
Vídeos relacionados:
Ante la inminente llegada del huracán Melissa, vecinos del poblado de La Isabelita, en Santiago de Cuba, han decidido quitar los techos de sus casas para evitar que el viento los arranque, en un gesto que refleja desesperación y previsión.
El testimonio fue compartido este martes en Facebook por el comunicador social Yosmany Mayeta Labrada, quien describió la escena en el municipio de Songo La Maya como una mezcla de miedo, ingenio y resignación.
“En La Isabelita, la gente quita los techos antes que el viento los arranque”, escribió.
Según su publicación, decenas de familias han optado por desmontar las tejas de zinc y guardarlas dentro de sus viviendas o en espacios protegidos, con la esperanza de volver a colocarlas una vez que el huracán haya pasado.
“No hay materiales, no hay clavos, no hay nada… Si el viento se lo lleva, no tenemos con qué volver a cubrirnos”, contó una vecina citada por Mayeta, quien asegura haber aprendido esta práctica desde el huracán Sandy, en 2012.
Lo más leído hoy:
La medida, además de preventiva, es un reflejo de la precariedad que atraviesan miles de hogares en el oriente del país, donde construir o reparar una vivienda es un verdadero desafío familiar.
Con viviendas frágiles y recursos escasos, muchas familias priorizan conservar los pocos materiales que poseen ante la falta de garantías de reconstrucción o ayuda estatal posterior.
En otra publicación, el comunicador alertó sobre una peligrosa y arraigada práctica: colocar piedras encima de las cubiertas ligeras con la esperanza de evitar que el viento huracanado vuele los techos.
“Entre las prácticas más comunes, algunos residentes han optado por colocar piedras sobre los techos de zinc con la intención de evitar que el viento los arranque. Sin embargo, esta acción representa un grave peligro”, alertó.
Además, dijo que con la intensidad de los vientos que se esperan, los cuales probablemente superen los 290 kilómetros por hora, “esas piedras pueden convertirse en proyectiles mortales, poniendo en riesgo no solo a los propios habitantes de las casas, sino también a sus vecinos y transeúntes”.
Otra de las prácticas que usualmente se emplea en el oriente de Cuba para preservar las cubiertas de las casas es la colocación de sacos con arena, también con la esperanza de que la fuerza de los vientos no levante las tejas.
Mientras el huracán Melissa avanza sobre el Caribe con vientos cercanos a los 300 kilómetros por hora, Santiago de Cuba se encuentra bajo alerta por posibles lluvias intensas, deslizamientos e inundaciones.
Las autoridades provinciales informaron que unas 250 mil personas serían evacuadas en toda la provincia, especialmente en zonas costeras y montañosas, en lo que constituye el mayor operativo desde el 2012, cuando Sandy impactó a Santiago de Cuba.
Para los habitantes de La Isabelita, sin embargo, “prevenir” se ha convertido en sinónimo de sobrevivir. Desmontar el techo no es una estrategia meteorológica, sino una forma de proteger lo poco que queda en pie.
Preguntas frecuentes sobre la preparación y el impacto del huracán Melissa en Santiago de Cuba
¿Por qué los vecinos de Santiago de Cuba están quitando los techos de sus casas antes del huracán Melissa?
Los vecinos están desmontando los techos para evitar que el viento los arranque y así poder reutilizarlos después del huracán, debido a la escasez de materiales de construcción en la región. Esta acción refleja la desesperación y la precariedad en la que se encuentran, ya que no tienen garantías de poder reparar o reconstruir sus viviendas tras el paso del ciclón.
¿Qué medidas están tomando las autoridades cubanas ante el huracán Melissa?
Las autoridades han iniciado un gran operativo de evacuación en Santiago de Cuba, trasladando a más de 258,000 personas a lugares seguros. Se han habilitado centros de evacuación y viviendas solidarias para acoger a las personas desplazadas. Además, se han desplegado brigadas médicas y quirúrgicas en las zonas más vulnerables.
¿Cuáles son los riesgos más graves que enfrenta Santiago de Cuba con el huracán Melissa?
Los riesgos más graves incluyen vientos catastróficos, inundaciones y marejadas ciclónicas. Con vientos de hasta 300 km/h, el huracán Melissa podría causar daños significativos en viviendas e infraestructuras, especialmente en zonas costeras y de montaña. Las marejadas podrían alcanzar entre 2 y 3,3 metros de altura, aumentando el riesgo de inundaciones.
¿Cómo están afrontando los santiagueros la falta de recursos ante el huracán Melissa?
Los santiagueros intentan proteger sus hogares con escasos recursos, utilizando bolsas de arena, piedras y cabillas improvisadas para asegurar techos y ventanas. La falta de alimentos, agua y electricidad agrava la situación, mientras las críticas a la falta de respuesta gubernamental son constantes. La comunidad se organiza para compartir lo poco que tiene y ayudar a los más vulnerables.
Archivado en: