acuática.
Más atrás en el tiempo, niños y adolescentes improvisaban trampolines en zonas urbanas sin la menor protección, sin que las autoridades intervinieran de forma sostenida.
La permanencia de esta conducta durante años evidencia que no se trata de incidentes aislados, sino de un patrón que persiste debido a la carencia de opciones recreativas, la negligencia institucional y la falta de conciencia sobre los peligros reales que acechan en estos entornos.
Preguntas Frecuentes sobre la Seguridad Acuática en Santiago de Cuba
¿Cuáles son los peligros de lanzarse al agua desde el malecón de Santiago de Cuba?
Lanzarse desde el malecón de Santiago de Cuba puede causar lesiones graves o incluso la muerte. La zona contiene elementos peligrosos como cabillas, vigas y palos filosos que pueden impactar a los bañistas. Además, estas áreas no cuentan con vigilancia especializada, aumentando el riesgo de accidentes.
¿Por qué es peligroso bañarse en presas y embalses en Cuba?
Las presas y embalses en Cuba no están diseñados para el esparcimiento humano. Estos lugares ocultan corrientes peligrosas, remolinos y cambios bruscos en el nivel del agua, y sus fondos pueden contener escombros que resultan invisibles desde la superficie, provocando atrapamientos o golpes fatales. Además, las temperaturas del agua pueden causar un shock corporal inmovilizador.
¿Cuáles son las recomendaciones para evitar accidentes acuáticos en Santiago de Cuba?
Para evitar accidentes acuáticos, es crucial verificar que el lugar sea seguro antes de lanzarse al agua. Se debe evitar saltar desde estructuras improvisadas o desde gran altura, y en caso de duda, abstenerse de hacerlo. En situaciones de emergencia, no se debe mover bruscamente a la persona afectada, sino sacarla con cuidado del agua y contactar a los servicios de emergencia.
¿Qué medidas deben tomar las autoridades para mejorar la seguridad en las zonas acuáticas de Santiago de Cuba?
Las autoridades deberían reforzar las prohibiciones de baño en zonas peligrosas y mejorar la señalización en embalses, ríos y costas. Además, es necesario incrementar la vigilancia y ofrecer educación comunitaria sobre los riesgos de bañarse en lugares no autorizados.
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