Sandor Gerardo tenía aprobada la reclamación por reunificación familiar que le había puesto su esposa, Amanda Canete, para que pudiera viajar de Cuba a Estados Unidos y asentarse legalmente en el país, pero las manifestaciones del 11 de julio de 2021 y la persecución de la Policía política cubana se cruzaron en su camino.
Tras salir su foto en la portada de las noticias de CiberCuba, su jefe en Cuba le comentó que habían ido a preguntar por él. La Seguridad del Estado también estuvo preguntando por su barrio. La detención era inminente y optó por huir.
Mientras en la Televisión cubana se divulgaban las penas de 15 años (y más) de cárcel para manifestantes pacíficos identificados en las protestas masivas del 11 de julio, él emprendió su camino hacia la frontera de Estados Unidos con México.
Entró por frontera, estuvo dos meses detenido y finalmente lo dejaron en libertad con I-220A, una figura migratoria que el abogado Mark Prada está defendiendo en el 11 y 2do circuito para demostrar que es un parole y que, por tanto, los cubanos con I-220A pueden acogerse a la Ley de Ajuste Cubano.
Pero las penurias de Sandor Gerardo no acabaron con esos dos meses de detención. Desde el 5 de junio permanece detenido en un centro penitenciario, junto a presos comunes. Lo detuvo ICE (Servicio de Control de Inmigración de Aduanas) en su cita rutinaria, so pretexto de que fue mal procesado por el propio ICE en la frontera.
Su esposa, Amanda Canete tiene nueve meses de embarazo, está a punto de dar a luz y tiene que hacerse viajes de dos horas para ir a verlo, a través de un cristal, para hablar con él en el centro de detención.
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Tienen abogado, pero aunque su caso es un asilo de manual, no está claro que finalmente se lo concedan.
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