El exlanzador cubano Liván Hernández reaccionó a las comparaciones que suelen hacerse entre él, su hermano Orlando “El Duque” Hernández, y el estelar pinareño Pedro Luis Lazo, quien nunca decidió probar suerte en el mundillo de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB).
“Hay que respetar los rangos”, afirmó Liván al referirse a los debates sobre quién fue el mejor pitcher entre él, su hermano “El Duque” y Lazo, durante una entrevista concedida al programa Destino Sports (Destino Tolk) en YouTube.
En medio de la polémica en tono de broma con uno de los conductores que dijo ser integrante del “Team Lazo”, Hernández dio detalles de su carrera profesional en el “Big Show” para dejar claro que superó al “Rascacielos”.
“Liván H 100 por ciento”, dijo el afamado exdeportista, quien agregó ser top 3 de la historia entre los lanzallamas de la mayor de las Antillas, junto a Luis Tiant y Adolfo Luque.
El palmarés de Liván Hernández
Liván Hernández dejó una huella imborrable en las Grandes Ligas. Entre sus logros más destacados figuran: campeón de la Serie Mundial de 1997 con los Florida Marlins; MVP de esa misma Serie Mundial; MVP de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional (1997); dos selecciones al Juego de Estrellas (2004, 2005), y ganador de un Bate de Plata.
Por si fuera poco, resultó líder en innings lanzados en la Liga Nacional durante tres años consecutivos (2003-2005).
Por su parte, Orlando Hernández, su hermano y quien tuvo una carrera ilustre con Industriales en la isla, también forjó una carrera brillante en la “Gran Carpa”, tras celebrar tres Series Mundiales con los New York Yankees (1998, 1999, 2000).
Asimismo, fue MVP de la Serie de Campeonato de la Liga Americana (ALCS) en 1999. Se coronó campeón nuevamente en la Serie Mundial de 2005 con los Chicago White Sox y dijo adiós a la MLB con un récord de 90 victorias y un lugar privilegiado en la memoria del béisbol cubano y latinoamericano.
Pedro Luis Lazo, leyenda olímpica
En el béisbol amateur, Pedro Luis Lazo es considerado una de las grandes leyendas. Fue el único pelotero en el mundo en participar en cuatro finales olímpicas, donde conquistó: dos medallas de oro e igual cifra de preseas de plata.
De igual manera, resultó vital en el subtítulo que alcanzó Cuba en el I Clásico Mundial en 2006, considerado uno de los grandes logros de la isla en materia deportiva, por lo que representó brillar ante jugadores profesionales.
A lo largo de su extensa carrera acumuló más de 200 victorias, sobrepasó los 2,000 ponches, y mantuvo una efectividad de 3.50 carreras limpias o menos por juego, respaldada por la potencia de su brazo derecho.
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