
Una red dedicada a lucrar con las colas para la compra de motos en la tienda de Obourke, en Cienfuegos, fue desarticulada por las autoridades cubanas tras varias denuncias ciudadanas.
Los implicados cobraban entre 200 y 500 dólares por un turno, según reveló este martes el perfil oficialista Las Cosas de Fernanda en Facebook.
El reporte calificó el esquema como un “negocio redondo” que convirtió las colas en un espectáculo “digno de Las Vegas, pero no de Cuba”, donde los llamados “coleros” operaban como verdaderos intermediarios clandestinos del acceso a bienes demandados.
Fuerzas especializadas detuvieron a 12 personas, quienes habían convertido las colas en su “oficina” y ahora están fichadas y registradas en un sistema automatizado de vigilancia, subrayó el vocero del régimen.
De acuerdo con la publicación, sobre los detenidos pesa una advertencia oficial, y podrían enfrentar cargos por desobediencia y actividad económica ilícita, con penas de hasta 10 años de prisión si reinciden.
La situación fue denunciada por ciudadanos a través de redes sociales, lo que motivó la intervención oficial, indicó el perfil apegado al MININT.
Además, advirtieron que no habrá tregua para quienes exploten al pueblo, y que las colas deben ser un espacio de paciencia, no de abuso.
El mensaje concluye con un tono aleccionador: “Las colas son del pueblo, y el pueblo no permite el descaro”, en alusión a lo que califican como delincuentes de “colas blancas”.
Sin embargo, lo que el vocero evita mencionar es que la escasez, la inflación y crisis económica en general, originada y para nada resuelta por el régimen, es el origen de todos estos males.
En medio del auge del mercado de motos en divisas, el gobierno cubano ha autorizado nuevas entidades para la venta de estos vehículos, en un intento por reorganizar el sector y canalizar la creciente demanda.
La medida oficializó varias empresas distribuidoras, entre ellas Tiendas Caribe, TRD, CIMEX y Copextel, que ahora pueden vender motocicletas eléctricas y de combustión, previo pago en Moneda Libremente Convertible (MLC).
Los precios, sin embargo, han generado controversia. En Holguín, una moto de la marca GLE costaba casi 7,000 dólares, una cifra inaccesible para la mayoría de los ciudadanos.
Estas tarifas, sumadas a la escasez de unidades, han fomentado prácticas especulativas y el florecimiento de redes ilegales de venta de turnos.
Mientras tanto, la Aduana General de la República comenzó meses atrás el despacho oficial de motos de combustión importadas, lo cual se percibe como una flexibilización de las políticas de importación.
Este cambio responde a la demanda creciente de transporte individual en un país con un sistema público colapsado y limitado acceso a combustible.
No obstante, el incremento de motos importadas ha provocado nuevos cuellos de botella logísticos. Correos de Cuba responsabilizó directamente a estas importaciones por el colapso de su red de almacenes, alegando que el volumen de motos no previstas sobrepasó su capacidad operativa.
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