Unos 1,200 migrantes, en su mayoría cubanos, salieron en caravana este miércoles desde Tapachula, Chiapas, rumbo a Ciudad de México, en busca de legalizar su estatus migratorio y acceder a oportunidades de empleo, tras meses de espera marcada por corrupción, precariedad y discriminación.
La caminata partió de madrugada desde el parque Bicentenario, informó el medio local Tapachula Al Momento, que detalló que la Guardia Estatal Preventiva y la Guardia Nacional acompañaron a los migrantes en su trayecto inicial por la carretera federal para resguardar su seguridad. Se espera que el grupo llegue primero a Huehuetán, donde planean pernoctar.

Según reportó la Associated Press (AP), a diferencia de caravanas anteriores que tenían como destino Estados Unidos, esta movilización busca presionar a las autoridades mexicanas para acelerar los trámites de asilo y refugio, que suelen quedar estancados en Tapachula, convertida en un verdadero cuello de botella migratorio.
Historias de desesperación
Cubanos como Losiel Sánchez, quien llegó con su esposa en noviembre pasado, relataron a la AP que tras el fin del programa CBP One por decisión del presidente Donald Trump, miles quedaron varados en México.
Sánchez intentó solicitar refugio en la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), pero nunca recibió respuesta. “Todo es caro y no puedo pagar renta. No hay trabajo, no quieren darte empleo si no tienes papeles”, lamentó.
Anery Sosa, otra cubana en la caravana, contó que perdió sus documentos en Tapachula y que, pese a tener una hija fruto de una relación con un ciudadano mexicano, no ha logrado regularizar su situación. Su mayor anhelo es conseguir alguien que cuide a la niña para poder trabajar. “Con lo que gana mi esposo no alcanza ni para comer”, señaló.
Historias similares se multiplican. Brian Balcón, entrevistado días antes por Diario de Chiapas, denunció que en Tapachula “no se puede vivir porque hay mucha xenofobia, no hay empleo y los trabajos que dan son de hasta 12 horas por 150 pesos al día”.
Daniel González, citado por Diario del Sur, lleva más de un año y medio esperando una respuesta de la Comar: “Me negaron dos veces. Intenté pedir una visa humanitaria y me dijeron que no las están dando. Pero si pagas a un abogado, mágicamente aparece el permiso”.
Lidia Álvarez, otra cubana, describió un panorama de discriminación y cobros ilegales: “Los abogados cobran hasta 15 mil pesos y nosotros apenas ganamos 200 al día. Lo único que queremos es la oportunidad de legalizar nuestro estatus”.
Una lucha por dignidad
La caravana surgió de manera autoconvocada a través de grupos de WhatsApp y redes sociales, donde migrantes expresaron su hartazgo ante las condiciones en el sur de México. Aunque algunos sueñan todavía con llegar a la frontera norte, la mayoría apunta a Ciudad de México o Monterrey para encontrar trabajo y enviar dinero a sus familias en Cuba.
Organizaciones de derechos humanos han advertido reiteradamente que Tapachula se ha convertido en una ciudad de contención, donde miles de migrantes quedan atrapados sin recursos básicos ni garantías.
Pese a los riesgos de caminar cientos de kilómetros, muchos cubanos dicen que no tienen otra opción. Como expresó una migrante antes de iniciar la marcha: “No queremos que nos regalen nada, sólo que nos dejen salir adelante como seres humanos”.
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