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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles que el presupuesto militar estadounidense para el año fiscal 2027 será de 1.5 billones de dólares, el más alto en la historia del país.
La cifra supera en medio billón la propuesta inicial de un billón, aprobada parcialmente por el Congreso, y busca —según el mandatario— construir el “Ejército de los sueños” que garantizará la seguridad de la nación.
“Después de largas y difíciles negociaciones con senadores, congresistas, secretarios y otros representantes políticos, he determinado que, por el bien de nuestro país, en estos tiempos tan peligrosos, el presupuesto militar para 2027 no debe ser de un billón, sino de 1.5 billones de dólares”, escribió el presidente Trump en un comunicado difundido en su red Truth Social y desde la Casa Blanca simultáneamente.
El mandatario justificó el aumento en el gasto militar como una inversión necesaria para “mantener segura y protegida” a la nación “sin importar el enemigo”, y aseguró que el incremento será posible gracias a los “tremendos ingresos” generados por los aranceles impuestos a otros países.
“Si no fuera por las enormes cifras que estamos recibiendo gracias a los aranceles a países que en el pasado estafaron a Estados Unidos, me mantendría en el número de un billón, pero gracias a esos ingresos, podemos alcanzar fácilmente los 1.5 billones, producir una fuerza militar sin precedentes, pagar parte de la deuda nacional y ofrecer dividendos a los patriotas de ingresos medios”, añadió Trump.
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La cifra de 1.5 billones de dólares representa un incremento histórico en el gasto militar estadounidense y fue anunciada un día después de que el mandatario señalara que el país produciría armamento a un ritmo acelerado.
Con ese monto, Washington planea reforzar sus capacidades en defensa aérea, ciberseguridad, armamento hipersónico, inteligencia artificial y modernización de su flota naval, aérea y espacial, según fuentes del Departamento de Defensa citadas por medios locales.
El anuncio llega apenas días después de la operación militar en Venezuela que resultó en la captura del dictador Nicolás Maduro, y en medio de una creciente tensión global con Rusia, China e Irán.
"Aunque algunos contratistas han realizado inversiones cruciales para aumentar la capacidad de producción y han respondido a los intereses vitales de nuestra Nación, muchos más no lo han hecho. Numerosos grandes contratistas —mientras incumplen en contratos existentes— persiguen contratos nuevos y más lucrativos, recompras de acciones y dividendos excesivos para los accionistas, a costa de la capacidad productiva, la innovación y la entrega puntual", detalló en el comunicado.
Agregó que con efecto inmediato, "no se les permite de ninguna manera, forma o modalidad pagar dividendos ni recomprar acciones, hasta que sean capaces de producir un producto superior, a tiempo y dentro del presupuesto".
Añadió que "toda empresa en nuestra economía tiene derecho a obtener beneficios mediante inversiones prudentes y trabajo duro, pero la base industrial de defensa de Estados Unidos también tiene la responsabilidad de garantizar que nuestros combatientes cuenten con el mejor equipo y armamento posibles".
Este miércoles Trump firmó otra orden que instruye al Secretario de Guerra a identificar a los contratistas de defensa que tengan un desempeño deficiente, que no inviertan su propio capital en capacidad productiva, que no prioricen adecuadamente los contratos del gobierno de Estados Unidos o que mantengan una velocidad de producción inadecuada.
Analistas en Washington han interpretado la medida como una señal del regreso de la política de “paz a través de la fuerza” que caracterizó la primera administración Trump y que ha obtenido un aval por el éxito táctico de la detención de Maduro.
El presidente también afirmó que parte del superávit fiscal generado por los nuevos aranceles se destinará a pagar la deuda y a entregar lo que denominó un “dividendo patriótico” para los ciudadanos estadounidenses de ingresos medios.
Aunque no detalló el mecanismo de esa bonificación, aseguró que su administración “puede fortalecer la defensa, pagar deudas y recompensar a los verdaderos patriotas al mismo tiempo”.
Críticos del Partido Demócrata, sin embargo, han advertido que el aumento del gasto militar podría desviar fondos de programas sociales y elevar la tensión internacional.
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