
Un ciudadano canadiense identificado como Mark Lane expresó públicamente su agradecimiento hacia un médico cubano que atendió a su madre durante una emergencia de salud ocurrida en Matanzas hace dos años.
El profesional, según relató, la trató con gran humanidad a pesar de las carencias materiales del sistema sanitario cubano.
La historia fue publicada este sábado en el grupo de Facebook “Ciudad de Matanzas en Fotos”, donde Lane compartió una imagen del médico y preguntó: “¿Alguien conoce o reconoce a este médico? ¿Es cirujano ortopedista en Matanzas? Estoy intentando contactarlo”.
En la sección de comentarios, varios internautas lo identificaron como Alexis Cruz Vinageras, un especialista en ortopedia ampliamente respetado en la provincia.
Mark Lane contó que el doctor trató a su madre por una fractura de muñeca con pocos recursos, pero con un alto nivel de entrega profesional.
“Fue un médico increíble: comunicativo, empático, innovador y profesional en todos los aspectos. Mi madre es la paciente de la foto de arriba”, escribió.
También agregó: “Regreso a Cuba la próxima semana y tengo algunos suministros para él”.
Lane aseguró que su familia quedó marcada por la atención recibida, y que su deseo de reencontrarse con el doctor responde a una necesidad moral: “Mi familia y yo estamos en deuda con él por su empatía, amabilidad y su dedicación como médico”.
Los comentarios en la publicación coincidieron en elogiar al doctor Cruz Vinageras, no solo por su capacidad profesional, sino por su calidad humana.
Maitte Díaz escribió que lo conoce desde niño y que siempre ha sido atento, destacando que viene de una familia humilde y admirable.
Annette Hoyos, quien fue su profesora, lo describió como un alumno excepcional y una gran persona.
Chely Morales aseguró que trabaja sin horarios y lo calificó como “excelente ortopédico”, mientras que Manuel Martínez recordó que salvó a su prima tras un accidente grave.
Orel Peres Rodrigues compartió un testimonio impactante: tras una fractura total del cúbito y el radio, fue operado por Alexis y su equipo, y logró recuperar el brazo a pesar de que las esperanzas eran mínimas.
“Le deseo todas las bendiciones de este mundo. Que Dios lo acompañe siempre”, escribió.
La publicación, más allá del agradecimiento de un extranjero, visibiliza el sacrificio cotidiano de los médicos cubanos que trabajan con lo mínimo, en un país donde el gobierno ha admitido el colapso de sus hospitales, y también cómo el profesionalismo puede dejar una huella que trasciende fronteras.
Lamentablemente, ante el colapso del sistema de salud en Cuba, cada vez son más escasos los finales felices como el que protagoniza el médico de Matanzas que ayudó a la madre de un ciudadano canadiense.
La crisis estructural ha sido expuesta por numerosos profesionales cubanos que, tras abandonar el país, han descrito desde el extranjero las condiciones de miseria, abandono y explotación.
Un galeno con formación en España desmontó el mito de la llamada “potencia médica”, denunciando salarios ínfimos, hospitales en ruinas y misiones que convierten a los médicos en instrumentos económicos del régimen.
Estos testimonios coinciden con la experiencia de muchos cubanos en el exilio. Un joven refugiado en Perú afirmó que los cubanos “pagan la salud con represión, falta de libertad y miseria”, y criticó la narrativa que el gobierno promueve en el extranjero para ocultar la verdadera situación hospitalaria.
En su relato, recordó que en Cuba no recibió vacunas básicas durante años, y denunció las condiciones infrahumanas en las que muchos médicos deben trabajar.
También desde Estados Unidos, el doctor Manuel Guerra calificó al sistema sanitario cubano como “un organismo moribundo”, corroído por la miseria, la falta de medicamentos y el éxodo de profesionales.
Según explicó, más de 13,000 médicos abandonaron el sistema solo en un año, dejando salas vacías y pacientes desatendidos, mientras el régimen insiste en exportar brigadas médicas como propaganda diplomática.
La situación dentro de la isla es igualmente alarmante. Una madre cubana denunció públicamente que no había médicos, ni reactivos, ni medicamentos para atender a su hijo enfermo en Cárdenas, Matanzas.
A pesar de recorrer hospitales y policlínicos, se vio obligada a regresar a casa con un adolescente febril porque no había ni siquiera un analgésico disponible. Su testimonio contradice los partes oficiales que aseguran que “todo está garantizado”.
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