
Estados Unidos y Guyana acordaron profundizar su coordinación en la lucha contra el narcotráfico y en la seguridad regional, tras una reunión en Nueva York entre el secretario de Estado Marco Rubio y el presidente Irfaan Ali, celebrada al margen de la 80ª Semana de Alto Nivel de la ONU.
De acuerdo con el comunicado de las autoridades, ambos líderes reafirmaron la solidez de la alianza y destacaron una agenda conjunta para fortalecer la seguridad, ampliar oportunidades económicas y reforzar la estabilidad en el Caribe y Sudamérica.
El secretario de Estado felicitó a Ali por su reelección y subrayó la continuidad de la colaboración en áreas clave, con foco en economía y seguridad.
Según el balance de la cita, Washington y Georgetown mantendrán un trabajo estrecho para enfrentar riesgos compartidos y elevar las capacidades operativas de las instituciones encargadas de combatir el delito transnacional.
Como parte del pilar de seguridad regional, Estados Unidos reafirmó su apoyo a la integridad territorial de Guyana y adelantó que profundizará la cooperación con la Fuerza de Defensa guyanesa para fortalecer capacidades antidrogas y mejorar los mecanismos bilaterales contra amenazas comunes.
La agenda también incluyó el reconocimiento a los esfuerzos de Guyana en el apoyo a Haití, en particular a la Oficina de Apoyo de la ONU y a la nueva Fuerza de Represión de Pandillas, iniciativas que Washington considera esenciales para estabilizar el entorno regional.
En el frente económico, ambas partes coincidieron en expandir oportunidades vinculadas a la cooperación y al clima de estabilidad como condición para la inversión y el crecimiento.
La interlocución, de acuerdo con el reporte, se orienta a profundizar la colaboración bilateral aprovechando el impulso diplomático de la semana de alto nivel en Naciones Unidas.
El encuentro dejó compromisos para reforzar la cooperación antinarcóticos, respaldar la soberanía de Guyana, apoyar iniciativas de seguridad en Haití y extender la agenda económica entre ambos países, manteniendo una asociación estratégica con énfasis en seguridad y estabilidad regional.
El encuentro se produce en un contexto en que Washington ha reforzado un despliegue militar en el Caribe, cerca de Venezuela, con la justificación de golpear redes de narcotráfico que —según EE.UU.— operan desde costas venezolanas o están vinculadas al régimen de Nicolás Maduro. Este despliegue incluye destructores con misiles, submarinos y cazas F-35 en Puerto Rico.
EE.UU. hundió embarcaciones que transportaban drogas en el sur del Caribe; en un caso se informó de 11 fallecidos y en otro de tres. El gobierno estadounidense ha enmarcado estas acciones en la lucha contra “narcoterroristas”.
Donald Trump aseguró que se destruyeron tres lanchas venezolanas presuntamente ligadas al narcotráfico. Un congresista afirmó que una de las naves pertenecía al Cártel de los Soles, una estructura señalada por EE.UU. por su nexo con funcionarios del chavismo.
La Administración Trump ha dicho que usará “todo el poder necesario” para frenar el flujo de drogas y ha dejado claro que está “lista para destruir el narcotráfico en Venezuela”; analistas citados por la prensa indican que el despliegue va más allá de operativos antidrogas.
En paralelo, Marco Rubio visitó el Comando Sur y se difundieron imágenes con altos mandos, en un gesto de coordinación sobre seguridad regional y lucha antidrogas.
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