El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel volvió a culpar al embargo estadounidense de la crisis alimentaria que azota a la isla y llegó a comparar la situación de Cuba con la de Gaza, durante su mensaje al Foro Mundial de la Alimentación (FMA) organizado por la FAO.
El texto, divulgado este lunes por el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), fue dirigido al director general de la FAO, Qu Dongyu, con motivo del 80 aniversario de la organización.
En su intervención, Díaz-Canel aseguró que las “medidas coercitivas unilaterales”, en referencia al embargo estadounidense, constituyen un “método genocida” que busca rendir al pueblo cubano “por hambre y necesidades”, comparándolo con lo que, según dijo, ocurre “contra los palestinos en Gaza”.
“El criminal bloqueo a Cuba, que dura más de seis décadas y se recrudece continuamente, apostando a la rendición de nuestro pueblo por hambre y necesidades, es aplicado como otro método genocida, contra los palestinos en Gaza”, afirmó el mandatario.
Con ese paralelismo, Díaz-Canel intentó colocar a Cuba en el mismo plano que uno de los conflictos más graves del planeta, evadiendo la responsabilidad interna de su propio gobierno en la crisis de producción agrícola y alimentaria que vive la isla, donde escasean productos básicos como el arroz, el pan, el aceite y la leche.
El gobernante dedicó buena parte de su discurso a exaltar la relación histórica entre Cuba y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), destacando el papel del fallecido Fidel Castro y el supuesto compromiso del país con la seguridad alimentaria y el desarrollo rural sostenible.
Lo más leído hoy:
Según dijo, la FAO “ha sido un pilar de apoyo” para el desarrollo agrícola de Cuba y actualmente colabora con 13 proyectos en 59 municipios del país.
Díaz-Canel recordó que la representación oficial de la FAO en Cuba fue establecida en 1978 y que Fidel Castro asistió a la inauguración de su sede en 1992.
Citó además fragmentos del discurso del dictador en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, donde alertó que “las campanas que doblan hoy por los que mueren de hambre, doblarán mañana por la humanidad entera”.
Sin embargo, la realidad contrasta con el tono triunfalista del mensaje. A pesar de los años de cooperación con la FAO, la producción agrícola cubana atraviesa una de sus peores crisis.
La escasez de combustible, fertilizantes y equipos, unida al control estatal sobre el campo y la falta de incentivos para los productores, ha llevado a una caída drástica de la producción nacional.
El propio régimen ha reconocido que Cuba importa más del 80% de los alimentos que consume, una dependencia que se agrava con la falta de divisas, mientras el país destina millones a proyectos políticos, militares y de cooperación internacional.
En su mensaje, Díaz-Canel también criticó al “orden internacional injusto”, al neocolonialismo y al neoliberalismo, a los que responsabilizó de las desigualdades globales, sin mencionar el impacto de la corrupción, la ineficiencia y la falta de reformas dentro de su propio gobierno.
Mientras el mandatario habla de “transformar los sistemas agroalimentarios”, en la isla los cubanos hacen colas interminables para conseguir un pedazo de pan o un litro de leche en polvo, productos que el Estado raciona y cuya escasez es ya parte de la vida cotidiana.
El mensaje concluyó con un agradecimiento a la FAO por su “acompañamiento” a Cuba en su “lucha por la soberanía alimentaria”, aunque los resultados de esa política son casi nulos.
Lejos de lograr “una mejor producción y una mejor nutrición”, como promete el discurso oficial, la población cubana enfrenta hambre, inflación y desesperanza.
La intervención ante la FAO, más que una rendición de cuentas sobre el fracaso agrícola del país, sirvió como un nuevo ejercicio de propaganda internacional, en el que el régimen volvió a culpar al embargo y a “las potencias extranjeras” de los males que su propia gestión ha provocado.
En su reciente intervención internacional, Miguel Díaz-Canel volvió a responsabilizar al “orden económico internacional injusto” por los desafíos alimentarios que enfrenta Cuba, sin hacer mención alguna a los fallos estructurales de su gobierno.
El mandatario reiteró su discurso habitual, que apunta al neocolonialismo y al sistema capitalista global como responsables del hambre, obviando las consecuencias internas de su modelo centralizado e ineficaz.
Mientras tanto, en la isla, los datos contradicen la narrativa oficial. La crisis alimentaria ha alcanzado niveles alarmantes, con millones de personas alimentándose a base de productos ultraprocesados, con escaso valor nutricional.
Según el Food Monitor Program, una dieta apenas aceptable para dos adultos cuesta casi 20 salarios mínimos mensuales, cifra inaccesible para la mayoría.
La falta de micronutrientes y fibra ha disparado los casos de enfermedades carenciales, afectando especialmente a niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas.
A pesar de este panorama, una encuesta divulgada por medios oficiales afirmó que el 94% de los cubanos confía en que el Gobierno resolverá la crisis alimentaria, un dato ampliamente cuestionado por su falta de transparencia metodológica.
La realidad que se vive en las calles, donde familias enteras subsisten con una sola comida al día, contrasta de forma cruda con los resultados de estos sondeos.
Preguntas frecuentes sobre la crisis alimentaria en Cuba y el discurso de Díaz-Canel
¿Por qué Miguel Díaz-Canel culpa al embargo de la crisis alimentaria en Cuba?
Díaz-Canel sostiene que el embargo estadounidense es un “método genocida” que busca rendir al pueblo cubano por hambre y necesidades. Según él, estas medidas coercitivas unilaterales son las principales culpables de la crisis alimentaria en la isla. Sin embargo, el contexto muestra que el control estatal, la falta de incentivos para los productores y la escasez de recursos internos también juegan un papel crucial en esta crisis.
¿Cómo compara Díaz-Canel la situación de Cuba con Gaza?
En su discurso ante la FAO, Díaz-Canel comparó la situación de Cuba con la de Gaza, afirmando que el bloqueo a la isla es similar a las acciones contra los palestinos. El gobernante intentó colocar a Cuba en el mismo plano que uno de los conflictos más graves del planeta, evadiendo así la responsabilidad interna de su gobierno en la crisis alimentaria que vive la isla.
¿Cuál es la realidad de la producción agrícola en Cuba según el contexto proporcionado?
La producción agrícola en Cuba atraviesa una de sus peores crisis, con escasez de combustible, fertilizantes y equipos. Más del 80% de los alimentos que consume Cuba son importados, agravando la situación por la falta de divisas. Además, el control estatal y la ineficiencia administrativa han llevado a una caída drástica de la producción nacional.
¿Qué papel juega la FAO en la agricultura cubana?
Díaz-Canel destacó que la FAO ha sido un pilar de apoyo para el desarrollo agrícola de Cuba y actualmente colabora con 13 proyectos en 59 municipios del país. Sin embargo, los resultados de esta cooperación son casi nulos, ya que la población cubana sigue enfrentando hambre, inflación y desesperanza, reflejando un fracaso de dichas políticas en mejorar la producción y nutrición en la isla.
Archivado en:
