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“Cada huracán que pasa por la isla deja al descubierto una Cuba en harapos que convive junto a nosotros aún después de 65 años”, escribió el poeta, narrador y dramaturgo Nelson Simón en un texto publicado en su perfil de Facebook, a propósito de los estragos del huracán Melissa.
Desde Pinar del Río, una de las provincias más golpeadas por los huracanes de los últimos años, el autor de A la sombra de los muchachos en flor y Brujas, hechizos y otros disparates reflexionó sobre la profunda fragilidad social que revelan cada uno de estos eventos.
“No hay que esperar a que pase un desastre para ser solidarios. La solidaridad debe estar en las bases permanentes de nuestro sistema social”, subrayó.
Simón observa en la actual ola de solidaridad, visible en redes sociales y noticieros, una cara más compleja que “reafirma una Cuba desigual en la que algunos pueden donar camiones y toneladas, y otros que, aunque quisieran, no pueden dar ni un jabón”.
A su juicio, esta situación evidencia “una mala política de impuestos y redistribución de riquezas” y confirma que el país ha transitado hacia “una sociedad donde algunos viven con estándares de vida capitalista y otros en una precariedad que se supone pre-revolucionaria”.
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El escritor reclamó destinar más fondos sociales para erradicar la pobreza y crear verdaderos programas de desarrollo que ofrezcan oportunidades.
“Muchas de las personas que viven en esas condiciones son víctimas, no tienen mecanismos ni herramientas que les permitan salir adelante”, advirtió.
También cuestionó la falta de previsión de las autoridades ante los daños recurrentes. “Lo que vemos ahora estaba a la vista de todos los que ahora se alarman. Denota el mal funcionamiento de muchas estructuras y organismos”, apuntó.
De acuerdo con su análisis, la emigración interna es uno de los síntomas más claros de esa crisis estructural. “¿Algunos creían que la gente emigra porque quiere ver El Capitolio o El Malecón?”, ironizó.
Entre sus propuestas figura la creación de un Fondo de ayudas para desastres y la ampliación de políticas de seguros a viviendas, cultivos y otros bienes.
“Por muy costoso que parezca, siempre será menos costoso prevenir”, afirma, tras recordar que las obras hidráulicas ejecutadas en Pinar del Río tras el huracán Alberto (1982) evitaron inundaciones posteriores.
Simón también criticó la precariedad y la improvisación con que suelen abordarse los procesos de recuperación.
“Cada recuperación se hace de manera precipitada, improvisada, provisional. Hay que aplicar conceptos más novedosos y sostenibles. Los últimos huracanes han demostrado que cada vez somos más vulnerables ante el cambio climático y no podemos levantar hoy para que se vuelva a caer mañana”, argumentó
El escritor puso el acento, además, en la ética de la ayuda. “La sensibilidad no solo se demuestra con dar, también se pone de manifiesto en el respeto a la dignidad, privacidad y fragilidad de los vulnerables. El acto de dar no puede ser un show”, advirtió.
Simón concluyó su reflexión con un llamado a la responsabilidad moral y política, al insistir en que “mientras exista un cubano viviendo en esas condiciones, cada centavo malgastado, desviado, perdido o malversado, es una afrenta, un delito, una vergüenza”.
Recordó que solo en Pinar del Río aún existen cientos de familias que esperan por un techo o una vivienda, luego de anteriores ciclones.
El huracán Melissa ha dejado a numerosas familias en el oriente cubano viviendo en condiciones infrahumanas, sin acceso a agua potable, alimentos ni atención médica.
Testimonios de afectados corroboran la pobreza y condiciones paupérrimas en las cuales vivían muchas de las personas afectadas, muchas de ellas siquiera con una cama o un colchón adecuado para dormir.
Este viernes trascendió que una madre con discapacidad y su hijo menor de edad viven en una “varentierra” en la localidad holguinera de San Andrés tras perder su casa por el huracán Melissa, mientras nadie del gobierno ni la Defensa Civil ha respondido a su situación.
De acuerdo con cifras oficiales preliminares, al menos 45,282 viviendas resultaron afectadas por el huracán Melissa, la mayoría en los techos.
Preguntas frecuentes sobre el impacto del huracán Melissa en Cuba
¿Cuál es la situación actual de las familias afectadas por el huracán Melissa en Cuba?
El huracán Melissa ha dejado a numerosas familias en el oriente cubano viviendo en condiciones infrahumanas, sin acceso a agua potable, alimentos ni atención médica. Muchas personas afectadas vivían en pobreza extrema antes del huracán, lo que ha agravado la situación post-desastre.
¿Qué críticas se han hecho al gobierno cubano tras el paso del huracán Melissa?
Las críticas al gobierno cubano se centran en la falta de previsión y en el manejo ineficaz de la emergencia. El gobierno ha sido acusado de centrarse más en propaganda política que en atender la crisis humanitaria. Además, existe desconfianza sobre la transparencia en la gestión de las ayudas y donaciones.
¿Cómo ha respondido la población cubana ante la crisis causada por el huracán Melissa?
La respuesta de la población cubana ha sido mayoritariamente solidaria, con vecinos y familiares acogiendo a los evacuados y compartiendo recursos. Más del 95 % de los evacuados fueron acogidos por familiares o vecinos, mostrando que la ayuda entre cubanos ha sido esencial ante la falta de refugios adecuados por parte del Estado.
¿Qué medidas se han propuesto para mejorar la resiliencia ante futuros desastres en Cuba?
Se ha propuesto crear un Fondo de ayudas para desastres y ampliar las políticas de seguros a viviendas, cultivos y otros bienes. Además, se sugiere implementar mecanismos más transparentes para gestionar los recursos y facilitar la llegada de ayuda independiente.
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