Aleida Guevara March, hija del guerrillero Ernesto Che Guevara (1928-1967), fue sorprendida recientemente comprando en un mercado en dólares en La Habana, pese a haber admitido un año atrás que su salario estatal era insuficiente para vivir en la misma Cuba donde millones carecen de acceso a divisas.
En julio de 2024, la también pediatra admitió que los precios en la isla se han disparado hasta niveles impagables para un salario estatal, mientras aseguró que el suyo era de cuatro mil y pico de pesos.
Puso ejemplos concretos: un queso que cuesta 7,000 pesos y un cartón de huevos que alcanza los 3,000 pesos y hasta más, cifras que exhiben la gravedad de la crisis.
“O como huevos o hago otra cosa, pero todo no puedo, no es posible”, dijo entonces, apuntando a que la canasta básica subsidiada “no alcanza para llegar a fin de mes”, indicó en una entrevista con el proyecto izquierdista latinoamericano "Voces en la Lucha".
Sin embargo, las imágenes recientes de la defensora del régimen de La Habana comprando en un mercado en dólares dejan en evidencia la doble vara que acompaña a la élite vinculada al poder, que se mueve entre discursos de sacrificio y prácticas de consumo vedadas al pueblo.
La contradicción se vuelve aún más notoria al considerar que la familia Guevara administra desde La Habana un emporio comercial internacional bajo la marca “Che Guevara”, con negocios que abarcan desde ropa y bebidas hasta cafeterías y franquicias, además de millonarios acuerdos editoriales con grupos extranjeros, según reveló semanas atrás el medio independiente Cubanet.
El reportaje subrayó que la franquicia “Che Guevara” abarca el Proyecto Editorial Che Guevara, promovido por los grupos Ocean Sur y Ocean Press, pero es administrado directamente por Aleida Guevara March, quien actualmente se desempeña como sustituta de su madre Aleida March, casi nonagenaria, en la dirección del Centro de Estudios Che Guevara, en La Habana.
Todo ello alimenta un flujo de ingresos que contrasta con la austeridad que predican en sus intervenciones públicas.
A la red de empresas y propiedades familiares se suman viajes, alquileres de apartamentos de lujo y sociedades registradas en Europa y Estados Unidos a nombre de sus descendientes, lo que acentúa la brecha con la vida diaria de los cubanos, marcada por apagones, escasez y salarios miserables.
Usuarios en redes sociales hicieron notar que la Fundación Guevara, que ella preside, genera millones con la explotación de la imagen de su padre, ingresos que hoy parecen sostener un estilo de vida ajeno a la pobreza que afecta a la mayoría en Cuba.
Llama la atención que, a juicio de Guevara March, las mipymes no están cumpliendo con su misión inicial de producir y cree que solo están sirviendo para hacer más evidentes las desigualdades sociales.
Al respecto, en mayo de 2024, arremetió contra las micro, pequeñas y medianas empresas privadas cubanas para las que pidió mayor vigilancia por parte de los CDR por considerarlas un potencial peligro para la seguridad nacional.
Días atrás afirmó que el pueblo mexicano tiene el “privilegio” de que su padre y el dictador Fidel Castro (1926-2016) se hayan conocido en ese país, en medio de la controversia por la remoción de las estatuas de ambas figuras de una plaza pública en la capital azteca.
Pocos días después de las históricas protestas del 11 de julio de 2021 (11J), calificó a los cubanos que salieron a protestar como “gente sin escrúpulos”, “bobos” y “de baja calaña”.
Son “tipos sin moral y sin ética ninguna. Lo más bajo de la sociedad; la gente más sucia. La gente más adversa… ¡Qué sé yo! Es una cosa tan vulgar, tan absurda de verdad, que tú te das cuenta de que es una cosa marginal totalmente”, consideró.
Asimismo, manifestó su apoyo al pueblo libanés y expresó su deseo de unirse a la resistencia contra Israel, durante una entrevista concedida al canal Al Mayadeen en Español en Caracas, Venezuela.
En este sentido, su postura no es nueva, pues en 2023 igual se ofreció como soldado para la causa Palestina y aseguró que dispara “bastante bien”.
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