
Vídeos relacionados:
Más de 1.150 ciudadanos cubanos figuran entre los detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos en su campaña denominada “Worst of the Worst” (“Lo peor de lo peor”), que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) presenta como parte de su ofensiva contra inmigrantes con antecedentes criminales.
Según el registro público del DHS, al filtrar por nacionalidad cubana aparecen 97 páginas de casos, con 12 detenciones por página, salvo la última que incluye un solo arresto, para un total de 1.152 personas.
De ellas, 708 fueron detenidas en Florida y 176 en Texas, dos estados con amplias comunidades de origen cubano y fuertes operativos migratorios.
El resto de los casos se reparten entre Georgia, Carolina del Norte, Nueva Jersey y Nevada.
La mayoría de los detenidos son hombres en edad laboral, y los expedientes públicos muestran un abanico de delitos que van desde violencia doméstica, agresión sexual, tráfico de drogas y robo a mano armada, hasta fraude, falsificación y reingreso ilegal al país tras deportación previa.
El DHS, dirigido por la secretaria Kristi Noem, presentó la lista como una muestra de resultados de las políticas migratorias del presidente Donald Trump, que priorizan la deportación de inmigrantes con antecedentes penales.
Lo más leído hoy:
“El trabajo de los hombres y mujeres del ICE está cumpliendo la promesa presidencial de retirar del país a los peores delincuentes extranjeros”, señaló el comunicado oficial.
La publicación incluye fotografías, nombres y datos parciales de los arrestados, bajo el argumento de transparencia pública, aunque organizaciones de derechos humanos han cuestionado la exposición de datos personales y el tono celebratorio de la iniciativa, especialmente por presentarse durante la temporada navideña.
El estado de Florida concentra más del 60 % de los cubanos detenidos por ICE, con especial incidencia en Miami-Dade, Broward y Collier, donde operan unidades conjuntas con la policía estatal.
En Texas, los arrestos se concentran en los condados de Harris, Dallas y Cameron, vinculados a cruces fronterizos o a procesos de reingreso ilegal.
Aunque la operación se enmarca en la política federal de deportaciones de criminales, defensores de inmigrantes advirtieron que la mayoría de los cubanos detenidos enfrentan delitos menores o no violentos, y que varios de ellos podrían tener casos de asilo pendientes o apelaciones abiertas.
“La etiqueta de ‘lo peor de lo peor’ es injusta y deshumanizante”, declaró un abogado de inmigración en Miami.
“Hay personas con viejas condenas o simples infracciones migratorias incluidas en esa lista”, señaló.
El gobierno estadounidense ha reiterado que las deportaciones hacia Cuba continúan suspendidas, pero mantiene bajo custodia a los cubanos con órdenes firmes de expulsión, a la espera de acuerdos bilaterales con La Habana.
Archivado en: