
La esposa del preso político cubano Yasmany González Valdés denunció públicamente el alarmante deterioro físico que sufre el activista dentro del penal del Combinado del Este, en La Habana.
“Mi esposo parece un esqueleto, cuando lo abrazo siento los huesos de las paletas, su rostro hundido y sus brazos que son dos palillos”, escribió su esposa, Ilsa Ramos, en una publicación en redes sociales. “El pantalón se le cae y le faltan todas las piezas de su boca”, agregó, tras visitar recientemente a su esposo en prisión.
Ramos alertó que el activista padece intensos dolores de muelas “insoportables a pesar de tener antibióticos e ibuprofeno”, medicamentos que ha logrado hacerle llegar con apoyo familiar. También denunció que González fue arrestado antes de recibir un tratamiento odontológico ya programado y pagado. “La Seguridad del Estado se lo llevó así para Villa Marista y luego para el Combinado del Este sin atención médica”, denunció.
La situación general del penal agrava su estado. “En el Combinado quitan la corriente porque no tienen petróleo para encender la planta. Eso es un peligro en una prisión donde hay presos violentos”, señaló Ramos. Finalmente, responsabilizó al régimen cubano: “Hago responsable a la dictadura por la integridad física de mi esposo”.
El alarmante estado físico del activista coincide con las denuncias sobre la drástica reducción en las raciones de alimentos en las cárceles cubanas. “Sí, dice que se la redujeron porque hay muchos presos y no tienen suficiente comida. Eso comenzó ahora en enero”, había declarado anteriormente Ramos a CiberCuba. Los reportes indican que las raciones de arroz han bajado a apenas 50 gramos y la calidad de los alimentos es extremadamente deficiente, con una grave escasez de productos básicos como jabón y pasta dental.
Un cumpleaños en prisión
El pasado 2 de septiembre, Yasmany González cumplió 33 años encerrado en el Combinado del Este. Su esposa compartió un mensaje en redes sociales donde reafirmó su amor y convicciones: “Nadie puede impedir que seamos libres de pensamiento, ninguna dictadura puede encerrar nuestras ansias de libertad”, escribió. Lo llamó “Yasmany el libre” y expresó su esperanza de reunirse pronto con él: “Sé que ya pasaremos muchos cumpleaños juntos, porque es lo justo, mi amor”.
Preso por pintar letreros contra el régimen
González fue arrestado en abril de 2023 tras escribir consignas antigubernamentales en muros de La Habana. En una directa en redes sociales, su esposa mostró el sitio exacto del Malecón donde escribió: “Yo no voto en dictadura. Los 75 viven”, en referencia a los activistas encarcelados durante la Primavera Negra de 2003.
Por esa acción fue acusado de “propaganda enemiga” y llevado a juicio en febrero de 2024, donde la Fiscalía pidió seis años de prisión. Según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, el juicio se basó en pruebas caligráficas que confirmaban su autoría en los grafitis. Su esposa denunció el proceso como un “circo judicial”.
Durante su encierro, González ha sufrido graves problemas de salud y maltratos. En febrero de este año, fue identificado entre los presos políticos que intentaron quitarse la vida por los abusos sufridos en prisión y el proceso judicial sin garantías.
Récord de presos políticos en Cuba
El caso de Yasmany se inscribe en un contexto de represión generalizada. Según un informe reciente de Prisoners Defenders, Cuba cerró agosto de 2025 con 1.185 presos políticos y de conciencia, la cifra más alta registrada hasta la fecha. De ellos, 472 tienen enfermedades graves sin tratamiento y 41 padecen trastornos mentales severos.
La organización también ha documentado 91 denuncias de abusos en cárceles cubanas solo en julio, incluyendo dos muertes bajo custodia estatal, tortura psicológica, golpizas y negación deliberada de atención médica.
Reacciones internacionales
La comunidad internacional ha intensificado su condena al régimen cubano por la situación de los presos políticos. En una declaración reciente, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EE.UU. calificó al gobierno cubano de “tiránico” y exigió su liberación inmediata. También denunció la falta de atención médica a disidentes encarcelados como Luis Manuel Otero Alcántara.
Mientras tanto, la voz de Ilsa Ramos sigue resonando en las redes sociales como testimonio de amor, resistencia y denuncia. “Bendiciones a mis hermanos y libertad para nuestra isla cárcel”, concluyó su mensaje.
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