El escritor y opositor cubano Ángel Santiesteban-Prats fue detenido este miércoles en La Habana cuando intentaba salir de su vivienda en medio del apagón general que afectó a toda la isla.
Según denunció su pareja, la periodista y activista Camila Acosta, agentes de la Seguridad del Estado le impidieron desplazarse libremente, reteniéndolo sin explicación oficial y permaneció detenido durante tres horas.
"Un oficial del G2 le dijo que no podría salir hasta que no restablecieran el servicio eléctrico. Ángel le respondió que entonces lo detuvieran", detalló Acosta, quien precisó que Santiesteban defendió que su casa no era un calabozo.

El arresto ocurre en un contexto de tensión social por la crisis energética, que dejó a Cuba sin electricidad desde horas tempranas tras el colapso de la central termoeléctrica Antonio Guiteras.
El apagón, que paralizó servicios básicos y generó protestas espontáneas en distintos barrios, sirvió de escenario para el hostigamiento a figuras críticas del régimen.
Santiesteban-Prats, reconocido autor, opositor y líder masón, ha sido una de las voces más firmes contra la represión cultural y política en Cuba.
En el pasado, ya había sufrido encarcelamiento por motivos políticos, pese a que el gobierno intentó presentarlo como un caso de “delitos comunes”. Su nombre se suma a la lista de artistas y escritores perseguidos por el régimen.
"Ángel se fue sin teléfono. Lo más probable es que lo mantengan en el calabozo por entre 3 y 5 días, hasta que logren -si es que en esta ocasión lo logran- sincronizar las termoeléctricas y restablecer el servicio eléctrico", dijo la periodista.
Un video publicado por el medio independiente CubaNet muestra el momento en que el opositor ingresa a la patrulla y el vehículo sale a toda velocidad.
La detención coincide con el despliegue de medidas de control sobre la ciudadanía durante el apagón. Otros opositores, como Yamilka Lafita, también se mantienen con vigilancia policial.
Mientras el régimen advertía a través de comunicados de la Unión Eléctrica sobre supuestas “noticias falsas” en redes sociales —incluidas publicaciones parodia que llamaban a salir a la calle como en Nepal—, la policía política intensificaba su vigilancia sobre opositores y periodistas independientes.
El caso evidencia que, incluso en medio de un apagón nacional, la prioridad del régimen no es resolver la emergencia energética, sino neutralizar cualquier voz crítica.
La represión contra Santiesteban-Prats envía un mensaje claro: en Cuba, la libertad de movimiento y expresión siguen estando subordinadas al control absoluto del poder.
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