Régimen acusa de “ingratos” a médicos cubanos que emigran y cuestionan el sistema de salud

Médicos cubanos en misiones esclavistas en el extranjero (Imagen de referencia) © X/@TaniaMCruzHdez
Médicos cubanos en misiones esclavistas en el extranjero (Imagen de referencia) Foto © X/@TaniaMCruzHdez

Un nuevo mensaje cargado de propaganda oficialista fue difundido en redes sociales con el objetivo de desacreditar a los médicos cubanos que han emigrado y denuncian públicamente las carencias del sistema de salud en la isla.

El texto fue publicado este sábado por el oficialista TV Santiago en su página de Facebook, atribuido al Sindicato de Salud Pública, aunque en la práctica no es más que una extensión del discurso del régimen para criminalizar la crítica y exigir lealtad ideológica incluso desde el exilio.

Captura Facebook / TV Santiago

Bajo el título “No se escupe el plato que te formó”, el mensaje comienza cuestionando a quienes estudiaron medicina en la isla y ahora —según el texto— “se dedican a insultar la medicina que los hizo médicos”, cuando no es más que una exposición del real colapso del sistema sanitario, una verdad conocida por todos.

En un tono moralizante, afirma que no se trata de una crítica legítima, sino de “ingratitud” y “traición”.

Sin embargo, si de ingratitud se trata, también habría que hablar de los médicos que, tras años de entrega al sistema de salud del régimen, solicitan su liberación y reciben como respuesta el castigo: se les retienen las salidas del país, obligándolos a aplazar sus proyectos de vida y a vivir bajo una forma moderna de reclusión por haber querido tomar otro rumbo.

Aunque el comunicado reconoce la existencia de problemas estructurales, como la falta de recursos, el cansancio del personal sanitario y la necesidad de mejoras, el texto insiste en que la medicina cubana es “digna”, “humana” y “solidaria”.

“La bata blanca en Cuba es símbolo de resistencia”, asegura, al tiempo que desestima las denuncias sobre condiciones precarias en hospitales y la falta de insumos.

El mensaje ataca directamente a los profesionales emigrados que han alzado su voz para denunciar la realidad del sistema de salud, y los acusa de utilizar su libertad para “escupir sobre lo que los formó”.

Defiende la formación médica cubana como una de excelencia ética y vocacional, y se presenta como una respuesta a lo que califica como “odio” y “rencor” por parte de quienes emigraron.

Aunque el texto aparece firmado por el Sindicato de Salud Pública, su contenido replica palabra por palabra la retórica típica del aparato ideológico del Partido Comunista, que intenta blindar simbólicamente a la medicina cubana frente a las críticas externas.

Como ha ocurrido con otros mensajes similares, no se admite el disenso ni se reconoce la legitimidad de las voces profesionales que han vivido la precariedad del sistema desde dentro.

El discurso cierra con una frase que resume su tono desafiante: “La medicina cubana es faro. Y los faros no se apagan por el veneno de quienes olvidaron de dónde vienen”.

La reacción oficial del régimen cubano contra los médicos emigrados no ocurre en un vacío: responde a una creciente ola de testimonios que, desde el exilio, exponen con crudeza las ruinas del sistema de salud en Cuba.

El doctor Manuel Guerra, desde Estados Unidos, calificó al sistema cubano como “un organismo moribundo”, devastado por la falta de medicamentos, el éxodo de personal sanitario y la ruina estructural de hospitales y policlínicos. En contraste, relató cómo, en su nuevo entorno, la atención médica es inmediata, eficaz y digna.

Otros profesionales también han alzado la voz. Un médico exiliado reflexionó que “quedarse en Cuba era autodestruirse”, recordando que lo que en el mundo se reconoce como dignidad profesional, en la isla se castiga con vigilancia, chantaje y represión si se piensa distinto.

En su experiencia, la vocación se desgasta ante el hambre, el agotamiento y la falta de libertad.

El relato de estos médicos desmonta la narrativa de una “potencia médica”. Otro galeno, formado en Cuba y luego en España, reveló que miles de médicos sobreviven con sueldos miserables, en hospitales sin agua ni materiales, mientras el Estado los trata como mercancía exportable y les impone castigos si deciden abandonar el sistema.

Incluso desde años atrás, el doctor Alexander Figueredo había advertido que ningún médico del mundo sacrifica tanto como el cubano. Expulsado del sistema por denunciar sus deficiencias, Figueredo se convirtió en símbolo de la dignidad profesional silenciada en la isla.

Su testimonio anticipó la oleada de voces que hoy desafían la propaganda con la fuerza de su verdad vivida.

VER COMENTARIOS (2)

Vídeos relacionados:

Archivado en:

Redacción de CiberCuba

Equipo de periodistas comprometidos con informar sobre la actualidad cubana y temas de interés global. En CiberCuba trabajamos para ofrecer noticias veraces y análisis críticos.






¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

+1 786 3965 689


Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



Sigue leyendo 👇

No hay más noticias que mostrar, visitar Portada