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La termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, conocida como Felton, en Holguín, permanece apagada desde el viernes tras una avería en su transformador.
Mientras el país entero sufre apagones interminables, la planta se ha convertido nuevamente en escenario de un operativo de reparaciones de emergencia.
El ingeniero Eric Milanés Quinzán, director general de la industria, aseguró a las autoridades de Mayarí que los trabajos se centran en:
- Localización y sellado de un salidero de aceite en el transformador.
- Reparación de un salidero de hidrógeno en el generador.
- Revisión de dos chumaceras en la turbina.
- Limpieza del condensador de vapor.
- Reparación de un calentador de alta presión.
Según el directivo, el objetivo es devolver la unidad 1 al sistema en unos 20 días.
¿Plazos realistas?
De acuerdo con experiencias anteriores en plantas similares y en la propia Felton, este tipo de reparaciones suelen extenderse más allá de los plazos oficiales.
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Las labores de limpieza de condensadores y reparación de calentadores de alta presión requieren disponibilidad de repuestos, equipos de izaje y condiciones estables de trabajo, elementos que no siempre están garantizados en la realidad cubana.
La revisión de chumaceras y la reparación de salideros en sistemas de aceite e hidrógeno, aunque técnicas, no son intervenciones rápidas: requieren detener y desmontar equipos críticos, pruebas de hermeticidad y calibraciones posteriores.
En condiciones de un sistema industrial moderno, 20 días podría ser un plazo ajustado pero factible; sin embargo, en la obsoleta infraestructura cubana, con carencias crónicas de piezas y limitaciones logísticas, la promesa parece más un anuncio político que una meta técnica alcanzable.
Reparar lo viejo en vez de renovar
El operativo en Felton refleja una dinámica repetida durante décadas: en lugar de sustituir equipos agotados, se opta por “parches” que apenas devuelven la planta a un nivel mínimo de operación antes de que surja una nueva avería.
El sistema termoeléctrico cubano, con más de 40 años de explotación y sin inversiones estructurales, se encuentra atrapado en un ciclo de emergencias: reparar lo roto, devolverlo a medias y esperar el próximo colapso.
La propia Felton ha sufrido en los últimos años incendios, explosiones y constantes salidas de servicio que evidencian la inviabilidad de mantenerla como pilar de la generación nacional.
Un país sin luz y sin horizonte
Mientras ingenieros y técnicos trabajan contra reloj en Holguín, millones de cubanos permanecen a oscuras, con apagones que superan las 20 horas diarias.
El gobierno repite promesas de plazos que rara vez se cumplen, y el pueblo paga la factura con alimentos perdidos, noches sofocantes y una economía familiar devastada.
La pregunta de fondo sigue sin respuesta: ¿sirve reparar lo irreparable, o es hora de aceptar que el sistema eléctrico cubano necesita más que operativos de emergencia para sobrevivir?
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