En cuestión de horas, el mito del “poderío militar bolivariano” se desvaneció. La primera oleada de bombardeos y drones no solo golpeó instalaciones clave, sino que dejó al descubierto una verdad incómoda para el chavismo: Venezuela entró en la noche del ataque prácticamente ciega, sin un paraguas antiaéreo efectivo y con su aviación de combate incapaz de responder. Lo que durante años se exhibió como disuasión estratégica resultó ser, en el momento decisivo, una defensa degradada, fragmentada y más cercana a la propaganda que a la guerra real.
Un escudo antiaéreo cegado y degradado
Venezuela había apostado a un sistema mixto de misiles S‑300, Buk, Tunguska y baterías de corto alcance de fabricación rusa para negar el espacio aéreo más que para dominarlo con cazas.
Más de la mitad de los radares de largo alcance estaban inoperativos ya antes del ataque, por falta de mantenimiento, sanciones y corrupción, lo que reducía la capacidad de detección y coordinación.
Cómo fue neutralizada la defensa antiaérea
El ataque de la madrugada del 3 de enero combinó drones y misiles contra puertos, bases aéreas (La Carlota, Maracay), Fuerte Tiuna y nodos de mando; esa táctica tipo SEAD/DEAD busca precisamente apagar radares y centros de control al inicio.
Con radares dañados o interferidos y comunicaciones bajo guerra electrónica, muchas baterías antiaéreas quedaron “ciegas” o aisladas, sin cuadro de situación ni órdenes claras para abrir fuego coordinado.
La verdadera situación de los cazas
Sobre el papel, la Aviación Militar Bolivariana contaba con F‑16 estadounidenses y unos 20‑24 Sukhoi Su‑30 rusos como columna vertebral de la defensa aérea.
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En la práctica, estudios de defensa estimaban que solo 3‑4 F‑16 estaban realmente listos para combate y que poco más de la mitad de los Su‑30 eran capaces de volar, muy lejos de sostener una campaña aérea seria contra EE. UU.
Por qué casi no despegaron
El bombardeo se centró en pistas, hangares, depósitos de combustible y centros de comando, dejando a muchos aparatos en riesgo de ser destruidos en tierra o tan pronto intentaran despegar.
Sanciones, falta de repuestos, pilotos con pocas horas de vuelo y mandos altamente politizados habían reducido la fuerza aérea de Maduro a una capacidad simbólica: desfiles, interceptaciones puntuales y propaganda, pero poca respuesta real en una guerra de alta intensidad.
El silencio del cielo chavista
En los comunicados oficiales se habla de “agresión militar” y de “resistencia heroica”, pero no se exhiben pruebas verificables de derribos ni de combates aéreos, solo videos caseros de explosiones y aviones volando a baja altura atribuibles a EE. UU.
El resultado es un contraste brutal entre la narrativa de “poderío militar bolivariano” y la imagen que deja la noche del ataque: defensas antiaéreas anuladas en las primeras horas y cazas que, salvo excepciones aisladas, no aparecieron para defender el cielo de Maduro.
Lo ocurrido en Venezuela no es una anomalía, es un patrón. Regímenes que convierten la propaganda en sustituto del mantenimiento, la lealtad en reemplazo de la preparación y los desfiles en simulacro de poder terminan descubriendo, demasiado tarde, que sus defensas existen solo en el relato. Las preguntas que deja esta noche no necesitan nombres propios: ¿cuántos radares funcionan realmente?, ¿cuántas baterías pueden disparar hoy?, ¿cuántos aviones despegarían antes de ser destruidos en tierra? Porque cuando llega la hora de la verdad, el cielo no se protege con consignas. Se protege con capacidades reales… o queda, sencillamente, indefenso.
Preguntas frecuentes sobre la capacidad militar de Venezuela y el conflicto con Estados Unidos
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¿Qué ocurrió con la defensa aérea de Venezuela durante el ataque estadounidense?
La defensa aérea de Venezuela fue neutralizada rápidamente durante el ataque estadounidense, debido a que los radares estaban en gran parte inoperativos y las baterías antiaéreas quedaron "ciegas". Esto se debió a la falta de mantenimiento, sanciones y corrupción que habían debilitado significativamente la capacidad de detección y respuesta del sistema antiaéreo venezolano.
¿Cuál es la situación de la aviación militar venezolana?
La aviación militar de Venezuela, en teoría, cuenta con F-16 estadounidenses y Sukhoi Su-30 rusos. Sin embargo, solo unos pocos de estos aviones están operativos debido a sanciones, falta de repuestos y pilotos con escasas horas de vuelo. Estos factores han reducido la capacidad de defensa aérea de Venezuela a una función más simbólica que efectiva.
¿Cómo ha respondido el gobierno de Venezuela al ataque estadounidense?
El gobierno venezolano ha declarado una emergencia nacional y ha denunciado el ataque como una "gravísima agresión militar" de Estados Unidos. Esta respuesta busca consolidar apoyos internos y justificar la emergencia ante la comunidad internacional, aunque hasta ahora se ha centrado más en la narrativa política que en medidas operativas concretas.
¿Cómo afecta la situación militar en Venezuela a Cuba?
La caída de Maduro en Venezuela tendría un impacto inmediato y severo en Cuba, ya que perdería su principal fuente de petróleo y apoyo político. Esto podría intensificar la crisis económica y social en la isla, mostrando la dependencia estructural de Cuba del régimen venezolano para su supervivencia.
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