La usuaria cubana @legmy_ compartió en TikTok un video en el que compara los cumpleaños infantiles en Cuba y España, destacando las marcadas diferencias en los menús y costumbres.
“Cumpleaños cubano que se respete no puede faltar esto”, comenzó diciendo, mientras mostraba una mesa con pancitos de bocadito, ensalada fría y croquetas. “Tenemos los típicos pancitos de bocadito, que es pan blando y tiene como una pasta de bocadito, usualmente casera. La ensalada fría, que esto es lo que más me gusta a mí, también casera, pasta fría con jamón, mayonesa… bueno, una seriedad* de cosas que está buenísima”, explicó.
También se refirió al clásico cake de cumpleaños: “Casi todos los cumpleaños, el cake es este tipo de merengue que es como el merengue tradicional de toda la vida con esa panetela, ustedes saben lo que yo digo”. Y, por supuesto, no podían faltar las croquetas.
Uno de los recuerdos más vívidos para ella fue el de las tradicionales cajitas de cumpleaños: “En Cuba había cumpleaños que te ponían un caramelito, pero que no era fijo. Eso era cuando tocaba, una cajita con todo eso dentro. Como comprenderás, ahí todo se embarraba de todo: te tocaba la croqueta embarrada de merengue, la ensalada fría embarrada de merengue, todo embarrado con todo. Odiaba que se me embarraran las croquetas de merengue y la ensalada fría de merengue. Dejaba esa parte en el plato y no me la comía”.
Al comparar con los cumpleaños infantiles en España, señaló que ha notado otras costumbres: “Según mi experiencia, en los cumpleaños infantiles aquí en España, porque de adulto no he ido a ninguno… si hacen alguno, invítenme. Suelen tener muchísima variedad de bocadillos, de estos que tienen jamón, chorizo, queso, Nutella…”. Añadió que la tarta se sirve en un plato aparte y que hay algo que no falta nunca: “Me atrevo a decir que si hay algo que no puede faltar en los cumpleaños aquí en España son los pellys”, y también mostró los tradicionales conos de chucherías.
El video generó reacciones de otros usuarios cubanos que compartieron recuerdos similares, especialmente sobre las croquetas “embarradas” y las cajitas que marcaban su infancia.
Algunos recordaron con cariño su sabor y lo que representaban: “Qué ricas las cajitas”, escribió una persona, mientras otra añadió: “Las croquetas embarradas de tarta era lo más rico jajajaja”. También hubo quien apuntó: “Te falta en la cajita el medio pastel de guayaba, ya eres de la nueva Cuba”. Para otros, la mezcla de sabores era parte esencial del recuerdo: “A mí me encantaba la ensalada embarrada de merengue, nada que ver con los cumples de España”. Incluso alguien cuestionó por qué no se replican esas tradiciones: “¿Pero qué problema hay? Cocinarlo y disfrutarlo”.
Un testimonio previo también abordó desde otra perspectiva las diferencias culturales en torno a las fiestas infantiles. Una cubana en España contó cómo vivió su primer choque cultural al organizar el cumpleaños de su hija en una ludoteca. Al invitar a los padres de los compañeros de clase, recibió mensajes preguntando cuánto había que aportar. “El día del cumpleaños, me daban los cinco euros en la mano... la cara se me caía de vergüenza. Yo me quedaba con la mano así, pero ellos venían como si nada, una cosa muy normal”, relató. Más tarde, comprendió que algunos grupos organizan colectas para evitar que cada niño lleve un regalo individual.
La tradición de la “cajita” tiene un peso especial para quienes crecieron en Cuba. Las cajitas incluían croquetas, ensalada fría, pan con pasta, cake y refresco, todo dentro de una caja de cartón que los niños esperaban con ansias, aunque al final todo supiera “relativamente igual”.
Esa carga emocional fue evidente cuando una joven migrante rompió en llanto al probar una cajita de cumpleaños cubana en Florida, porque le recordó a su madre y los sacrificios que hacían para celebrar su infancia. El gesto, aparentemente simple, despertó una fuerte nostalgia compartida por muchas familias separadas por la migración.
Las experiencias de @legmy_ y otras usuarias evidencian cómo algo tan cotidiano como una fiesta infantil puede convertirse en un poderoso símbolo de identidad y memoria para los cubanos fuera de su país.
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