Médico cubano revela la odisea de reparar una moto en La Habana

El médico cubano Luisi detalla en un video las luchas diarias para mantener una moto en La Habana: escasez de piezas, soluciones artesanales y los desafíos del clima y la falta de recursos.

Pieza buscada por el médico Luisi Foto © Youtube / Soy Luisi

El médico cubano y creador de contenido identificado como Luisi, que documenta su vida cotidiana en La Habana, expuso en un reciente video las dificultades extremas para mantener en funcionamiento una moto o bicicleta en Cuba. 

En un video de Youtube, el galeno refirió desde la escasez de piezas básicas hasta el desgaste económico y de tiempo que implica salir, día tras día, a buscar un simple repuesto en los mercados de la capital.

En el material, titulado precisamente “El problema de mantener un vehículo en La Habana, Cuba”, el médico relata cómo lleva semanas recorriendo diferentes puntos de la ciudad en busca de un manifold de aluminio para su moto.

Para no equivocarse, carga siempre un manguito de goma como muestra, con la idea de encontrar una pieza idéntica pero metálica: mismo diseño, mismos orificios, mismo diámetro.

Aun así, admite que ha tenido que pasar “por donde estuve ayer y antes de ayer”, sin éxito, resignado a que tendrá que seguir dando vueltas “hasta que lo consiga”.

El médico explica que buena parte de la búsqueda se mueve entre mercados y talleres abarrotados, donde muchas veces no puede ni grabar porque la gente se pone nerviosa.


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Cuenta que un “facilitario” —al que llama Andrés— le hará una pieza adaptada si consigue el modelo adecuado, lo que ilustra cómo la reparación de un vehículo en Cuba depende a menudo de soluciones artesanales y de la buena voluntad de terceros, más que de un sistema estable de abasto de piezas.

A la odisea de las piezas se suma el entorno urbano y climático, que conspira contra cualquier intento de mantener los medios de transporte en buen estado.

El médico comenta, con algo de ironía, que la limpieza que hizo a fondo a su bicicleta solo duró 20 horas: una llovizna ligera volvió a ensuciarlo todo.

Valora, en contraste, una pieza que protege la batería de la moto y le permite salir bajo llovizna sin que se dañe, porque al menos “es más fácil de limpiar que la bicicleta y me protege la batería”, un ejemplo de cómo cada detalle técnico se vuelve crucial cuando no hay recursos para reparar o sustituir con frecuencia.

El video mezcla esa lucha diaria con su vida profesional. Entre una ida y vuelta por La Habana en busca del manifold, el médico se prepara para entrar de guardia en un servicio de urgencias.

Confiesa que llega “justico” al hospital, todavía arrastrando la fatiga del chikungunya que padeció semanas antes, y reflexiona que el frío reciente parece haber reducido un poco los casos febriles, lo que podría significar una guardia más tranquila.

Pero el esfuerzo físico de mantener el vehículo, moverse por la ciudad y trabajar largas horas termina pasando factura.

En su día a día se aprecia el choque constante entre la falta de tiempo, la enfermedad y la escasez.

Para poder seguir movilizándose, tiene que planificar cada salida: esperar a que deje de llover fuerte, coordinar con un amigo —Yuri— para que lo lleve a recorrer otra vez los mismos mercados, aprovechar cualquier resquicio de oferta y, mientras tanto, seguir trabajando en el hospital.

En uno de los pasajes, relata entre risas cómo, sin haber resuelto “prácticamente nada” con la moto, al menos se divirtió cruzando la calle y “parando el tráfico” mientras grababa, una forma de poner humor a un problema estructural que no depende de él.

El contexto doméstico tampoco escapa a esa precariedad. En casa, el médico muestra cómo su perro destroza asientos y muebles, y reconoce que no tiene sentido reparar nada todavía: solo cuando el animal cumpla tres años —siguiendo el consejo de un familiar— se planteará invertir en nuevos asientos.

La lógica es la misma que aplica a la moto y a la bicicleta: no hay margen para arreglos repetidos, así que toda decisión de mantenimiento se mide al milímetro.

El resultado es un retrato muy concreto de lo que significa hoy mantener un vehículo en Cuba: semanas perdidas buscando un repuesto sencillo, dependencia de mercados informales y “facilitarios”, improvisaciones para que la lluvia no arruine la inversión, y todo esto mientras el propietario enfrenta jornadas agotadoras en el sistema de salud y las secuelas de enfermedades como el chikungunya.

Lejos de ser un simple blog personal, el testimonio del médico funciona como una radiografía cotidiana de la crisis de transporte y de abastecimiento de piezas que atraviesa la vida de miles de cubanos que, como él, dependen de una moto o una bici para poder llegar a trabajar.

Preguntas frecuentes sobre el mantenimiento de motos en Cuba

¿Cuáles son las principales dificultades para mantener una moto en La Habana?

Las principales dificultades incluyen la escasez de piezas básicas, el desgaste económico y de tiempo para buscar repuestos, y la necesidad de recurrir a soluciones artesanales debido a la falta de un sistema estable de abasto de piezas. Además, las condiciones climáticas y urbanas complican el mantenimiento de estos vehículos.

¿Por qué son comunes los incendios de motos eléctricas en Cuba?

Los incendios de motos eléctricas son comunes debido a deficiencias técnicas, el uso de piezas de baja calidad y la manipulación inadecuada de las baterías. Estos vehículos se han convertido en un riesgo latente por la falta de regulaciones estrictas sobre la calidad y el mantenimiento seguro de sus componentes.

¿Qué soluciones se implementan para la crisis de piezas y transporte en Cuba?

Las soluciones incluyen la llegada de lotes de piezas y equipamiento desde países como China, aunque estos esfuerzos son insuficientes. La dependencia de mercados informales y la falta de un sistema estructurado de suministro agravan la situación, dejando a los cubanos en una lucha constante por mantener sus vehículos operativos.

¿Cómo afecta el estado de las carreteras al transporte en Cuba?

El estado deteriorado de las carreteras en Cuba complica la seguridad vial y aumenta el riesgo de accidentes. La falta de mantenimiento y señalización adecuada, junto con la infraestructura en ruinas, representa un gran desafío para los conductores, especialmente para aquellos que utilizan bicicletas y motos como medio principal de transporte.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




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