En medio de una profunda crisis política y diplomática tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, la presidenta interina Delcy Rodríguez juró este sábado lealtad y compromiso con su retorno, mientras explora un acercamiento con Estados Unidos en un giro estratégico que busca evitar un aislamiento mayor del país.
“Tienen mi compromiso y mi lealtad de que no vamos a descansar ni un minuto hasta tener de vuelta al presidente Nicolás Maduro y la primera combatienta, Cilia Flores. Los vamos a rescatar con la unidad de nuestro pueblo.”, dijo en un acto en Caracas.
Este compromiso se combina con una nueva postura diplomática de la dirigente chavista, que ha buscado reconfigurar las relaciones con Washington tras el impacto internacional de la intervención norteamericana.
Rodríguez ha extendido públicamente invitaciones a Estados Unidos para trabajar en una “agenda de cooperación”, con el fin de avanzar hacia relaciones bilateral equilibradas, respetuosas y orientadas al desarrollo compartido, en el marco del derecho internacional.
El llamado a cooperación con el gobierno estadounidense se produce en medio de un contexto volátil: la captura de Maduro y Cilia Flores ha obligado al régimen a reorganizarse y redefinir su estrategia internacional, mientras el país y la región observan con atención las posibles consecuencias de la nueva presencia estadounidense en la nación.
Analistas señalan que este aparente giro diplomático refleja un intento pragmático de mantener la estabilidad interna del país y proteger sus intereses económicos —especialmente petroleros— sin renunciar públicamente al discurso de soberanía y resistencia que caracteriza al chavismo.
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