Mientras el régimen cubano vuelve a convocar a la población a ejercicios de "preparación militar" con fusiles de utilería y una escenografía que parece detenida en la Guerra Fría, Estados Unidos avanza en la dirección opuesta: un proceso de modernización acelerada de su poder militar, impulsado por inversiones multimillonarias y una industria de defensa en plena expansión tras el triunfo que supuso la captura de Nicolás Maduro en Caracas.
El fin de semana, el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias dio inicio a una nueva edición del llamado Día Nacional de la Defensa, un conjunto de ejercicios y actos propagandísticos con los que el régimen asegura estar listo para repeler "cualquier agresión".

Las imágenes difundidas por medios estatales y cuentas oficiales muestran un despliegue marcado por rifles oxidados, máscaras antiguas, ametralladoras polvorientas y civiles posando con armamento que recuerda más a un museo militar que a un ejército preparado para enfrentar escenarios contemporáneos.
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Las consignas que acompañan estas escenas -"nuestra defensa es inquebrantable", "no conocemos el miedo", "la trinchera está en cada barrio"- reproducen una retórica heredada del siglo pasado, repetida mecánicamente.
Todo ello, mientras el país enfrenta apagones prolongados, escasez de medicamentos y una crisis económica que no encuentra alivio.
Para muchos cubanos, estos ejercicios son solo una puesta en escena que consume tiempo y recursos sin ofrecer soluciones reales a los problemas cotidianos.
El contraste se vuelve más evidente al observar lo que ocurre al norte del Caribe.
Tras la operación militar estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump destacó la superioridad del ejército de su país y anunció que el presupuesto militar para 2027 aumentará de un billón a 1,5 billones de dólares, argumentando la existencia de "amenazas reales" que exigen una respuesta tecnológica y estratégica de alto nivel.
Paralelamente, el Departamento de Guerra lanzó la gira "Arsenal de la Libertad 2026", una campaña que exhibe la capacidad industrial y tecnológica del complejo militar estadounidense.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha subrayado que el objetivo es garantizar que los combatientes cuenten con equipamiento fabricado en Estados Unidos, producido a gran escala y con estándares de velocidad y letalidad que no tienen comparación.
"Hoy iniciamos la gira "Arsenal de la Libertad" de 2026, que durará un mes. Fabricación estadounidense. Hecho en Estados Unidos. Velocidad, escala y letalidad sin igual para el combatiente estadounidense", dijo Hegseth en X.
"En todo el país, nos estamos moviendo con urgencia para garantizar que nuestros combatientes tengan el equipo que necesitan para ganar: totalmente comprometido, en plena producción y orgullosamente fabricado en Estados Unidos", agregó en otro tuit.
Como parte de esa ofensiva de modernización, Hegseth visitó astilleros y centros industriales clave, entre ellos Newport News Shipbuilding, la única empresa que diseña y construye portaaviones en el país y proveedor de submarinos para la Armada estadounidense.
Actualmente, más de 40 buques se encuentran en construcción o modernización, mientras avanzan proyectos como el portaaviones John F. Kennedy (CVN 79), presentado como el más letal del mundo, y los submarinos de las clases Columbia y Virginia.
Estas inversiones y despliegues no solo refuerzan la supremacía militar de Washington, sino que se producen en un momento especialmente delicado para La Habana.
El régimen cubano, que por más de seis décadas ha sostenido un sistema autoritario que limita libertades y mantiene a la población bajo una presión constante, enfrenta ahora una coyuntura más frágil que nunca: la pérdida de apoyos externos, la crisis energética y el impacto directo de la operación en Caracas, donde murieron al menos 32 militares cubanos mientras protegían al dictador venezolano.
En ese contexto, acciones como el Día Nacional de la Defensa son más un intento de reafirmar el control político interno que una preparación real frente a un entorno geopolítico cada vez más complejo.
Mientras Estados Unidos refuerza sus capacidades en defensa aérea, ciberseguridad, armamento hipersónico e inteligencia artificial, y exhibe nuevos portaaviones y submarinos, Cuba sigue con sus milicianos viejos, enclenques y cansados, armados con boina y fusil.
La escena resume una paradoja: en la Isla se convoca a la población a "defender la patria" con armas obsoletas y discursos repetidos, mientras al otro lado del estrecho de Florida se consolidan inversiones de miles de millones de dólares en tecnología militar de vanguardia.
Dos modelos, dos tiempos históricos y una brecha que expone, una vez más, la distancia entre la propaganda de la dictadura y la realidad de su capacidad militar en un momento en que su estabilidad depende, más que nunca, de factores externos que ya no controla.
Preguntas frecuentes sobre la situación militar en Cuba y EE.UU.
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¿Cómo se compara el poder militar de Cuba con el de Estados Unidos?
El poder militar de Cuba es significativamente inferior al de Estados Unidos. Cuba cuenta con armamento obsoleto y un ejército que se asemeja más a una exhibición histórica que a una fuerza militar moderna, mientras que Estados Unidos está en un proceso de modernización acelerada con inversiones multimillonarias en tecnología avanzada y una industria militar en expansión. La diferencia en capacidad operativa y tecnológica es abismal, dejando a Cuba en una posición vulnerable frente a un posible enfrentamiento.
¿Qué acciones está tomando Cuba para enfrentar la creciente presión militar de EE.UU.?
Cuba ha intensificado su retórica militar y ha anunciado la preparación militar regular de su población. El régimen cubano ha lanzado ejercicios denominados "Día Nacional de la Defensa", que involucran a civiles y milicias territoriales, con el objetivo de demostrar que están listos para repeler cualquier agresión externa. Sin embargo, estos ejercicios se realizan con armamento anticuado y son vistos más como propaganda que como una preparación militar efectiva.
¿Cuál es la situación económica y social en Cuba en el contexto de esta tensión militar?
Cuba enfrenta una profunda crisis económica y social, caracterizada por apagones prolongados, escasez de alimentos, combustible y medicamentos. La población está agotada por las condiciones de vida deterioradas y el régimen cubano ha perdido apoyos externos, lo que agrava su vulnerabilidad. A pesar de la retórica de resistencia y sacrificio heroico del gobierno, la realidad diaria es de una lucha constante por la supervivencia.
¿Cómo ha respondido Estados Unidos a la situación en Cuba y el Caribe?
Estados Unidos ha aumentado su presencia militar en el Caribe y ha intensificado su presión política sobre Cuba tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. El gobierno estadounidense ha anunciado un aumento significativo en su presupuesto militar para fortalecer su capacidad de respuesta ante amenazas percibidas en la región. Esta estrategia incluye el despliegue de fuerzas militares avanzadas y una demostración de poderío tecnológico a través de campañas como "Arsenal de la Libertad 2026".
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