Inflación y dólar disparado hunden las pensiones cubanas: El aumento del régimen se esfuma en cuatro meses

El incremento anunciado en julio por el régimen apenas durará un suspiro: el mercado informal y la inflación han pulverizado el valor real de las pensiones, que -de mantenerse la tendencia- podrían cerrar el año en menos de 7 dólares mensuales.

Anciana busca restos de comida entre la basura de un contenedor y tasa de cambio actual del mercado informal © Captura de video Facebook / Silverio Portal - CiberCuba
Anciana busca restos de comida entre la basura de un contenedor y tasa de cambio actual del mercado informal Foto © Captura de video Facebook / Silverio Portal - CiberCuba

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El supuesto alivio prometido por el régimen cubano con el aumento de las pensiones en septiembre se ha evaporado en cuestión de semanas.

El peso cubano (CUP) se ha desplomado en el mercado informal desde el inicio de la medida, borrando casi por completo el incremento nominal aprobado por la Resolución 14/2025 del ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

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Desde el 1 de septiembre, cuando entró en vigor el reajuste, el dólar estadounidense pasó de 415 a 485 pesos, mientras el euro saltó de 465 a 540. En apenas siete semanas, la moneda nacional perdió casi un 17% de su valor frente a ambas divisas, reduciendo el poder adquisitivo real de los jubilados en más del 13%.

Y lo peor aún está por venir.

Si el ritmo actual de devaluación —en torno al 0,24% diario— se mantiene hasta diciembre, el dólar podría superar los 570 CUP y el euro rozar los 630 CUP para fin de año, según cálculos realizados por CiberCuba a partir de las tasas informales de los últimos tres meses.


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Eso significa que, en tan solo cuatro meses, el peso cubano habrá perdido casi un 38% frente al dólar y un 36% frente al euro, arrastrando consigo el valor real de las pensiones.

La pensión mínima, fijada en 4,000 CUP, equivalía en septiembre a unos 9,6 dólares. En diciembre valdrá apenas 7 dólares. En términos prácticos, los jubilados habrán perdido casi un 30% de su poder adquisitivo en solo cuatro meses.

Una subida que se esfumó en tiempo récord

Cuando el régimen anunció en julio la subida de las pensiones, el primer ministro Manuel Marrero Cruz la presentó como un acto de “justicia social”. La medida beneficiaría, según datos oficiales, a más de 1,3 millones de pensionados, equivalentes al 79% del total en el país.

El incremento se aplicó a quienes recibían hasta 4,000 pesos:

  • Los pensionados con ingresos de hasta 2,472 CUP pasaron a cobrar 4,000 CUP, tras un aumento de 1,528 pesos.
  • Quienes ya estaban entre 2,473 y 3,999 CUP, se ajustaron hasta ese mismo límite.

El reajuste, que entró en vigor el 1 de septiembre de 2025, fue presentado como una “respuesta del Estado” para proteger a los sectores vulnerables. Sin embargo, la realidad del mercado lo anuló casi de inmediato.

Según datos recopilados por el Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC), una alimentación básica requiere al menos 30,000 pesos cubanos mensuales, siete veces más que la pensión mínima vigente.

“Con eso no se vive”, reconoció incluso el vicepresidente Salvador Valdés Mesa, quien admitió públicamente que ni con un salario de 6,000 CUP alcanza “para vivir según están los precios hoy día”.

El drama cotidiano de los jubilados

El colapso del poder adquisitivo se refleja en las calles: ancianos buscando comida en la basura, largas colas frente a los bancos y testimonios de pensionados que confiesan no poder comer tres veces al día.

Reportajes publicados por CiberCuba en los últimos meses muestran una realidad alarmante: mientras la inflación y la escasez se disparan, el acceso a bienes esenciales está cada vez más restringido.

El cartón de huevos supera los 3,000 CUP, un litro de aceite cuesta más de 3,500, y productos como el pollo o la leche en polvo solo se venden en MLC o dólares, monedas que el Estado no paga ni vende a los ciudadanos.

En consecuencia, millones de cubanos dependen de remesas familiares o del mercado informal para sobrevivir. Sin ayuda del exterior, la vejez en Cuba se convierte en una trampa de pobreza crónica.

La realidad económica detrás del fracaso

Los datos son contundentes.

  • En julio, antes del anuncio, el dólar informal rondaba los 385 CUP.
  • Tres meses después, se acerca a los 490 CUP, y podría rozar los 600 en diciembre.
  • La pérdida de poder adquisitivo acumulada entre septiembre y diciembre se estima entre 26% y 28%.

La inflación, la falta de oferta interna y la dolarización cada vez menos parcial del comercio minorista han convertido cada subida nominal en un espejismo temporal.

Mientras tanto, conglomerados militares como GAESA concentran recursos millonarios —se estiman más de 18,000 millones de dólares en activos líquidos—, y el gobierno sigue destinando fondos a hoteles vacíos y megaproyectos turísticos.

Entre la retórica y el hambre

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla llegó a calificar el aumento de pensiones como una muestra de que “la Revolución no deja a nadie atrás”.

Pero los hechos dicen lo contrario: los jubilados cubanos, después de trabajar toda una vida, están más atrás que nunca. Si las tendencias actuales se mantienen, la pensión mínima de 4,000 CUP equivaldrá a menos de 6,5 dólares en enero de 2026.

En el contexto latinoamericano, los jubilados cubanos figuran entre los más pobres del continente. Mientras en Cuba la pensión mínima equivale a apenas 8 o 9 dólares al cambio del mercado informal, en países con economías también frágiles como Haití o Guatemala las pensiones mínimas multiplican por varias veces esa cifra.

En Haití, el monto medio se aproxima a 340 dólares mensuales, y en Guatemala, la ley garantiza que ningún jubilado del Estado reciba menos de 3,634 quetzales (unos 460 dólares). Incluso en Brasil, con su sistema saturado y desigual, la pensión promedio ronda los 190 dólares, y en Colombia el piso mínimo se sitúa sobre los 355 dólares mensuales.

Estas comparaciones evidencian la dimensión real del colapso del poder adquisitivo en la isla, donde el dinero de una vida entera de trabajo apenas alcanza para sobrevivir una semana.

En toda América Latina, los bajos ingresos de los adultos mayores son un problema estructural; pero en Cuba, donde el régimen mantiene un control absoluto sobre la economía y el tipo de cambio, la crisis de las pensiones tiene un carácter más profundo: la moneda nacional ya no vale nada.

Mientras un jubilado haitiano puede pagar su alimentación mensual con su pensión, un cubano necesitaría recibir al menos 30,000 pesos —casi 70 dólares— para cubrir lo básico. El contraste no solo revela una brecha económica, sino el derrumbe moral de un sistema que prometió “proteger a los suyos” y hoy los condena a la indigencia.

La vejez en Cuba, que alguna vez se presentó como símbolo de dignidad socialista, se ha convertido en el rostro más visible del fracaso estructural del modelo económico. El aumento de pensiones, lejos de ser un alivio, ha sido apenas un espejismo en medio del colapso del peso cubano y la miseria creciente del país.

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Iván León

Licenciado en periodismo. Máster en Diplomacia y RR.II. por la Escuela Diplomática de Madrid. Máster en RR.II. e Integración Europea por la UAB.


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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




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